Representación artística de la basílica de la Sagrada Familia integrada con líneas de datos digitales y escáneres tridimensionales de Inteligencia Artificial.

La Sagrada Familia y la Inteligencia Artificial:

Cuando Antonio Gaudí se encontró con el siglo XXI

En cierto modo, es la historia de un diálogo imposible entre dos épocas. Por un lado, un arquitecto profundamente arraigado en la tradición artesanal, de la de la costa del Mediterráneo y concretamente en la catalana del siglo XIX; y por otro, las tecnologías más sofisticadas del siglo XXI. Y contra lo que se podría esperar, ambas parecen entenderse a la perfección.

Así es, parece que la Inteligencia Artificial dijo: Estoy aquí porque puedo ayudar, no voy a cambiar nada, solo voy a facilitar las cosas y, por ende, el trabajo. Quiero pensar que eso sucedió, quizá lo pienso porque mi mente se va, como escritora, por el camino de la imaginación donde todo es posible. Así que la IA apareció en los últimos años y se convirtió en un nuevo protagonista en esta historia, que es y puede seguir siendo, muy larga. Lo primero que hizo fue aclararle al mundo que no había llegado para intervenir en su diseño, luego que tampoco iba a sustituir a los arquitectos; simplemente su función explicó, era más interesante, pero de alguna manera, más ¿humilde? Yo diría más de las tareas que no dan tanto brillo, pero son fundamentales.

Entonces, para aclararnos, ¿cómo actúa la IA en la construcción de la Sagrada Familia? Pues es lo que denominan una herramienta de interpretación. Su fuerte consiste en analizar millones de datos procedentes de los escáneres, fotografías y modelos digitales, pero además detecta pequeñas desviaciones entre los diseños teóricos y la construcción real. Está vigilante a identificar fisuras, calcular tolerancias y optimizar procesos de fabricación.

La Inteligencia Artificial, conforma un cuerpo muy bien armado, porque se cuenta también con los drones que podríamos decir que son el “ejército del aire” que sobrevuelan regularmente la basílica recopilando información detallada que después, algoritmos especializados examinan esos datos para detectar posibles problemas antes de que sean visibles al ojo humano. Por otro lado, está el “laboratorio” por llamarlo así, donde con la ayuda de la IA se hacen simulaciones y comprobaciones complejas, todas ellas relacionadas con el envejecimiento de los materiales, la resistencia de estructuras y conservación a futuro del

monumento. Total, podemos asegurar que la Inteligencia Artificial, en lugar de remplazar el genio y la creatividad humana, amplifica su capacidad de observación y análisis de ingenieros y arquitectos involucrados en el proyecto. La arquitectura, hoy en este 2026, está entrando en una era donde la creatividad y el análisis computacional trabajan de la mano, y la Sagrada Familia es el ejemplo vivo de ello.

Durante siglos, diseñar y construir fueron procesos separados. El arquitecto imaginaba una forma y los constructores encontraban la manera de materializarla. Eran dos mundos tratando de llegar juntos; hoy todo es muy distinto porque las tecnologías digitales han comenzado a fusionar todo. Lo que hasta hace relativamente poco algunos lo veíamos como de ciencia ficción, y me refiero a este mundo que se está abriendo con la IA y que parece decir que no existe la palabra imposible ya que tiene la capacidad de examinar cantidades de información incapaces de gestionarse manualmente. En estos días se puede modelar una estructura completa en un entorno virtual, analizar su comportamiento, simular terremotos, estudiar la incidencia de la luz solar, calcular costos, y prever problemas, todo esto antes de colocar la primera piedra.

Fue a finales de los años noventa y principios de los dos mil, cuando la Inteligencia Artificial llegó a la Sagrada Familia, simplemente dijo: Ya estoy aquí y a continuación se puso a digitalizar de forma sistemática las maquetas de Gaudí mediante escáneres tridimensionales y programas avanzados de modelado geométrico. Las complejas formas curvas que Gaudí había imaginado y que otros muchos del oficio nunca pudieron entender, podían ahora analizarse con precisión. Además, algo qué a mí, en lo personal me encanta, la IA funge en este caso como historiadora porque analiza modelos históricos por lo cual asume un poco el papel de divulgadora de la cultura. Cuando observamos con calma, no solo lo que en ese momento que está haciendo, si abrimos nuestra mente a una visión, podíamos decir panorámica, entonces se entiende las capacidades de ayudas infinitas que se guardan en esas dos letras, IA.

La basílica recibe millones de visitantes al año, y según avanza la obra aumenta el número, eso hace necesario programas de protección, y de prevención los cuales también corren a cargo de la Inteligencia Artificial de sus sistemas inteligentes que le permiten:

Predecir zonas de desgaste, planificar restauraciones, monitorizar vibraciones y analizar efectos de contaminación y clima sobre la piedra.

Ante, todo esto es inevitable preguntarse. ¿Qué pensaría el arquitecto de Dios si pudiera contemplar las tecnologías utilizadas actualmente para finalizar su gran obra? Nadie puede saberlo con certeza, pero reconociendo que Gaudí no era un hombre tradicional, posicionado en el pasado como su único escenario. Sabiendo que era un innovador incansable, yo en lo particular pienso que la IA se convertiría de alguna forma en su gran aliada, que la fascinación que sentiría por poder experimentar constantemente con materiales, nuevas técnicas constructivas y todo tipo de soluciones que desafiaban todo lo convencional de su época, lo llevaría a decirle a la Inteligencia Artificial:

“Bienvenida al grupo”

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