El mexicano Gonzalo Celorio
Premio Cervantes 2026
“… Solo manifestaré en esta mera enunciación de temas que me hubiera gustado desarrollar, que la nacionalidad mexicana no puede disociarse de la historia y de la cultura españolas que le son inherentes.”
Palabras en su discurso de premiación. Gonzalo Edmundo Celorio y Blasco (25 de marzo 1948).
Séptimo mexicano en recibir el Premio Cervantes, como todos ellos brillante, como todos ellos, oriundos de un mestizaje cultural que se ha posicionado en las letras de Iberoamérica, hay otros, muchos otros, hombres y mujeres que han levantado la literatura en el castellano de América para decir: Aquí estamos y somos merecedores del Cervantes
Recibir el Premio Miguel de Cervantes, no es recibir cualquier permio va mucho más allá de eso por muchas razones, para empezar no se selecciona una equis obra del candidato a recibirlo, es una revisión y evaluación completa de todo el recorrido literario que ha llevado el escritor, ese ese bagaje de cultura y enseñanza a transmitir y que debe de quedar ahí para para los tiempos venideros; para los que quieren abrevar en el conocimiento y la cultura.
Primero, no es un premio, aunque así sea como se le llama y se le conoce, es un galardón, no se menciona como ha sido premiado con, sino ha sido galardonado con el Premio Miguel de Cervantes.
Segundo, no es un jurado conformado por personajes del mundo literario, hay de todo, editores, gente perteneciente al mundo de la comunicación; y claro existe también un componente comercial, económico: el negocio de la venta y el dinero.
Tercero, no lo entrega cualquiera, seas monárquico o no, es un rey el que lo hace y queramos o no, eso de estar cerca de un personaje fuera de nuestra vida cotidiana, pienso crea una atmósfera especial. Empezando por el vestir.
Cuarto, lo de más peso, lo más trascendental ¿a quién hace referencia el premio?, al mejor escritor en Lengua Castellana de todos los tiempos, y aquí cabría repetir las palabras de Celorio: “si físicamente somos lo que comemos, espiritualmente somos lo que leemos.” Así que, si optamos por leer a un Premio Cervantes es indudable que estamos alimentándonos muy bien espiritualmente hablando.
Pero bueno, hoy toca hablar de Gonzalo Celorio, por cierto, este apellido es el nombre de un pueblo del Concejo de Llanes, Asturias, herencia de ese abuelo paterno qué con solo 16 años, a mediados del siglo XIX se vino a México, literalmente a hacer la América. Trabajó muchísimo y después de un largo tiempo se casó con una mujer mexicana y empezó una familia. Por la parte materna, su abuela nació en la Habana cuando Cuba todavía formaba parte de España. Toda esa fusión de pueblos, países, razas y conceptos de ser, llegar y empezar, con todo ello nace esa estirpe de grandes hombres. Hoy estamos hablado de Gonzalo Celorio, pero hay más y todos ellos gracias a ese camino que alguno anterior a ellos decidió empezar a cambiar la historia.
Escritor integral, ahora que está de moda esa palabra, que dice escribía en unos cuadernos pautados con lapicero, el que le recuerda el callo que aún tiene en el dedo, creador de historias y de amores narrados. Maestro, doctor en Lengua y Literatura Hispánicas, con sus 78 años sigue impartiendo clase en la UNAM. Pero lo que le apasiona, y da fe de ello su espléndida biblioteca es la lectura. su principal oficio: ser lector.
¿Cómo es su literatura? Los entendidos en el tema y que lo leyeron para evaluarlo antes de otorgarle el Cervantes, expresan que escribe con elegancia, que la reflexión está en cada una de sus líneas a la que lleva desde su lápiz la lucidez crítica para el análisis de los distintos matices de la pérdida y la identidad. Pero además se hace hincapié en la intuición, elemento siempre presente en sus obras.
¿Qué leer de Celorio? Pues sin haber leído nada de él, yo recomendaría la trilogía de novelas que dedicó a su familia y que son: Tres lindas cubanas (2006); El metal y la escoria (2014); y los apóstatas (2020) Al menos es lo que yo pienso leer, me llama mucho la atención el de las tres cubanas.
Habría mucho que contar de este escritor hasta ahora un poco en la sombra, a pesar de qué en su momento, en su juventud, formó parte del grupo literario llamado los Contemporáneos, parecido a la Generación del 27 española. Ahí convivió y fraternizó con las que son algunos de los grandes nombres de las letras mexicanas. Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, José Gorostiza y otros más. Sus reuniones abordaban la modernización de la literatura mexicana, para abrirla a las corrientes estéticas internacionales, como el simbolismo tema esencial en aquel momento.
Hay dos aspectos del escritor y del hombre que es Gonzalo Celorio., que a mí me han calado profundamente. Uno: “Mi maestro fue el Exilio Español Republicano, porque mis maestros procedían de ahí, de ello destacada el rigor, y la tolerancia, estos dos valores que a mí me parecen verdaderamente fundamentales”. Lo expresa en su discurso de aceptación Y Yo que pertenezco orgullosamente al Exilio Español Republicano y conozco de primera mano la valía de los que vinieron al exilio, por lo mismo en estos momentos de tanta polémica sobre los españoles y la conquista, que es desde luego cuestión aparte, pero que trae ahora a colación aquello de que “los árboles no dejan ver el bosque” se hace presente.
Luego está lo que expresó de Juan Rulfo y transcribo literal por la importancia que tiene.”Estoy totalmente convencido de que podemos conocer mejor el mundo mexicano leyendo a Juan Rulfo, que estudios historiográficos. Conozco más el campo mexicano a través de Pedro Páramo, de Juan Rulfo, qué a través de todos los discursos sociológicos, o estadísticos que hablen del medio rural de mi país” Para mí, con perdón del Cervantes, Rulfo es por mucho, algo excepcional en la literatura de México, algo que al día de hoy no se ha repetido.
Las distinciones y premios a lo largo de los años han estado siempre presentes en la vida de Gonzalo Cenorio, pero hoy es otra cosa, hoy es el día que va a recibir el mayor galardón a las letras españolas, hoy recibe el Cervantes.
Se endereza despacio, vestido de rigurosa etiqueta como indica el protocolo, su figura resalta enfundado en el impecable chaqué. Un poco coqueto, abandona el apoyo del bastón al acercarse al Rey Felipe VI, que, de pie, lo espera con una sonrisa cordial y cariñosa. Celorio, se acerca y agradece emocionado , lo hace a través de una voz que se oye dolida, que se esfuerza, por salir y por sonar clara para estar a la altura en esos momentos de tanta emoción; es la voz disminuida por un cáncer que padeció hace tiempo en una cuerda.
Finalmente todo eso queda atrás para tomarse la foto del recuerdo con su mujer y los Reyes, la que lo acompañará siempre.
El de la foto no es Celorio.