Retrato artístico de una mujer anciana escribiendo una carta manuscrita cerca de una ventana con luz natural tenue, estilo fotorrealista.

VIOLETA: La novela que transita a lo largo de un siglo

Quizás el secreto está en escuchar. Escuchar a la historia que uno lleva dentro con la “confianza de que puedes escribirla” sin camisa de fuerza que la ate.

Isabel Allende

En mi último artículo me referí a Isabel Allende, una escritora podríamos decir peculiar, que narra cómo habla, que escribe lo que comparte en sus entrevistas, en fin, una escritora de un solo lenguaje que opina que el único secreto que nos hace vulnerables es el que no se cuenta Así que partiendo de esa premisa podemos definirla como una mujer de realidades, de antes y de hora, que habla y escribe de ellas sin tapujos ni medias tintas. Puede ser esa la razón de la enorme popularidad que tiene su literatura, sobre todo entre las mujeres; las pone frente a la vida, las hace verse desde adentro para que puedan sentirse libres, cómo ella, de contar sus secretos.

Pues hoy en estas cuartillas voy a referirme a una de sus novelas, Violeta, lo recibí de manos de una muy buena amiga, regalo de un cumpleaños. Confieso qué, me costó centrarme en una primera leída con el desarrollo de las ideas tal cual las planteaba la autora. Hoy, puedo decir después de haber leído nuevamente y además analizado la historia en su contexto, que me parece una novela con unas características esenciales para identificarnos en nuestros días del siglo XXI.

Violeta es, una vez más, un libro de Allende cuya protagonista es una mujer. Ella es una niña que nace en el seno de una aristocrática familia, en un agitado día del año 1920 convirtiéndose en la única mujer de una familia que ya tenía cinco hijos varones. Cuando ella llega al mundo, también llega la Gripe Española y el coletazo de la Gran Depresión Su familia va sorteando todos estos acontecimientos de una manera más o menos airosa, pero finalmente hay un momento que lo pierden todo tras el suicidio de su padre y deben de empezar de cero en un lugar distante del país. Así, que su infancia no solo se ve marcada por ser la única niña de la familia, también por los acontecimientos históricos que los van arrastrando: La lucha por los derechos de la mujer, dos pandemias y además el gobierno de varios tiranos. Violeta (2022) está escrita en forma epistolar por la protagonista que narra diversos acontecimientos históricos y también personales, abarcando un siglo en un país iberoamericano sin nombre. La novela arranca con un prólogo sin título, una carta de Violeta a su nieto Camilo en la que explica porque relata su historia. El libro está dividido en cuatro partes, la primera se titula “exilio” y comprende de 1920 a 1940. La segunda parte “pasión”, comprende los siguientes veinte años de la vida de Violeta y describe su matrimonio con Fabián Schmidt-Engler, un emigrante alemán de profesión veterinario…la tercera parte titulada “Ausencia”, detalla la Vida se la protagonista desde 1960 hasta 1983, en este escenario la vemos acudiendo al psiquiatra tratando de manejar su relación extramarital con Julián, y que finalmente, logra romper. Y la última parte llamada “Renacimiento” narra las últimas décadas de la vida de Violeta, de 1983 hasta el 2020. En estos últimos años, ocurren acontecimientos, como la muerte de Torito, asesinado a tiros por militares que cambian el rumbo de su vida. Inicia una nueva etapa de activismo y trabajo social, se involucra con grupos de mujeres y su labor y crea una fundación en nombre de su hija Nieves, dedicada a la defensa de los derechos de las mujeres. El último capítulo muestra a una Violeta escribiendo en sus últimos días, aislada por la pandemia del coronavirus y postrada en cama por una hemorragia. Al final de la historia, antes de cerrar el libro asistimos al reencuentro de madre e hija: Violeta ve a nieves que viene a recibirla en sus últimos momentos.

Después de leer esta novela, o cualquier otra de la escritora chilena uno llega a la conclusión, al menos yo lo hago, que es una escritora con una imaginación sorprendente que logra convertir en un relato literario todo lo que se atreve a cruzar por su mente y que desde luego su referente es siempre Chile, aunque este quede oculto, lo mismo que es una constante la presencia de mujeres y son ellas la que asumen la voz que narra como una forma de ir contra el patriarcado.

Para dar una idea a quien no la ha leído y que invito a que si lo haga. La novela empieza y acaba con una palabra Violeta, una mujer ya anciana que le escribe a su nieto Camilo, que es sacerdote, un extenso relato donde le va contando la historia de su vida en un país imaginario, se presume que no es otro que Chile, a lo largo de cuarenta años con una argumentación que arranca con la gripe española a principios del siglo pasado hasta la pandemia del coronavirus en el 2020. Como todas sus novelas con profusión de personajes e historias que se relacionan.

Violeta como todas las novelas de Isabel Allende se convierte en un espacio donde la ficción y la historia se entrelazan para narrar la condición humana, dando paso a un análisis profundo de la misma, y que nos muestra las dos caras de la vida: el amor y el dolor.

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2 comentarios

  1. Un bello esclarecimiento de la novela y el personaje, me invita a leerla. Muchas gracias por tus palabras.

  2. Gracias Martha, como siempre tú interesada en lo que escribo, y sobre todo en la literatura. Comentarios como el tuyo me animan a seguir arando, seguir haciendo surcos en esas tierras tan áridas como son la falta de cultura, la apatía para acercarse a los libros y sobre todo el seguir fomentando la ignorancia. Así que muchas gracias, tú lees porque eres una mujer integrada a ese mundo, así que un comentario tuyo lo valoro mucho porque lo haces a través de un análisis bien hecho. Ojalá mi blog llegue también a ese conjunto que viven en la indiferencia total y de vez en cuando «redima» a alguien para llevarlo a los libros.
    Próximamente voy a dar un taller, estoy armando el proyecto, no quiero un taller al uso, con la gente sentada con una libreta y un lápiz, tengo otra idea , la de una reunión literaria donde dsde luego las personas se sientan con ganas de leer y de avanzar, pero más allá de una lectura tipo clase, una lectura para debatir. desde el primer día. Lo llevo pensando ya hace tiempo y tentativamente se llamará ¿Qué leemos las mujeres? Hay que enseñar que ese empoderamiento del que hablan y hablan, se logra con cultura para debatir sobre los derechos, la igualdad etc. y voy a empezar precisamente con Isabel Allende, una escritora de las que caminan, y leen antes de sentarse a escribir y veremos la novela Violeta, porqwue a mi me parece que tiene todos los elementos para que cualquier mujer se identifique con ella. Ya te avisaré para que me hagas difusión, aunque quiero un grupo muy reducido, precisamente porque será un taller con enfoque de tertulia literaria.

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