Para gustos los colores, y también para la moda
Cuenta una leyenda, que la emperatriz, esposa del emperador Huang-Ti, que reinó veinte siglos antes del advenimiento del cristianismo, enseñó a bailar y a tejer la seda; veinte siglos antes de Jesucristo son muchos siglos. Así pues, la historia del vestido chino se pierde en la noche de los tiempos, ¡en la inmensidad sideral de los tiempos!
Hoy empiezo mi recorrido de la moda por China, un país, por muchísimos motivos atrayente para occidente, y que tuvo unas características yo diría sui géneris en lo tocante en la moda, y aquí se abre paso la investigación que nos lleva a profundizar en una cultura que es monolítica y unida; ello se refleja en sus vestidos que mantuvo e lo largo de los siglos una forma inalterable, es decir, que conservó sin modificaciones su línea y estructura originales. No debe de extrañarnos que un pueblo antiquísimo como ese, en gran parte desconocido, y capaz de darle al mundo, entre otros, la brújula, el papel y la pólvora haya sido igualmente original en su vestimenta. Pero, estaba aislada del mundo, la geografía la había apartado del exterior con barreras naturales, el océano y los desiertos, así que no debe de causar extrañeza su estancamiento, por ese mismo motivo el traje en China, al no recibir influencias de otras latitudes, se aletargó, a diferencia de los países a los que me he referido con anterioridad, donde la moda estuvo impulsada no solo por las necesidades internas de cada uno de ellos, sino también por contacto con otros pueblos que con ese vaivén hacía que la moda estuviese igualmente sufriendo cambios. Un país así, necesariamente tenía que atraer la atención general del mundo de occidente, pero tardó mucho, muchísimo tiempo, en descorrer el telón que ocultaba todo su misterio.
¡Todo parece ser asombroso, inquietante! todo lo que va apareciendo cuando uno empieza a profundizar en su conocimiento, todo, contribuye a subrayar más y más esa singularidad cultural china y también lo que se refiere igualmente a su vestido. Aquí ya no sabemos con certeza si el vestido es un conjunto de prendas que cubre la desnudez humana o además otra cosa porque observando llama la atención que su principal característica sea el color; por consiguiente, quiero pensar, que no ha debido de ser determinante ni el clima, ni el pudor, el recato, el velar la desnudez por consideraciones de estricta decencia. Apunta en eso del color, yo me atrevería a decir, un sentido artístico preponderante, original…y quizá algo más que no escapa a mi percepción, pienso que quizá estaríamos hablando de ornato.
Veamos ahora la relación de los colores en el vestido chino: azul, violeta, pardo, verdoso, luto, rojo, ¿qué significa? ¿por qué esos colores? ¿para qué?
Empecemos por el más importante, el amarillo que era privativo del emperador, de los mandarines, y de los personajes de mayor rango de la Corte, pero no se podía utilizar antes de tener ocho años cumplidos.
El negro, el azul y el violeta se consideraban para uso común de cualquiera súbdito, sin importar su condición social o cualquier otra.
El rojo, se asociaba a la felicidad, razón por la cual se utilizaba indistintamente por todos en cualquier fiesta familiar o colectiva donde se reunían mucha gente para celebrar cualquier acontecimiento.
Mención aparte merece el luto, que en occidente ha estado asociado al color negro, en China no era así, el luto se manifestaba vistiendo de color blanco. Un marcado contraste entre China y Occidente como lo son los dos colores en sí: negro y blanco. Además, el vestido blanco se distinguía por carecer de cualquier tipo de adorno. Es decir, eran auténticamente representativos del dolor que aquejaba al que lo vestía, por lo tanto, necesariamente habían de implicar severidad y sencillez y todo lo que conviene a esa significación.
El luto, o color blanco, se usaba durante un tiempo prudencial, de acuerdo con el parentesco, costumbre, rango social, o situación económica de los parientes del difunto; algo así como solemos hacer nosotros actualmente con nuestro luto de color negro.
Veamos de que prendas se conformaba su traje.
Doscientos años antes de Cristo, durante el reinado de la dinastía Han, los emperadores usaban un amplio abrigo de anchas mangas sobre una larga bata que se adornaba al frente con una especie de delantal. Por su parte la mujer china se cubría con una larga túnica de seda o de raso. En la dinastía Ming los nobles se vestían con túnicas multicolores, de grandes mangas que cubrían incluso sus manos, y alrededor del cuello llevaban una cofia parecida a las de las congregaciones religiosas actuales y encima un sombrero rojo de forma cónica. Estas modas estuvieron en uso hasta, más o menos el reinado de los Tsing, pero casi enseguida aparecieron los botones y con ellos el vestido chino sufre una revolución pues se ve muy influenciado por la moda occidental. Pero mientras, todas las clases sociales usaban una especie de “pijama” compuesto de pantalón, Ku y saco San. En el caso del traje masculino se le conoce por Po-Kual, y en caso del traje femenino toma el nombre de su prenda más importante llamada Haoi, que es parecida a un ropón con mangas largas y angostas. El traje se conforma de un pantalón holgado que se sujeta a la cintura con una faja de seda. Para el invierno sobre todos estos ropajes, utilizan una especie de abrigo conocido como Ma-Kual y que según el rango social de la mujer que lo porta varía el color.
Quiero terminar este andar entre telas y colores, abrigos y vestidos, haciendo algunas anotaciones sobre la vestimenta en la India, una pequeña aportación, porque es un país que resulta ser un conglomerado de otros países, religiones, razas, y costumbres, las esculturas más antiguas que se conocen y representan su vestido como una prenda única llamada Dhoti, que por su diseño parecido a lo que hoy llamamos traje de baño, parece una prenda característica de los pueblos más primitivos. Con el tiempo, esa prenda se complementó con otra, el Chadar una especie de sábana blanca que envolvía y resguardaba el cuerpo y que después subía a los hombros sobre los que cruzaba.
Para adentrarnos en la “moda” de la India tendríamos que dividirla en cuatro periodos históricos, según he podido averiguar en mi búsqueda, totalmente ajenos unos de los otros y que son: Musulmán, Hindú, Sikh, y Parsi.
Habría mucho que descubrir, mucho que contar, mucho que escribir… pero yo hoy, le doy una última puntada