Las mujeres del Quijote: Libres y empoderadas
Sí, para ti que empiezas a leer estas líneas te pongo en conocimiento. Miguel de Cervantes, un escritor sin parangón, un hombre muy adelantado a su época, pues estamos refiriéndonos al siglo XVII, pone a las mujeres, en plural, porque son muchas las que aparecen no solo en el Quijote, sino a lo largo de toda su obra literaria, empoderadas, las dota de esa libertad e igualdad frente a sus personajes masculinos. Y hoy, es increíble, que, en pleno siglo XXI, las mujeres todavía nos encontremos casi, casi, en la casilla de salida de ese largo camino por recorrer; y eso ocurre por culpa de unos y otros
De las mujeres principalmente, porque muchas de ellas, consideran que estar empoderadas en salir el 8 de marzo a las calles, la mayoría con el rostro cubierto, dedicándose a romper aparadores y pintarrajear las paredes con leyendas obscenas y carentes de lo que es el verdadero sentido de la igualdad. ¡Qué vergüenza! Eso no es una lucha por ningún tipo de derechos; a eso se le llama vandalismo.
Luego están las autoridades, que ven esa situación generada año tras año como un mal menor, para que después, el resto del año se mantengan más o menos tranquilas.
Desde luego, hay eventos y celebraciones donde siempre van personajes relevantes en el mundo de la política, alguna que otra mujer representativa del movimiento, discursos de uno y otro lado y luego ¿qué?, luego solo queda la foto para el anuario, porque es un hecho que las autoridades trabajan poco o muy poco por consolidar esa igualdad de género.
A todas esas activistas, como se hacen llamar, yo les recomendaría que leyeran para que sepan fehacientemente cual es el origen de su movimiento, qué es lo que quieren conseguir, porque el conocimiento se encuentra en los libros, que ese tipo de lucha se gana en una mesa de diálogo donde se llega con la cultura como herramienta.
A las madres que eduquen a sus hijas en igualdad con sus hijos varones, como lo hizo Leonor de Cortinas, madre de Cervantes. Que la vean como un referente que educó a todos sus hijos sin distingo de género, y, que permitió que sus hijas aprendieran a leer y escribir, algo inusual en aquellos días.
Es ahí donde Cervantes se forma en la igualdad, con el ejemplo no solo de su madre, también de sus dos hermanas que fueron mujeres valientes, determinantes en el manejo de su vida; nunca se casaron y vivieron una relación de libertad con hombres importantes.
Es por eso la presencia en muchas de sus obras del rechazo al matrimonio por imposición que marcaba la época y que se convirtió en una bandera para las mujeres del Quijote.
Aún, hoy día, y con todo que hay mujeres, en todos los países luchando por esa igualdad, mujeres muy preparadas, la brecha de la desigualdad sigue siendo muy profunda. Muchos de los logros obtenidos históricamente han sido aceptados por una mayoría masculina un poco a regañadientes y sigue existiendo ese rechazo de la mujer para ciertos puestos de trabajo, desigualdad salarial etc.
En contra de todo lo que se pueda creer, es la misma mujer, muchas veces que se devalúa frente al hombre, sin darse cuenta que ella tiene el poder, ya está empoderada desde el día de su nacimiento, desde el momento que puede educar a su hijo varón lejos del machismo, enseñándole desde niño que no existe un mundo de hombres y otro de mujeres, que existe uno solo donde ambos géneros se complementan, y a la hija enseñándole que ella no es moneda de cambio, ni está sujeta a conformarse, a quedarse en el rango que una sociedad formada mayoritariamente por hombres le quiera otorgar.
Al final, una vez más lo repito, el camino que lleva a la igualdad, al empoderamiento, a la valía de su condición de mujer, pasa por los libros.
Descúbrete, conócete, y valórate leyendo.