Hoy la línea entre lo humano y lo artificial empieza a difuminarse
Mucho antes de lo que se podría pensar ya estaba en marcha la búsqueda de la Inteligencia Artificial y el concepto de lo que debería de ser su lenguaje. En el siglo XVII ya Thomas Hobbes expresaba lo siguiente:” los pensamientos no son expresables en lenguaje escrito o hablado, sino en una dimensión interna”.
Durante siglos, el lenguaje ha sido lo que nos define como humanos, el idioma nos ha formado en un espacio, en principio, íntimo y personal para más adelante salir a “conversar” con unos y otros. Nuestro lenguaje nos prepara para vivir, para recorrer el camino que nos haya tocado seguir, así se convierte en la herramienta indispensable: sólida, segura, capaz de llevar al hombre hasta donde quiera llegar. Pero ahora todo ese planteamiento, tan viejo como el hombre está empezando a cambiar, y a mí en lo personal me preocupa.
¿Por qué me preocupa? Pues lo hace porque yo tengo la convicción absoluta que el lenguaje es cultura. Casi, casi habría que esculpir esta palabra en piedra y con mayúsculas porque la cultura engloba todo, y después el lenguaje nos da identidad, pertenencia y entonces formas parte de la historia de un, equis lugar y eso te genera diversas emociones, ¡eres humano! Por el contrario, en la acera de enfrente nos encontramos con la Inteligencia Artificial… una herramienta, solo eso, sin emociones, una herramienta que como tal, siempre se puede mejorar para llegar a optimizarse. ¿Y cómo fue que sucedió esto? Pues un día las máquinas aprendieron a conversar; después aprendieron a hacerlo de forma muy eficiente; y ahora nos estamos asomando a algo inquietante, que todos, aunque no seamos expertos en la materia intuimos que va a suceder: Las IAs. Van a llegar a desarrollar formas de comunicación, de las cuales se nos excluya, sencillamente porque ya no estarán pensadas para los humanos.
¿Es esto peligroso? Pues se nos ha dicho que no necesariamente… es decir, con ese “necesariamente” si sabemos leer nos está diciendo que quizá algo pueda llegar a cambiar. Total, con esto, es de cajón que debemos de replantearnos algo importante: la IA no está diseñada para ser humana, ¡ojo! está concebida para ser útil. Y ya que estamos andando en este camino, quizá, pueda alejarse de nuestras formas de entender el mundo, nuestro mundo.
Todo esto en el decir de los científicos, que siempre están pensando en el siguiente paso y a dónde los puede llevar todo este devenir, se estudia como parte del aprendizaje automático y la optimización de sistemas de comunicación y entre agentes, es decir ente inteligencias artificiales. Es sencillo, no implica conciencia, ni intención, ni voluntad. Pero en ese dejar ir a las máquinas a “su aire” se ha demostrado algo clave para su entendimiento y es que cuando se permite a los sistemas aprender por sí mismos, pueden encontrar soluciones que los especialistas no habían previsto.
Llegados a este punto yo también pienso, aunque no soy científica a donde me puede llevar el siguiente paso, más bien el que lleven ellos, porque escribir es crear y para hacerlo hay que imaginar. Quizá dentro de unos pocos años lo que hoy se denomina experimento sea algo habitual, y en ese mundo existan entornos donde las inteligencias artificiales colaboren entre ellas utilizando formas de comunicación altamente complejas y eficientes, pero invisibles para nosotros los hombres y mujeres de la Tierra.
Ya, como he dicho, estamos en ese camino, porque hoy por primera vez estamos viendo aparecer formas de comunicación, que no nacen de la de la experiencia, sino del cálculo. ¿Los números van a sustituir a las letras y por consiguiente, a las palabras?
Tal vez el verdadero desafío no sea que las máquinas aprendan a hablar … sino aceptar que cabe la posibilidad de que podrían hacerlo sin nosotros, y como observadores del cambio estará en nuestras manos decidir hasta qué punto queremos dejarlas llegar, hasta qué punto estamos dispuestos a darles un voto de confianza, comprenderlas y dejarlas trabajar en el conocimiento de que funcionan bien y son necesarias.
Por lo pronto, hay que volver a los libros, a la lectura, al camino del libro que nos lleva a razonar, a pensar, a imaginar, a crear, porque gracias a Dios, no somos máquinas.
Recuerda: Con la Inteligencia Artificial, estamos viajando hacia el infinito.
Hasta la próxima.