¿Por qué no hablar de Cicerón?
Personaje contradictorio, su abrumadora elocuencia ha borrado las huellas humanas de su paso por la vida, casi barriéndolas a manera de un siroco, ese viento cálido y húmedo que sopla sobre las arenas holladas por las caravanas, por los caminantes.
Sí, ¿porque no hablar de Marco Tulio Cicerón? Sostengo lo que expresé al empezar con este blog, que quería que fuese algo similar a una biblioteca, concretamente, un blog biblioteca, sé que esa definición no existe, pero que sirviera para busca en primera instancia algo de información sobre algún tema que se necesite, se podría decir que de “rapidito” para posteriormente investigar en otros medios. Esa idea me llevó a barajar los temas más variados, siempre teniendo en mente la variedad y creo que a la vista está en los artículos publicados. Pero yo soy escritora, me llama, me sujeta para finalmente atraparme la literatura. Así que, en esa línea de la literatura, hoy pienso que quizá es el momento de dedicarle algo en agradecimiento de lo mucho que me ha dado llevándome por el mundo de los libros y claro, de la lectura que nunca he dejado de lado.
La lectura que es la llave que abre todas las puertas del conocimiento, nos acercar a esas figuras de la antigüedad que pusieron y le dieron forma y sentido al pensamiento humano y que hoy siguen vigentes.
Pero antes de preguntarte si has leído a Cicerón y quizá tu respuesta sería un no, quiero plasmar aquí unas líneas de la obra de Plutarco “Vida de Cicerón” En este libro el autor nos lleva a lo que fue la infancia del futuro orador. Ese recuerdo viene desde la antigüedad, mezclado un poco con la leyenda, como sucedía a menudo cuando se trataba de un personaje famoso. Para mí la leyenda, la que sea, referente al personaje que sea, hace su historia mucho más interesante y te lleva sin ningún titubeo a la lectura.
Pues la leyenda cuenta que su nacimiento no había provocado ningún dolor de parto a su madre, y que a su nodriza se le apareció un fantasma que le dijo que el niño que ella alimentaba brindaría grandes servicios a la patria. Plutarco continúa contando que pronto esos presagios, que al principio no habían sido tomados en serio se revelaron exactos. Ya desde sus primeros estudios en la escuela del gramático, donde los niños aprendían entonces, no tardó en hacerse notar por su inteligencia y por su facilidad para aprender. Su reputación llegó a ser muy pronto tan grande que los padres de familia de Arpino asistían a las lecciones de la escuela para ver al joven prodigio y, escucharlo en sus ejercicios. Algunos, dice Plutarco, los menos cultivados y los más rústicos de entre ellos, no estaban satisfechos al constatar que sus propios hijos no eran tan brillantes y qué, lo que parecía más escandaloso todavía, ¡sus compañeros honraban a Cicerón y lo tomaban como jefe!
¿Quién puede decir que no ha leído a Cicerón? ¿Quién no se ha formado su propio punto de vista? Quiero pensar que son los menos. Era elitista, nacido en una familia de alcurnia, por lo mismo tuvo una educación rigurosa, adquirió conocimientos sólidos de oratoria y de derecho, dominaba el griego, además de haber adquirido una formación filosófica muy sólida. Este filósofo romano enriqueció el latín como escritor y traductor, dotando la lengua de un rigor y riqueza hasta entonces inexistentes.
Se tiene la idea de que Cicerón como político fue un fracaso, al menos eso deja entre ver Tenney Frannk en su libro “Vida y Literatura en la República Romana. Sus convicciones pocas veces firmes”, su pretendida vocación demócrata eran una simulación. Nunca llegó a ascender hasta la dirección de algún partido.
A propósito, relacionado con lo que estoy escribiendo y que no puedo dejar de comentar, algo con lo que me tropecé al estar indagando para escribir este artículo. Resulta que hay por ahí un tal Maurice Duverger, que sostiene que nunca hubo partidos políticos antes del año de 1850, inventados por Estados Unidos, ¡No faltaba más! Estados Unidos y su cuadratura de todos los círculos. Pues en la Roma de Cicerón los hubo, conservadores y liberales o derecha e izquierda y, Cicerón fluctuó de uno a otro sin terminar de encontrarse en ninguno.
Pero su vocación por la abogacía lo encumbró con solo 30 años, y se hizo conocido por su victoria en l caso contra Cayo Verres un gobernador corrupto de Sicilia, donde Cicerón se presentó como defensor de la justicia, lo que nos haba de su inquebrantable confianza en la ley y en el bien común. Esto, hoy día nos debe de llevar a la reflexión sobre la importancia de levantar la voz contra las injusticias, y nunca mirar hacia otro lado.
Cicerón siempre mantuvo ser agnóstico. Roma quizá levantó el colosal monumento de su Derecho más acorde con su sentido práctico que con las lucubraciones sobre el alma, en contraposición al mundo griego, más dado a filosofar a cerca del Más Allá. No obstante, al morir su hija Tulia, con la que llevaba una relación más de amigos que de padre e hija, el gran orador se acercó a esas aguas serenas y contemplativas, probablemente en busca de paliativos para su dolor. Todo esto se resguarda en su obra “Hortensius”.
A menudo suelo decir que todo o casi todo viene relacionado, en una razón de ser que no puedo, como ninguno de nosotros, llegar al porqué de su aparición para que algo más surja y se cree esa ecuación. Pues bien, aquí se da una vez más ese ser y existir de uno para que aparezca otro.
“Hortensius” resultó ser poco menos que decisivo para el tránsito que llevó a Agustín, el mancebo de Tagaste, a San Agustín, uno de los padres de la Iglesia Católica Apostólica y Romana y debido a este percance emocional de Cicerón le debemos la joya, Las Confesiones de San Agustín.
La filosofía de Cicerón para los que son amantes de las doctrinas filosóficas, ofrece una visión profunda y compleja de lo que es la condición humana. Explora cuestiones fundamentales para el ser humano como son el bien y el mal, que lo venimos arrastrando desde Adán y Eva, la voluntad y la libertad, temas que hoy están sobre la mesa, nos invita a detenernos para reflexionar sobre nuestro papel en el mundo y buscar una vida más plena y significativa, la que todos deseamos y que los hay que van en busca del psicólogo para tratar de encontrarla.
Hay que reconocer que su legado sigue siendo relevante en nuestros días, dado que sus ideas y planteamientos nos ayudan a comprender mejor la naturaleza de la moral y a tomar decisiones más conscientes.
¿Se necesita alguna razón más para leer a Marco Tulio Cicerón?