Su majestad el Mortero
Inicia su dinastía en 1550 antes de Cristo, según aparece mencionado en los papiros de Ebers, se calcula que los morteros en su forma redonda y hundida se habrían usado hace unos 6.000 años y en ese recorrer que tuvo por todo el mundo cada cultura desarrolló el suyo lo que a lo largo de la historia lo convirtió en un objeto muy interesante de estudio y reconocimiento.
En la antigua Roma ya se utilizaba un recipiente denominado mortarium, muy parecido al mortero que se conoce actualmente, era normalmente de cerámica y la superficie interior rugosa lo que ayudaba a triturar los ingredientes. Es decir, en la cocina romana del siglo I- IV aproximadamente, el mortero era un utensilio de uso normal, formaba parte podríamos decir de la “tecnología” de la época, como ahora lo es tener un robot de cocina, y Roma, al igual que otras civilizaciones, tenían su modelo Porque su historia es más antigua de lo que parece, no nació en la Edad Media como se creyó por mucho tiempo, para entonces el ser humano ya llevaba milenios triturando semillas, hierbas, raíces y minerales y lo hacía con recipientes y piedras que en función eran muy semejantes al mortero que conocemos hoy.
Por muchos indicios es un hecho que los morteros están por todo el mundo, y España por su situación geográfica, entrada de todas las conquistas y pueblos migrantes, conserva en todo su territorio una gran riqueza de ellos, y, que hoy en día son más bien para venta al extranjero, desgraciadamente, para adornos en espacios modernos que los separan de su verdadero origen e historia. Como digo todos los que cruzaron por ahí dejaron alguno que hoy en día es difícil rastrear quien fue, y cuando lo dejó, pero quizá el más famoso de todos ellos es el conocido como el Mortero de Manises, de cerámica pintado de amarillo al que parece que se le han pegado unas hojas verdes de perejil. Manises es uno de los centros alfareros más importantes de España desde el siglo XIV. Luego está el rambleño, típico de la Rambla, (Córdoba), que tiene una pronunciada forma de cono invertido que lo hace ideal para grandes volúmenes de ingredientes y que se utiliza para cocinar el famoso gazpacho andaluz. Es de color blanco intenso debido a la arcilla de la región con la que se fabrica, a la que se le añade una parte de sal para acentuar esa blancura. También de Andalucía está el que se le conoce como Dornillo, compuesto de un gran cuenco de madera que funciona como base y un mazo también de madera, conocido por algunos como machacadera. En las zonas rurales se le conoce como el mortero de la “cocina del hambre.” No hace falta pensar mucho para saber a qué se debe ese sobre nombre. En ese mortero desde siempre se han machacado los ajos y el pan duro para preparar las famosas sopas de pan y de ajo. En fin, son muchos, todos con sus peculiaridades, hechos a la imagen y semejanza de las necesidades; pero no puedo dejar de mencionar el mortero ecológico, llamado mortero de madera de olivo de poda, nunca se arrancan los árboles de la variedad Farga. Dura y porosa, no absorbe los alimentos. Pero más allá de sus características, unos y otros, todos tienen su protagonismo en las cocinas donde se les utiliza.
Algo interesante es la relación que guarda el buen sazón con el uso del mortero, porque al usarlo se liberan suavemente los aceites naturales y las esencias aromáticas de las hierbas y especias que contienen. Las abuelas sabían mucho de eso a la hora de preparar sus guisos. Pero el mortero no restringió su uso solo a la cocina, fue más allá, fue al encuentro de la botica y a partir de ese momento cocina y medicina compartieron durante siglos el mismo objeto, un instrumento “todo terreno”. La medicina antigua necesitaba exactamente los mismos procedimientos y operaciones que la cocina.: había que triturar, pulverizar, mezclar, preparar una pasta, ungüento o poción y el mortero era perfecto para ello, solo se necesitaba un mortero de porcelana o cerámica. Así que la frontera entre la cocina y la botica, y más tarde la farmacia, fue durante mucho tiempo una línea muy tenue. Gracias a su capacidad de homogeneizar, no solo es una antigua herramienta de uso con gran significado histórico, sino que sigue un artículo versátil ampliamente utilizado en nuestros días tanto en el laboratorio como en otros ámbitos, lo cual ha dado pie a alguna leyenda originada en la complicidad que ha tenido desde siempre la medicina tradicional con la cultura integra de cada pueblo. Algo que leí a ese respecto y que me llamó mucho la atención cuando leí y me hizo ver lo versátil que puede llegar a ser el mortero y hacerme esta pregunta ¿quién le atribuyó esos dones de curación al mortero?
Aquí te cuento la historia.
En un lugar lejano, de un país también muy lejano, como es Sudán, además de complejo, con su convocatoria de muchas religiones que conviven a su vez con ciertos miembros de la comunidad que actúan como chamanes o curanderos, y desde luego sin dejar de lado al vidente que utilizan el trance, la adivinación y la herbolaria para diagnosticar enfermedades o curarlas y donde las personas acuden, esto es importante de aclarar, sin dejar de lado la religión que profesan. Pues bien, en ese o esos escenarios, está presente el Mortero.
Resulta que la mujer que quiere ser madre y no logra embarazarse sin que exista una razón aparente, va a buscar un tratamiento con una vidente, que revisa a la paciente para ver si tiene la espalda abierta, y síntomas de un dolor en la espalda baja, eso significa que no puede tener hijos. En este caso se le coloca el mortero boca abajo sobre su espalda, la mujer debe de estar en ayunas y el proceso, o no sé si llamarlo “ceremonia” debe de realizarse tres días seguidos… y listo, la paciente está lista para engendrar.
Vuelvo a la pregunta que me hice, y lo único que he encontrado como respuesta después de estar indagando, es que el mortero de cobre, en este caso siempre debe de ser de cobre, que tiene diez centímetros de ancho y un grosor de menos de un centímetro, se ha utilizado desde la antigüedad como instrumento en la medicina popular para curar dolores de espalda… debe de ser esa la razón y que algunos han hecho el “agosto” a cuenta de lo que es parte historia, parte leyenda.
¡Ah! hay otro tipo de mortero, que también el tiempo lo sitúa, como siempre, en Roma, Grecia Egipto etc. Es el mortero para la construcción, pero ese de momento, vamos a dejarlo en la obra.