En verdad: ¿Necesita el ser humano a la Inteligencia Artificial?
Durante siglos las herramientas ampliaron la fuerza del hombre. El telescopio amplió la vista, el automóvil sus piernas; la computadora la memoria. Pero la Inteligencia Artificial es la primera herramienta que pretende ampliar o puede que a la larga, sustituir una parte de su pensamiento. Quizá por eso despierta tanta fascinación, y porque no decirlo, tanto temor.
Hace poco más de una semana vi por casualidad un anuncio de t.v. española sobre un programa que iban a transmitir que trataba de la Inteligencia Artificial creo que es la serie documental “Alter Ego. La inteligencia invisible” junto con uno del archivo de Documentos T.V. “La era de los robots”. Por lo que entendí ambos giran alrededor de la misma gran pregunta: ¿Seguimos siendo imprescindibles los seres humanos en un mundo donde la Inteligencia Artificial aprende, decide y crea? Al final, con los últimos acontecimientos, los terremotos de Venezuela y el Mundial de fútbol, perdí la cuenta y ya no lo vi pero como me resultó de gran interés me puse a averiguar, modestamente como siempre lo hago en esto de la tecnología, porque sigo pensando que el adentrarse en ese mundo donde ya estás en un escenario fuera de todo lo que puede imaginar un mortal, pues conlleva siempre un peligro, es como adentrarse a nadar en un océano, como el mar del Norte, con olas de 15 metros de altura o más.
Como en otras ocasiones he querido abordar el tema desde una pequeña historia ficticia que da pie a que nos cuestionemos algunas cosas.
…Son como las 6 de la tarde, el escenario, una cocina grande, con paredes de piedra, al fondo, sobre un fregadero, una gran ventana muestra a lo lejos unos montes, con algo de nieve, que al caer la tarde se vuelven difusos. Por la cocina se mueve una mujer, mayor que enviudó hace poco más de un año, al hacerse de noche se acomoda en la mesa que ocupa el centro de ese espacio, limpio, ordenado, pero sin vida. Entonces la mujer empieza a hablar con una Inteligencia Artificial, le cuenta como ha sido su día quizá, al final, le cuenta lo sola que se siente y esa IA la escucha, le habla y le dice lo que ella quiere escuchar, lo que necesita escuchar para combatir esa soledad que le oprime toda su vida todos los días.
En este y caso y en otros similares es un hecho que la IAD o inteligencia artificial débil ayudan con muchas actividades ligadas a la salud, podríamos decir que más allá de acompañar a la persona, ¿puede sustituir para algunos al psicólogo.? ¿Pero hasta dónde puede considerarse una ayuda sin consecuencias adversas? Ya hemos visto que esta IA puede remplazar a los humanos en muchos trabajos puesto que puede reconocer y analizar correlaciones de patrones a partir de datos, que, al hombre le llevaría descifrarlos cientos de años. Pero, la IA sigue adelante, va más lejos, pasa a una segunda fase la conocida como IAG, inteligencia artificial general que se caracteriza por la integración e interacción hombre máquina, que puede observar, analizar, y reaccionar ante el entorno como lo haría una persona. Por otra parte, los expertos que monitorean estos avances nos mandan una señal de tranquilidad cuando nos dicen que la mente humana es altamente adaptable y esta cualidad representa una limitación relevante en el desarrollo de la Inteligencia Artificial General. Además, la mente humana, hasta el día de hoy, en gran parte por descifrar, puede pensar de manera abstracta y puede inventar, es decir tiene una faceta innovadora, inventar de la nada lo que no existía con anterioridad, y, esto si se me permite decirlo es un gran contrapeso a favor del humano porque es muy difícil hoy por hoy enseñar a la IA a inventar cosas por sí misma. Aun así, la amenaza o por lo menos el temor a lo desconocido, sigue ahí. Sin ir más lejos se calcula que la prueba de Turing, que consiste en la habilidad de una máquina para mostrar un comportamiento inteligente similar al de un ser humano o indistinguible de este, se superará en 2029. Llegados a este punto estaremos a las puertas de lo que los científicos han denominado la SIA o super Inteligencia Artificial en la que la transformación nos llevará el infinito de las revelaciones. Esto acontecerá a mediados de este siglo XXI.
A veces me pregunto cuando ando entre páginas de búsqueda de este ¿fenómeno? si no estaremos cayendo en algo parecido a lo que ahora abunda en las redes; personajes de lo más variado anunciando desastres o fenómenos terrestres o del espacio exterior que van a acontecer próximamente dando fechas cerradas. Hace años solamente se conocían las predicciones de Fátima, ahora desgraciadamente el que más y el que menos se considera con la autoridad suficiente para predecir. Todo esto viene a colación y relacionado con la inteligencia artificial, porque hay mucha fantasía que se quiere introducir quizá para crear sensacionalismo o crear inquietud entre los que no estamos muy versados en la cuestión, porque es un hecho, que según seguimos avanzando, más bien, la IA avanza, el temor a lo desconocido se hace presente, como el Mar del Norte y sus olas gigantes.
Retomo lo que estaba comentando. La SIA será desde luego mucho más inteligente que la conexión de los mejores cerebros, incluyendo todo lo que respecta a la creatividad científica, la red de aprendizaje colectivo y las habilidades sociales. Respecto a esta cuestión, Bostrom, (2017), académico de la Universidad de Oxford expresó que cuando esta singularidad se concrete implicará grandes retos, incluso para transformar profundamente a la humanidad que conocemos.
Una idea especialmente sugerente sería cambiar la pregunta habitual. No tanto, ¿Necesitará la IA al hombre?, sino “Necesitará el hombre seguir siendo humano cuando casi todo pueda hacerlo una máquina?
Hoy lo dejo aquí. Habré de seguir con este tema inquietante, pero a la vez fascinante, en quince días. Entre tanto te invito a que reflexiones sobre ello y si lo deseas déjame un comentario en el blog… y entonces, tú y yo seguimos hablando.
Recuerda: Con la Inteligencia Artificial, estamos viajando hacia el infinito.
Hasta la próxima.