Cosas que usamos. El paraguas, la sombrilla
Me refiero a dos de ellos, muy populares, de gran utilidad, sobre los cuales también ejerce la moda, junto con el paso del tiempo su imperio. Voy a dedicarles este artículo al paraguas y, a la sombrilla, son hermanos y, no obstante, se idearon para usos específicamente distintos. Con el paso del tiempo sus características han sufrido cambios qué, aunque sea como una curiosidad es interesante conocer.
Hace unos días me referí en mi artículo a los guantes, me pareció apropiado, ahora en temporada de frío, pero dejamos a un lado su aspecto relacionado con la moda y buscamos los fabricados de lana cruda, es decir sin mezcla de alguna otra fibra, que son garantía de mantenernos confortablemente calientes nuestras manos. Para llegar a este punto hice un pequeño recorrido por su recorrido pues considero muy importante conocer, aunque sea someramente la historia de los artículos que utilizamos. Y como nos encontramos en un invierno recién estrenado, me acordé del paraguas porque en estas fechas también llueve y por lo mismo salió a relucir.
Quiero empezar refiriéndome a la sombrilla, que fue anterior al paraguas y de uso exclusivo de la mujer, pero qué al igual, que el paraguas, rinden una utilidad eminentemente práctica como es resguardarnos del azote de la lluvia y también de los rayos ardientes del sol. En un principio se le conocía como un quitasol y en tiempos muy remotos era usado por determinadas clases sociales, en las civilizaciones antiguas, no siendo en aquel entonces lo que posteriormente pasó a ser: “privilegio de las damas”, sino más bien un símbolo de poder, realeza etc. Solo hay que ver alguna película de época, u observar en grabados antiguos que representan escenas campiranas de la época, para encuadrar este texto en una postal.
Uno de los países donde se conocen vestigios más antiguos de su uso es la India, allí de inmediato la sombrilla fue símbolo de realeza, y se les daba a los nobles el título o apelativo que así lo expresa “Señor de la sombrilla” y por tanto estaba su uso reducido a una minoría o nivel social de la que quedaban excluidos los demás habitantes.
En un inicio, estas sombrillas o quitasoles eran grandes, tenían forma de abanico y estaban hechos de plumas de aves. ¡Ha de haber sido difícil de sostener y de colocarla como pared al viento!
Pero mucho más atrás ya sabemos que Roma y Grecia también usaban la sombrilla en sus bacanales y festejos consagrados a sus divinidades. De todo esto ha quedado constancia en las pinturas y grabados en sus vasos y ánforas hallados en diferentes excavaciones arqueológicas. Pero parece que su uso era más limitado entre los griegos y los romanos, que en Oriente, ( más generalizado), pues se tiene noticia de que dos mil años antes de Cristo ya figuraba como un símbolo de alcurnia, variando el tejido en que se confeccionaba pues su elección dependía de la persona, y el rango social a la que iba destinada.
También en Extremo Oriente, en Japón, junto con el abanico la sombrilla tuvo una gran tradición, lo que se confirma por la industria floreciente dedicada a su elaboración.
En este recorrido llegamos a Europa, el continente que en aquellos tiempos era el ejemplo a seguir por el resto del mundo civilizado. Pues bien, aunque la sombrilla se le conoce desde épocas antiguas, su verdadera aparición y su aceptación no sucede sino hasta el siglo XVII, siendo a partir de entonces muy estimada por las damas que la convirtieron de inmediato en objeto de adorno femenino y que se empezaron a confeccionar con ricas telas recamadas de pedrería y bordados exquisitos. Todo esto se puede apreciar cuando visitamos algún museo donde se conservan las obras de arte en que aparecen siempre damas lujosamente ataviadas acompañadas de las sombrillas a las que se hace referencia.
Pero igual que tuvo su esplendor, paralelamente a él empezó su decadencia y la sombrilla empieza poco a poco a ser desplazada por el paraguas. Pero es curioso, no se piensa en el remplazo por ser más práctico, más moderno, más ligero, más versátil en su uso… no, nada de esto contó, es la moda que gobierna y manda a todos y todas la que empieza a sugerir, para luego imponer definitivamente, el cambio. Europa se rinde a lo que países como Inglaterra, Francia e Italia eligen que sea la moda en ese momento.
Puedo entender lo de Inglaterra que llueve prácticamente todos los días del año, pero Francia y sobre todo Italia que presumen del sol del Mediterráneo…pero es así, lo dicho, la moda aparece manda y se impone.
Sin embargo, no fue cosa de un día para otro, no fue fácil desterrar a la elegante sombrilla del armario femenino, y en general imponerlo en el gusto del público en general, nos han llegado hasta nuestros días información de la poca acogida que tuvo en un principio y se referían a él al paraguas, como el nuevo “artefacto”. Finalmente se logró una unanimidad sin duda gracias a su utilidad.
Hoy lo dejo aquí, en el próximo artículo descubriremos por fin que fue y que es hoy el paraguas, porque aún tengo mucho que contar y que decir.