23 de abril, una fecha de libros y de palabras
Los libros contribuyen a unir a la humanidad como una sola familia, compartiendo un pasado, una historia y un patrimonio, para forjar un destino común donde todas las voces sean escuchadas en el gran coro de las aspiraciones humanas.
Audrey Azoulay. Directora general de la UNESCO
El Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares está repleto de asistentes, claro, es 23 de abril y se entrega el Premio Miguel de Cervantes, máximo galardón literario en lengua castellana. Hoy están ahí todos los que deben de estar, ni uno más ni uno menos…, bueno no es totalmente cierto porque, aunque nadie puede verlo, está ahí, uno que no debería de estar. Es un hombre de rostro aguileño, con nariz corva y frente despejada, en un rostro en parte cubierto por una barba de plata. Mira con asombro el escenario donde se encuentra, no acaba de entender que sucede, aunque ha llegado, al cruzar el zaguán, frente a retratos realizados en bronce con nombres desconocidos pero que pertenecían a escritores galardonados con el Premio Cervantes. Las ideas van tomando forma y también su lugar en la mente de Miguel de Cervantes. ¡Claro! porque es él que está asistiendo, no sabe cómo ni porque a una premiación que lleva su nombre y que lo avala el Rey y qué como cierre perfecto, no podía ser de otra manera, el galardonado recibe un ejemplar único e insustituible de su inmenso don Quijote de la Mancha. Ahora, Cervantes, abre en su memoria su manuscrito, ese que nació con tachones y alguna que otra falta de ortografía, pero que le da valor a la palabra escrita, que encierra toda la riqueza de una lengua que nació para hablar con Dios. Lee con voz alta para él, pero claro, en silencio para los demás:
“Es, pues, de saber que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso, que eran los más del año, se daba a leer libros de caballerías, con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza y aún la administración de su hacienda. En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así de poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio”.
Tomo yo ahora el relevo de la narración a partir de esta línea tan descriptiva … de poco dormir y mucho leer se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio.
¡Cómo cambian los conceptos y la percepción de lo que se escribe y de lo que se lee!, según pasa el tiempo, surgen a nuestro alrededor otras teorías que destruyen o inmovilizan a las que ostentábamos como una verdad de fe. Resulta que lo qué en el siglo XVI, hacerlo en exceso te llevaba a la locura, leer, ahora en el siglo XXI los especialistas nos dejan claro que para mantenerse lejos de la amenaza del Alzheimer lo mejor es abrazar el hábito de la lectura, por tanto, ser empático con los libros.
¿Qué habrá pensado don Miguel de Cervantes, hoy, al poder situarse por un corto tiempo en un escenario de su futuro, que al no ser científico nunca pudo imaginar?
Estoy convencida qué en su mente brillante habrá llegado a la conclusión que al igual que se separa la paja del trigo debe de haber un punto donde la locura tal cual se dice haber en el personaje del Quijote, y que resulta perturbadora para el cerebro, llega a un momento donde se detiene, se queda al margen como buen espectador y le abre paso al libro en solitario, como alimento esencial para mantener la cordura, porque la lectura es una garantía de salud mental. Cervantes lo sabía, es por eso mismo que a don Quijote lo imaginó siendo el loco más cuerdo que existió en esos tiempos.
Cuando uno tiene un libro cerca nunca está solo, es el amigo silencioso que te hace compañía en los momentos de soledad, que te lleva página tras página a la distracción alejándote del aburrimiento y haciendo que te intereses por cosas, y personas que nunca te habían interesado hasta que el libro te las mostró, que te enseña que la lectura es una gran ventana por la que te asomas a la vida, y sutilmente te dice que no hay nada mejor que aprender leyendo.
Creo que el mejor homenaje que le podemos hacer a esta fecha es leer, leer nosotros, que lean nuestros hijos y nietos; hablar del libro con nuestros conocidos y decirles qué si se dan la oportunidad de comprar uno y abrirlo, cuando empiecen a transitar por su historia, entonces empezará a cambiar la suya.
Todos o casi todos conocen como se originó el Día Internacional del Libro porque es una información que se ha repetido una y otra vez, así que no me detendré en dar fechas y nombres ampliamente conocidos; pero si quiero mencionar algunos datos curiosos o pocos conocidos sobre el 23 de abril. Para mí quizá lo más reseñable es la iniciativa que se ha tenido desde el 2001 donde entre todos los países miembros de la ONU se elige una ciudad como la Capital Mundial del Mundo, esa ciudad, lleva a cabo eventos culturales diversos sobre el autor y su obra resaltando la lectura continuada de don Quijote de la Mancha, lectura donde cualquiera puede participar.
¡Qué mejor manera de poner en valor en su día a Cervantes y su Novela de Caballerías, un texto que al día de hoy ningún otro se le ha podido equiparar!
Por cierto, un dato curioso, y que no se conoce tanto; resulta que de los tres escritores que se mencionan en la narrativa popular: Miguel de Cervantes, William Shakespeare, el Inca Garcilaso de la Vega y que los une esa misma fecha de defunción, pues, hay ciertas “irregularidades”. Resulta que el único que falleció, exactamente el 23 de abril de 1616, fue Garcilaso de la Vega. Miguel de Cervantes murió un día antes, el 22, pero fue enterrado el 23, fecha que se consignó oficialmente. Finalmente, el escritor inglés, William Shakespeare si murió el día 23 de abril, pero según el Calendario Juliano vigente en aquel momento en Inglaterra; esta fecha correspondería al día 3 de mayo en el Calendario Gregoriano que regía en España. A pesar de todas estas diferencias la UNESCO decidió adoptar el 23 de abril creando con ello un poderoso símbolo para honrar su memoria conjunta y “clavar una pica en Flandes” en sus grandes obras.
Valoremos lo que nos dan los libros y empecemos a leer.