Plantas que curan el cuerpo y el alma Herbolaria mexicana, por María José Almudí Antín

Plantas que curan el cuerpo y el alma | Herbolaria mexicana.

En México la herbolaria a formado parte de la cultura de sus pueblos desde épocas remotas, basta con ir a cualquier mercado o tianguis (del náhuatl, tianguiztlin) para descubrir, sentados al lado de cajas y costales a hombres y mujeres cuyo trabajo va desde ser hierbero, curandero, brujo y hasta chaman. Ellos y ellas conocen las plantas que curan los males del cuerpo y los males del alma. Ante los ojos del visitante se muestran todo tipo de amuletos, tés, raíces y plantas en abundancia. Todas sirven con eficacia para aliviar algún malestar, y el marchante que las vende podemos decir que es el cuidador y comunicador de esa cultura tan rica en conocimientos y tradiciones.

Esta exposición de verdes y marrones nos transporta a un mundo misterioso, que nos llama a conocerlo, pero por el cual sentimos a la vez cierto temor, sobre todo si nuestro conocimiento herbolario principia y finaliza con los tés que nos daban nuestras abuelas cuando éramos niños para aliviarnos de algún malestar de la panza.

Arbolaria se define como el arte de curar con plantas a partir de unos conocimientos ancestrales sobre sus propiedades curativas y que se han empleado desde la aparición del hombre. Las grandes civilizaciones de la antigüedad, todas desarrollaron valiosos conocimientos, algunos se perdieron, pero aun así se tiene conocimiento de muchos de ellos.

En la América precolombina, cuya historia herbolaria se cree que existió hace unos 3.500 años, se tenía la creencia de que había en la práctica de la herbolaria una conexión de los grupos humanos con el universo, y con la naturaleza que generaba la protección de sus dioses para otorgarle salud a quien lo solicitaba.   

México cuenta aproximadamente con 26,000 especies distintas, y con alrededor de   4.500, especies registradas de manera oficial ocupando el segundo lugar, a nivel mundial, en plantas medicinales registradas. Prácticamente en toda la república se encuentran todos los tipos de vegetación que existen; y se puede decir que la herbolaria en México es tan extensa como su territorio, no existe ni un solo estado donde la gente no tenga conocimiento ni haga uso de las plantas de su región como una alternativa ante la medicina tradicional.

 Esto ha llevado a que instituciones con larga tradición coadyuven con sus investigaciones para conocer cada vez más del tema, tal es el caso del Herbario Medicinal del Instituto Mexicano del Seguro Social, el Botánico de Plantas Medicinales “Maximino Martínez” de la UNAM y el Programa de Flora Medicinal México del Instituto Nacional Indigenista, entre otros.

Al día de hoy se cuenta con una relación de las mil plantas de mayor consumo para uso medicinal, como por ejemplo, la penca del maguey para los golpes, la flor del cempasúchil que aparte de colorear se ingiere para problemas estomacales, el epazote como desparasitante,  la  mercadela para aliviar la garganta, la zábila para el tratamiento de verrugas y diversos problemas de la piel etc.

Aquí, en el Estado de Hidalgo encontramos el zapote blanco que se utiliza para tratar la hipertensión arterial, los famosos nopales de Hidalgo que durante los últimos treinta años los japoneses han estado investigando sus propiedades para tratar a enfermos de diabetes y la pingüica que se encuentra abundantemente en Real del Monte y que se utiliza para afecciones del riñón, en fin, podríamos mencionar muchas más, sin olvidar las que se agregan periódicamente, plantas silvestres que después de su estudio y clasificación correspondiente se suman al fortalecimiento de la medicina tradicional.

Hace ya mucho tiempo, en mayo de 1978 a través de la XXXI Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud, se decidió el inicio de un programa mundial con la finalidad de evaluar la medicina popular y utilizar la herbolaria como instrumentos de apoyo para contrarrestar los graves problemas de salud a nivel mundial.

 No olvidemos que la herbolaria es, ante todo holística, por tanto, su finalidad es dirigirse no solo a un síntoma en particular, sino también ayudar a todo el cuerpo a rejuvenecerse y fortalecerse. Es por lo mismo que hoy en día hay un gran mercado de todo tipo de productos naturistas publicitando sus ventajas para una salud integral.

 Ahora buscamos y compramos las plantas que siempre formaron parte de nuestra manera de vivir, de nuestras costumbres, la única diferencia es que antes estaban en la alacena de la cocina, quizá dentro de una bolsa de papel compradas en la botica, y ahora nos las venden en frascos y botes con una llamativa presentación.

¿Qué nos hace falta para dejar de deslumbrarnos ante lo que ya conocemos?

Es importante conocer, valorar y cuidar, no solo la flora sino también la fauna de México un país poseedor  de tanta riqueza y tanta belleza.

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