De lo humano y de la máquina
El encuentro entre el ser humano y la Inteligencia Artificial no debe contemplarse únicamente como una carrera tecnológica, porque es sobre todo una cuestión cultural que nos obliga a revisar nuestras ideas sobre la inteligencia, la creatividad, el conocimiento, la libertad y más que otra cosa la responsabilidad de que vamos a hacer y como lo vamos a hacer. Porqué la historia de la importancia de este asunto apenas está iniciando.
Hay que partir de que el futuro de la Inteligencia Artificial, como todo, no está escrito de antemano. No será una historia que las máquinas escriban solas. Será el resultado de millones de decisiones humanas: científicas, políticas, educativas, económicas y culturales. Durante mucho tiempo hemos temido que las máquinas terminarán sustituyendo al hombre, de hecho, últimamente se viene diciendo que en un futuro muy cercano la pérdida de empleos se ubicará en un 40%. Total, que entre lo que se cree, lo que se supone y como en este caso, lo que auguran los entendidos, las universidades se han dado ya a la tarea de adaptar las carreras al nuevo mundo que se avecina con la IA, es decir hacerle un lugar al plan de estudios para poder incorporarla de tal manera de sacarle provecho y mantenerse al día. Igualmente se están creando carreras nuevas donde la oferta al estudiante le resulte atractiva y además con futuro. Pero todo esto no es más que dar palos de ciego algo que nace del temor a lo desconocido, de estar frente a frente a algo impredecible, y siempre con el pensamiento de que va a pasar con el humano y su mundo laboral. Quizá exista otra posibilidad menos dramática y más interesante de manera de perderle un poco el miedo, esta sería qué, frente a la máquina, que es la tecnología, nos propongamos definir mejor que significa ser humano, y cuando tengamos bien asumida la definición, habremos dado con ese punto de encuentro, una de las fronteras más importantes entre inteligencia y sabiduría.
Porque veamos: la inteligencia permite resolver problemas, ¿cierto? Y luego vemos que la sabiduría plantea una serie de preguntas como si esos problemas deben de resolverse, con que finalidad y cuál será el precio a pagar. Quizá ahí hemos llegado al punto de encuentro entre el ser humano y la IA, que puede convertirse en una resolución cultural además de tecnológica para un trabajo en equipo.
Analicemos un poco este planteamiento:
La máquina, es decir la tecnología puede calcular, por ejemplo, la trayectoria de un proyectil, modelar una proteína o explorar millones de moléculas; pero no puede decidir por nosotros que clase de mundo deseamos, que sea el mejor. También puede ayudarnos a descubrir, entre otras muchas cosas, como funciona la naturaleza, pero tampoco puede establecer por si sola para que queremos utilizar ese conocimiento.
Veamos algunas otras cuestiones sobre lo mismo:
Si una máquina puede memorizar más que nosotros, y de hecho así es, entonces tendremos que preguntarnos qué significa recordar.
Si puede encontrar patrones con mayor rapidez, tendremos que preguntarnos qué significa comprender.
Si puede producir textos, imágenes o música, tendremos que volver a preguntarnos que entendemos por crear.
Finalmente, si puede participar en el descubrimiento científico, tendremos que preguntarnos qué significa conocer.
Quizá Aurora sea una máquina más cercana a lo humano de lo que pensamos o imaginamos, probablemente esté preparada para buscar esa cercanía y esa colaboración. De momento nos ha puesto frente a nosotros mismos, nos ha llevado a un análisis profundo como es llegar al fondo de definir el significado de ser humano. Con las respuestas a esas preguntas sabremos cuales son nuestras fortalezas, capacidades etc. Pero ¡ojo! también nuestras carencias, y eso me lleva a pensar que nadie, ningún humano debería de ponerle límites al conocimiento, todos, absolutamente todos, podemos decidir hasta donde queremos llegar para sin ser iguales, tampoco diferentes. Por eso la relación entre ambas no debería plantearse como una lucha entre dos inteligencias, más bien hacernos la pregunta ¿Qué puede suceder si esas dos “capacidades” diferentes trabajan juntas? ¿Podemos imaginar un escenario donde se de esa colaboración?
Esa decisión quizá sea nuestra última responsabilidad … sabiendo que ninguna máquina la podrá asumir por nosotros.
Recuerda: Con la Inteligencia Artificial estamos viajando hacia el infinito.
Hasta la próxima