Fotografía cinematográfica de una gran nave espacial triangular sobre la pirámide de Chichén Itzá, México, con figuras humanas asombradas en primer plano y un cráneo de bisonte antiguo en la tierra, bajo un cielo crepuscular con luna llena. Un avistamiento de ovnis y extraterrestres.

Hablemos de ovnis y extraterrestres

De lo mucho que se ha escrito rescato: “las pirámides de México, truncadas o chatas, las de las islas de los mares del Sur y del Medio Oriente – no todas – también serían plataformas para el aterrizaje de naves espaciales extraterrestres, degenerando más tarde, al irse para siempre los visitantes en área de sacrificios y ofrendas a los mismos que consideraban dioses”.

No es un tema nuevo, al menos ha estado presente en las conversaciones de unos y de otros desde los años 50. Cada década con sus particularidades dependiendo de las noticias que surgían y se publicaban en la prensa: que se vieron luces en el cielo de tal o cual país y comentarios mucho más futuristas cuando se hacía referencia a que una cierta persona tuvo un encuentro con uno o varios seres extraños y se explayaban al describirlos, pasado unos días todo seguía igual pues nunca sucedía nada fuera de lo normal. y solamente el cine sacaba partido y, muy jugoso, por cierto, de los “avistamientos y encuentros con extraterrestres”, amén de la fascinación que ha ejercido y sigue ejerciendo el área 51 donde se dice hay naves que se estrellaron y cuerpos de seres que viajaban en esas naves. El caso es que seguimos en ello, pensando, imaginando y hablando del tema, y desde luego con los grandes avances en la tecnología aeroespacial, con las salidas al espacio, con lo que supuestamente se filtra de lo que vieron los que salieron y que no se da a conocer por orden de la NASA, pues es de recibo que el que más y el que menos, arme su propio escenario con naves y personajes incluidos.

Dicha toda esta historia de lo que se leía en los periódicos de entonces y lo que se lee ahora en los dispositivos, ese mundo de palabras sin una página, como lo yo lo llamo; pues me gustaría leer lo que publiquen en su día los periódicos de Marte, por ejemplo, cuando las naves de la Tierra empiecen a dar vueltas en su cielo. Suponiendo que exista vida inteligente en ese planeta, esos seres ¿serán como nosotros a la hora de pronunciarse ante un avistamiento? Porque la realidad es que sabemos poco, pero hablamos mucho.

En los últimos días con la vuelta a la Luna para ver, según dicen, la cara oculta del satélite otra vez se ha disparado la fantasía en muchos de nosotros y los comentarios en las redes son un verdadero festín para los que gustan del tema y sobre todo aventurar teorías de lo más excéntricas: Qué si nunca han ido; que los que ya están establecidos allí desde hace un tiempo son los chinos y para eso han ido los norteamericanos, a espiarlos; que si en ese lado oscuro hay desde hace miles de años asentada una civilización extraterrestre y que ya les advirtieron a los americanos que no tienen autorización de llegar allí solo pueden hacerlo los rusos… y suma y sigue, pero hubo un comentario “especial” más allá de si hay o no hay vida extraterrestre, alguien escribió asegurando que nunca hemos salido de la Tierra y nunca lo haremos, por la sencilla razón de que nuestro planeta está rodeado completamente de una especie se DOMO que es infranqueable, podemos decir que estamos de alguna manera encapsulados. Dicho esto, me hubiese gustado preguntarle a la persona que escribió lo anterior, si entonces tampoco los ovnis pueden cruzar esa especie de muro de contención para entrar a nuestro cielo, lo que tiraría por los suelos todos los avistamientos que se han venido registrando, repito, desde la década de los 60, y si hay vida o no en otros lugares del universo sería irrelevante porque al estar nosotros en ese aislamiento…

Y mientras nos debatimos con todas estas “suposiciones” por darle un nombre relajado, J.J. Benítez publica su último libro con un título muy sugerente: “Están Aquí”. Un libro de 984 páginas con un costo de $ 498, pero que de momento está agotado en esa presentación, solamente la edición de pasta dura, digamos la presentación de lujo, si lo hay, pero cuesta la friolera de $ 1.000, así que los que estamos interesados en conseguirlo, habrá que esperar la presentación económica.

Este título de Están Aquí abre la puerta a lo que los militares, según el autor llevan ocultando desde que se empezó a hablar del fenómeno ovni. Mayoritariamente los militares americanos, pero también de España y de otros países porque según afirma Benítez no son los gobiernos de los países quienes tienen el control de ese enramado, son los militares.

Pero volviendo al centro del asunto si volvemos la vista a los “ayeres de la historia” y analizando bien hechos insólitos acontecidos en esos tiempos podríamos pensar sin lugar a dudas, que sí están aquí y que han estado, vamos a decir, desde siempre. Hay hallazgos que predisponen a uno a pensar que esos contactos se podrían remontar a la protohistoria de la humanidad, por ejemplo:

En Siberia Oriental, hace varios años, fue hallado un cráneo de un bisonte muerto aproximadamente 70,000 años atrás que presentaba un orificio frontal de proyectil, hay que hacer un alto y analizar esto, ¡un proyectil! que solo pudo haber sido hecho en opinión de los científicos que perplejos lo examinaron, pues por cazadores armados procedentes de otro planeta.

También a las pinturas rupestres de Usbekistán, estudiadas en 1965 y otras aparecidas no sabemos exactamente en qué región montañosa de los confines del Sahara, se dictaminó que pueden ser marcianas esto debido a que los pigmentos utilizados siguen siendo de origen desconocido en la Tierra.

El caso es que el tema sigue dando de qué hablar y de qué elucubrar porque todo, absolutamente todo, escapa a nuestra percepción y conocimiento y veremos que más nos quieren contar, ¿verdad, mentira? De momento habrá que esperar a conseguir el libro de J.J. Benítez y ver que cuenta. Yo por lo pronto me quedo con la frase que dijo uno de los astronautas que estuvo por allí afuera:

Si los qué no creen en Dios viajaran al espacio exterior, todos regresarían siendo creyentes.

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