El imponente Sol
¿Realmente qué es lo que la gente de a pie conoce del sol? Poca cosa, contemplamos el amanecer, y apreciamos como se levanta en el horizonte con unos colores hermosísimos, o los atardeceres que nos regala sus tonos rojizos; además de su descripción muy literaria en las novelas románticas. ¡ Y claro! lo asociamos a las vacaciones en la playa!
Pero si lo despojamos de su imagen romántica nos quedamos con esto:
El sol es una estrella como todas las que brillan en la bóveda celeste, porque todas las estrellas que hay en el universo son soles. Pero qué a nuestros ojos, aparenta ser más grande y con más brillo por su proximidad a la tierra.
La constitución del sol es un plasma, todas las estrellas son plasma, las capas superiores de la atmósfera están en estado de plasma, así mismo el viento solar es plasma y también las nebulosas están conformadas de plasma. De hecho, sabemos que el 98% de la materia que hay en el universo, es plasma.
Poco pensamos o nos imaginamos, o no lo sabemos, que la temperatura del sol en el centro es de aproximadamente 15 millones de grados centígrados, lo que impide su contracción. Su masa central disminuye a razón de 4 millones de toneladas de hidrógeno por segundo y cada gramo de hidrógeno quemado produce una cantidad de calor equivalente a 100 billones de lámparas eléctricas. Todos estos datos son tan alucinantes que no es necesario pensar en la ciencia ficción para que nuestra mente se abra e imagine con lo desconocido, porque resulta que lo tenemos ahí, al alcance de una mirada
Nuestro sol es una estrella solitaria que se formó aislada, acompañada solamente de los nueve planetas y sus satélites, de planetas menores, asteroides, cometas y meteoritos. Esta condición de nacimiento de estrella solitaria facilita el desarrollo de vida en el o los planetas, porque cuando en un sistema solar hay una o más estrellas los planetas que giran a su alrededor se ven sometidos a bruscos cambios de temperatura debido a la inestabilidad de sus órbitas.
Este sol, nuestro solecito como algunos se refieren a él de una manera cariñosa, parece que es más serio de lo que vemos ya que se conforma de una serie de capas y que se nombran desde el exterior al interior de la siguiente manera:
La corona que es la atmósfera externa del sol, la cromosfera que consiste en la capa que bordea la superficie del sol. La fotosfera que se refiere a la superficie visible del astro. La zona convectiva que transporta energía de la zona radioactiva hacia la fotosfera. La zona radioactiva que desplaza la energía del núcleo hacia el exterior y finalmente el núcleo, que podemos denominarlo como la planta de energía del sol.
Cerca del sol, el campo magnético arrastra las partículas del viento solar con su rotación, de tal manera que estas partículas giran junto con la corona. Cuando estas partículas son atrapadas por el campo magnético de la tierra, excitan las moléculas del aire. La emisión de luz resultante de esto puede llegar a ser muy intensa, generalmente roja y verde, en forma de rayos, cortinas y arcos, alcanzando valores espectaculares en las proximidades de los polos, norte (Aurora Boreal) y sur (Aurora Austral).
El sol es demasiado caliente y, por tanto, aunque se pudiese llegar hasta él sería imposible descender sobre su superficie, pero si echando mano de la imaginación, porque la imaginación viaja en paralelo a la ciencia, por un momento imaginamos que eso fuese posible y flotáramos en sus cambiantes y brillantes gases, no podríamos movernos debido a su gran fuerza gravitacional que nos haría pesar muchos kilos. Un solo brazo pesaría todo lo que pesa nuestro cuerpo en la tierra.
Para los que se preocupan de la desaparición de nuestro astro rey, que sepan que con sus 5 millones de años es un astro joven, que tiene mucho tiempo de existencia por delante, que faltan millones de años para que muera, para que a través de una explosión se convierta en una estrella, en una supernova y pase a ser una más en la galería del cielo nocturno.
En lo que esto llegue a acontecer, nosotros los ciudadanos de a pie, lo seguiremos viendo como lo vemos hoy y como lo vieron nuestros padres y nuestros abuelos y como lo verán las siguientes generaciones, inmenso; poderoso; espectacular; pero sobre todo bellísimo.