Piedra roseta

El tesoro de una piedra llamada Rosetta

Existen tantos temas interesantes sobre los que hablar y analizar con quien, o quienes tengan un encuentro con este blog, que a veces me resulta difícil la elección; y aunque mi fuerte es la literatura, no puedo dejar de sentirme atraída por esas peculiaridades o “cosas raras” que asoman de vez en cuando en el recorrido de la historia y sus acontecimientos. Además, ese indagar en los pequeños detalles es una forma de incrementar nuestro conocimiento sobre un tema, enriquecerlo y tener todos un poco más de cultura general. ¡Algo que es muy importante!

Pues ya en ese tenor, hoy quiero referirme a esa “piedra” llamada Rosetta, pero no para hablar de Egipto o profundizar en su cultura como tal, del periodo que tuvo el poder la familia de los Ptolomeos, tampoco de la situación de rebeldía que enfrentaron en el sur del Alto Egipto, en especial en Tebas; no eso no, y todo lo que se relaciona con ello se guarda en los libros de historia. Quiero comentar de lo que queda en la segunda línea, de los acontecimientos y que casi siempre pasa desapercibido para una mayoría.

Pues bien, La Rosetta, esa piedra o mineral conocido como granodiorita, es parte de una roca mucho más grande, de una estela que debió medir según los cálculos, unos dos metros de altura y que debió estar totalmente inscrita. La estela era un monumento conmemorativo elaborado en una piedra en forma de prisma o de columna y que se colocaba en la tierra, normalmente dentro de los templos egipcios.

De la cual estamos hablando, en algún momento se partió y la Rosetta es el fragmento más grande de la misma. La parte de atrás de la piedra tiene una textura irregular, áspera y rugosa, pero la parte del frente es totalmente lisa y cubierta de texto en tres lenguas antiguas que forman tres bandas distintas de escritura.

¿Por qué es tan importante la Rosetta?

Simplemente porque permitió entender los jeroglíficos egipcios, una escritura que se compone de pequeños dibujos o imágenes, que se utilizaban en el antiguo Egipto para narrar los acontecimientos en los textos religiosos; un idioma que usaban solamente los sacerdotes. Con el tiempo se extinguió, por lo cual, hasta la aparición de la Rosetta no se habían podido descifrar.

¿Pero qué papel juega la famosa piedra en todo esto?

Las inscripciones de la Rosetta vienen en tres registros de distintas lenguas:

Texto superior. De 14 líneas en escritura egipcia, o jeroglíficos (utilizada solamente por los sacerdotes).Texto intermedio. De 32 líneas de escritura demótica ( la cual era la de uso común). Último texto. De 54 líneas de escritura en griego antiguo ( utilizada para los asuntos oficiales y administrativos).

Las inscripciones hacen alusión a un decreto aprobado por un consejo de sacerdotes, que declara el culto real a Ptolomeo V de solo 13 años de edad en el primer aniversario de su coronación.

Gracias a la inscripción en griego, al principio del siglo XIX los estudiosos de la cultura egipcia pudieron descifrar los jeroglíficos y con ello traducir todas las inscripciones que aparecían en templos y monumentos. Con ello, se logró resucitar una lengua, la de los jeroglíficos, que llevaba casi mil quinientos años extinguida.

Esta es la historia de una piedra de un tono gris rosado que fue encontrada por los soldados napoleónicos que habían ido a tratar de detener la avanzada inglesa. La encontraron excavando una zanja cerca de una construcción, parece que se había utilizado como refuerzo para un muro, y lo que habría pasado sin pena ni gloria, de no haber creído el que la encontró que era algo importante, aunque no supiese que era, así que la mando al Cairo. Se llama Rosetta porque fue encontrada cerca de una ciudad que se llama Rashid, (que significa, rosada en árabe).

Con la derrota de Napoleón, la famosa piedra, junto con otras piezas valiosas pasaron a manos de los británicos, (amparados por el tratado de Alejandría de 1801). Es ampliamente conocido el dominio de Inglaterra en el arte del saqueo. El 90% de las piezas que se exiben en sus museos son producto de la piratería de antes y de ahora. Claro que hay que reconocer en su descargo que muchas de esas piezas hoy en día, debido a las guerras y destrucciones en sus países de origen, no existirían si no estuvieran a buen recaudo en sus museos.

La Rosetta, por ejemplo, a finales de la primera guerra mundial, en 1917, Londres estaba sometida a constantes bombardeos, lo que preocupaba a la gente del museo y así se decidió trasladarla, junto con otras piezas de gran importancia, a un lugar seguro.

Y esa piedra tan importante para el avance de la Egiptología, que hoy se puede visitar en el Museo Británico; pasó los dos años siguientes de (1917 a 1919), en una estación del Ferrocarril Postal Tube, a 50 pies bajo tierra en un lugar llamado Holborn.

Por referirme a la Rosetta, cómo lo que es, yo me pregunto si habrá otra piedra que haya rodado tanto…

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