La medalla invisible
La primera regla de la vela es, si ves a alguien en problemas ayúdalo. Pude ganar la medalla de oro, pero en las mismas circunstancias volvería a tomar esa decisión.
Lawrence Lemieux
La primera regla de la vela es, si ves a alguien en problemas ayúdalo. Pude ganar la medalla de oro, pero en las mismas circunstancias volvería a tomar esa decisión.
Lawrence Lemieux
No importa el tiempo que se tarde en leer esta novela, si son tres semanas o tres meses; será el mejor tiempo empleado en una lectura, que te lleva en un recorrido de reflexión a través de las emociones más íntimas que experimenta Edmundo Dantes, como son la impotencia; la tristeza; la ansiedad; también la alegría; la satisfacción y la felicidad. Para dejar constancia que sin los momentos de desgracia nadie sería capaz de valorar los momentos de felicidad, además de tener la seguridad de que nadie es totalmente bueno, ni totalmente malo.
Víctor Hugo (autor de los Miserables) escribió:
Dumas “es más que francés, es europeo, es más europeo, es universal. Es uno de los hombres a los que podemos llamar sembradores de civilización”
Con estas líneas doy comienzo al artículo de este viernes
Arropado por unos paisajes que dejan sin habla al que los contempla y quizá sean de los más bellos de México, existe un pueblo indígena que vive ahí, en el norte del país y que ostenta y se le conoce por sus dos nombres: Rarámuri, como ellos se identifican y Tarahumara con el que los bautizaron los conquistadores y como se les conoce por las personas ajenas a su cultura.
“Auh cenca huey in tlatlacol yez in cofrariasmeh intla quicallaquizequeh in titicih hospital tel callaquizqueh in nelti tlamatinimeh in quiximatih in zacapahtli in quenami nepapan cocoliztli…”
“ Un muy gran servicio de los cofrades será que hagan entrar al hospital a los titicih, médicos, pero que entren los que son tlamatinimeh, sabios verdaderos, los que conocen por experiencia propia las hierbas medicinales y de que condición son las verdaderas enfermedades…”
Segunda disposición de las “Ordenanzas para aprovechar las cofradías a los que han de servir en el hospital” Redactadas en náhuatl a mediados del siglo XVI bajo la supervisión de fray Alonso de Molina y traducidas al castellano por don Miguel León Portilla
El hombre desde siempre ha esperado, y sigue esperando, encontrar hechos espectaculares lejos de él, o más aún, fuera de su planeta, como si la distancia o lo desconocido garantizaran el éxito, sin comprender que lo asombroso y espectacular es él mismo.
Casi todo lo relacionado con las lenguas romances, como es el caso del castellano, se nutre y alimenta del latín y así vemos que leyenda viene de la palabra latina legenda, que en un principio se conoció como legêr, y a la que se le ha dado un significado como “digno de ser conocido” y en nuestros días también “digno de ser leído”, haciendo referencia a acontecimientos que deben de ser recordados y prevalecer a través del paso del tiempo.
Los garbanzos, esa leguminosa que se cultiva por primera vez en Turquía, que llega a España con los cartagineses, luego a México, de la mano de la conquista, que se adueñó de los paladares de uno y otro lado del Atlántico y que hoy, en este siglo XXI, donde parece que todo es posible, son candidatos a viajar a la luna con la misión de alimentar a los astronautas y futuros residentes en nuestro satélite. Pero antes de viajar al espacio demos una mirada aquí, en la tierra, al papel tan importante que tienen en el turismo gastronómico
Considerada dentro de la línea de novela gótica, género que surge en la Inglaterra de finales del siglo XVIII, representa todo un reto adentrarse en su lectura, pero un reto que no se puede ignorar y el lector a puesta por aceptarlo con todas sus consecuencias.
La clave de esta novela no se descubre en la superficie de la misma, sino que hay que profundizar un poco en su lectura para encontrarla. Su argumento se origina en el Apocalipsis. Al escucharse cada una de las siete trompetas, van aconteciendo otras tantas muertes.
Para convertirnos en escritores, no basta con soñar con el éxito editorial; debemos ser lectores constantes. No se trata de leer esporádicamente, sino de hacer de la lectura un hábito diario que alimente nuestro intelecto. Dedicar tiempo a leer en un ambiente tranquilo y visitar librerías nos ayudará a descubrir libros que nos inspiren. Así, poco a poco, nos formaremos como escritores preparados para plasmar nuestras ideas en una cuartilla en blanco. Recuerda, la lectura es el primer paso hacia la escritura.