Robot humanoide chino sobre cuatro ruedas construyendo una base lunar en el siglo XXI, con la Tierra al fondo reflejando luz solar sobre valles lunares de textura realista.

Empezó la cuenta atrás para “colonizar” la Luna.

Demócrito fue el primero en interpretar las manchas lunares como sombras de valles y montañas, mientras que Plutarco las observó y concluyó que desde la Tierra se veía siempre la misma cara y que la Luna tenía una superficie irregular con valles, montes y océanos que reflejaban de forma distinta la luz solar. Fueron las últimas observaciones porque la filosofía de Aristóteles impidió cualquier avance durante cientos de años.

(Atlas del Cielo. Susaeta Ediciones)

Pues así es, La Luna es hoy, guardando las distancias, tan importante como fueron las islas Canarias en su momento por su ubicación estratégica en los viajes al Nuevo Mundo, una base de abastecimiento y reparaciones para los navíos que se disponían a cruzar el Atlántico; y en este 2026, pues la Luna viene siendo ese enclave necesario para revisar lo último, asegurándose que todo esté en orden antes de poner rumbo a Marte. Dejando el romanticismo aun lado, de esa historia que se puede uno imaginar llena de héroes que van a facilitarlo todo. El proyecto es mucho más complejo de lo que aparenta ser, pues mientras que en las Canarias ya existía una colonia, ya estaba la gente allí viviendo y trabajando, solo se necesitó llevar desde la Península lo necesario, para darle mantenimiento a las embarcaciones, y mantener los insumos en suficientes cantidades para abastecer a las embarcaciones en todo lo necesario. Por el contrario, en la Luna no hay nada, por no haber no hay ni agua ni oxígeno, y además hay que llegar como quien dice a “fincar” para poder levantar unas instalaciones de forma que albergue todo lo previsto para los viajes interestelares y desde luego donde vivan los que van a estar a cargo del proyecto. Por eso digo que fácil no se presenta, pues parece tener todo en contra, y ahora con las prisas que les han entrado a las grandes potencias inmersas en la conquista del espacio interestelar, pues peor. Tendrían que detenerse a pensar en aquel refrán que dice: “Vísteme despacio que voy de prisa”

Pero bueno, han aparecido una vez más los Chinos, que como suelo decir, siempre van un paso adelante en todo y han aparecido, según se ha conocido hace unos días, con un robot que según parece es un obrero de la construcción, porque claro, lo primero que hay que hacer es, según dicen, construir edificios en la Luna. Me llama poderosamente la atención que se refieren a construir edificios, nada de crear instalaciones, no, directamente edificios. Quiero pensar que es una mala interpretación a la hora de traducir.

Hace más de cincuenta años que estuvieron en el satélite, con el Apolo 17, los últimos astronautas en pasearse por la superficie lunar lo hicieron entre el 11 y el 14 de diciembre de 1972: Eugene Cernán y Harrisns Schmitt , estuvieron dando una caminata y recogiendo muestras en una región denominada Taurus-Littrow. Como digo… un largo tiempo desde entonces, y ahora la NASA, ha de alguna manera a revivido, con el programa Artemis y quiere regresar a la Luna, llevar otros astronautas, y que además serán dos los que tendrán la suerte de ser los primeros en establecer una presencia humana y sostenible en el Polo Sur del satélite, ya que el objetivo de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio es establecer una base lunar que sirva como punto de partida para futuras exploraciones a Marte. Para ello se trabaja en la misión Artemis IV que está programada para el 2028. Lo dicho: Las islas Canarias del siglo XXI.

Pero dejando a un lado los Estados Unidos resulta que tenemos otras dos potencias que son Rusia y China, estos países no participan en el proyecto Artemis, pero cuidado, “no están mancos” tienen los suyos propios. Ambos están trabajando en un proyecto de base lunar que es la Estación Internacional de Investigación Lunar, (ILRS), según sus siglas en inglés, para establecer una instalación experimental automatizada, con capacidad para albergar presencia humana a largo plazo. ¡Aquí está visto que todos sueñan en grande! Por lo tanto, la idea es que esté construida para el 2030 / 2035, y la misión Changl’e 8 es clave para lograrlo, gracias e este nuevo recurso, su nuevo robot mecánico lunar. No se sabe mucho más de lo que nos han querido contar en el caso de los chinos y su famoso proyecto del que yo he llamado el “robot albañil.”

El plan de China parece ser que consiste en enviar a la Luna un nuevo tipo de explorador, una máquina conformada por un torso humanoide, pero qué en lugar de extremidades, lleva 4 ruedas. El proyecto está liderado por un equipo de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong (HKUST), diseñado para actuar como un transportador por la IA para la misión Chang’e – 8. La cual tiene ya una fecha si todo sale según lo previsto: el 2029.

Hoy lo dejo aquí, te invito a que sigas conmigo en esta aventura cósmica, descubriendo cada uno de los elementos participantes en esta carrera. En mi próximo artículo te seguiré contando del robot que pesa 100 kilos y que va a preparar el alojamiento para los futuros habitantes de la Luna

Mientras tanto, unos y otros van tomando su casilla de salida al espacio, bueno, concretamente a la Luna que en este momento parece ser el lugar más deseado para poder desde allí llegar a mundos mucho más distantes. Y es aquí donde la Inteligencia Artificial le da la mano a la Ciencia, a la aventura, y hace posible lo que no dejaba de ser más que el sueño de unos cuantos. Ahora esa IA le da la mano al hombre de ciencia, al visionario, y le dice: vamos juntos, conozco el camino ¡

Nos vemos aquí en el artículo del primero de junio.

Recuerda: con la Inteligencia Artificial estamos viajando hacia el infinito.

Hasta la próxima.

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