Un caballero elegante de época caminando bajo la lluvia en una calle antigua, sosteniendo un paraguas clásico de estructura firme y color oscuro

…Y después llegó el paraguas

Utensilio portátil para resguardarse de la lluvia, compuesto de un eje y un varillaje cubierto de tela u otro material que puede extenderse y plegarse. Hasta aquí como lo define el Diccionario de la Lengua Española.

Luego, empieza la historia y la leyenda

Pues como iba diciendo no fue cuestión fácil ni rápida desplazar la sombrilla para dejarle paso al paraguas. Más allá de lo práctico que se presentaba el objeto, debía de competir con el lujo, el rango y señorío que acompañaba a la sombrilla, ya indispensable en el armario de cualquier mujer digna de ceñirse a los dictados de la moda.

Pero finalmente se impuso, podríamos decir que por unanimidad que empezó en Inglaterra, país que en un principio fue rechazado y se le veía con antipatía, sin saber cómo se generó a bote pronto un entusiasmo difícil de entender y la corrección y e l buen gusto en el vestir siempre elegante del inglés se acompañó a partir de entonces de un discreto paraguas. Aquí quiero contar un hecho o anécdota curiosa con la que me he encontrado en mi investigación. Resulta que existen efemérides de la época que nos dicen de que los paraguas se alquilaban en la “Rubia Albión”, o que se alquilaban por horas a los estudiantes de sus famosas Universidades de Cambridge y Oxford. ¿Con qué objeto? Eso ya no lo aclara la nota.

También he leído que su uso, durante mucho tiempo, quedó casi estrictamente reducido a los caballeros, no gozando de mucha aceptación de las damas…yo me pregunto si en toda esta historia del feminismo y el querer marcar diferencia con el mundo masculino y el femenino, el ser aceptado de tal manera por los hombres, sería motivo por el cual recibió ese rechazo de las mujeres.

En Francia tuvo un costo muy elevado, lo cual determinó que no se extendiera mucho que digamos el invento del paraguas, y que se “heredara”, así por generaciones y generaciones.

Su tamaño comenzó siendo más chico que el de las sombrillas, probablemente para su mejor manejo al tener más ligereza que aquellas. Sabemos que sus medidas llegaron a ser, con el tiempo, de un metro veinte centímetros de altura y su peso de casi tres kilogramos por su complicado varillaje…

De esos días a los nuestros, el paraguas ha recorrido un largo trecho donde ha hecho distintas paradas para sufrir distintos cambios, estéticos, de funcionalidad y modernidad. Hoy la estructura del paraguas se ha perfeccionado en alto grado siendo mucho más cómoda, más ligera y más elegante, además aparecieron en el mercado los paraguas plegables que pueden llevarse sin mayor complicación ya que su volumen suele ser reducidísimo, ideal para que nosotras las mujeres podamos llevarlo en la bolsa y de esa manera apartarnos de los olvidos frecuentes sobre todo en las reuniones en restaurantes y cafeterías.

Una vez más aparece la moda caprichosa y dictatorial marcando formas, colores y estilos para todos los gustos, dentro de estos gustos está el paraguas transparente con forma de hongo. ¡Claro no es plegable, pero tiene la ventaja que esa misma forma más larga cubre mucho más y mejor!

Algo a tener presente cuando vayamos a comprar uno: El paraguas moderno pesa menos de cuatrocientos gramos y el material de que está elaborado suele ser de aluminio.

Quiero volver a Francia para contar una genialidad, de poca utilidad pero que no deja de ser algo que se generó en la mente de un alucinado. Resulta que cuando al ser inventado el pararrayos por Benjamín Franklin, el célebre físico y político norteamericano, un francés tuvo la ocurrencia de ensayar esa idea en un paraguas, es decir, de fabricar un pararrayos-paraguas, o si lo queremos llamar así, un pararrayos portátil, sustituyendo el soporte de madera por otro de fierro y haciendo pasar por éste un cable, que era llevado por un mango de madera, aislante, hasta tierra. Por supuesto el mismo sistema del pararrayos.

Desde luego, cabe señalar que esa aplicación o “invención”, además de servir como resguardo contra la lluvia, no despertó ningún entusiasmo pues se consideró y con razón que era peligrosa.

El Paraguas, como todos los objetos que nos rodean tienen sus peculiaridades, sus historias, sus leyendas y los refranes que en la mayoría de los casos llevan ese mensaje que no es más que un consejo y que nos lo heredan las abuelas y que forman parte de esa sabiduría ancestral en su mayoría expresados por gente con poca escuela, pero con mucha experiencia de lo que es vivir y sobrevivir. Y claro los refranes hoy aquí se hacen presentes.

“No abras el paraguas antes de que llueva”. Suele decírsele a la gente que siempre ven el futuro sin un atisbo de bonanza, siempre colocados del lado negativo para todo.

“El que compra paraguas cuando llueve, valiendo solo seis le cobrarán nueve”. Este va dirigido al que no es previsor en su vida y siempre deja todo para el último momento.

“Cuando llueve mucho, cada uno se moja según el paraguas que le cubra”. Se remite a lo que has hecho a lo largo de tu vida útil, ese le cubra, habla de lo que puedes tener para aguantar el chaparrón.

Para finalizar, ahora que estamos viendo los casos de corrupción no solo en México sino en muchos países, gobiernos solapando estas conductas, viene muy bien el que anoto a continuación.

“Sin el paraguas del gobierno, el empresario comenzó a ser investigado”

Hoy termino aquí, espero que este pequeño recorrido por esas cosas que utilizamos, y que habré de volver al tema, te haya resultado interesante. Si tienes algún comentario al respecto, ya sabes, puedes dejarlo al final del artículo.

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