EL TABACO, Un mundo envuelto en humo

El tabaco, un mundo envuelto en humo

Es el 28 de octubre de 1492, Cristobal Colón a bordo de la Santa María, carabela de 24 metros de largo y con 90 tripulantes a bordo, había llegado dos días antes a Guanaraní una de las islas pertenecientes a las Bahamas y hoy conocida como San Salvador; ese día el almirante decide mandar a Rodrigo de Jerez y  al judío converso Luis de la Torre  a que exploren el interior de la isla. De esa orden surge el primer encuentro con el tabaco.

Pues bien, los dos marineros bajan a tierra y empiezan a recorrer la isla, en ese trayecto se encuentran con unos nativos que van fumando y que los invitan a probar el tabaco, eso sorprende a los dos españoles que nunca habían visto algo parecido. Los indígenas, según lo que narraron después de regreso a la carabela, hicieron unos rollos con unas hojas de palma a las que le habían colocado anteriormente las hojas del tabaco, después metieron un extremo en la boca mientras al otro le prendían fuego, la punta que se introducía en la boca inhalaba un humo que después de llegar a los pulmones se dejaba salir.

Rodrigo de Jerez o Xerez, oriundo de un lugar conocido como Ayamonte, de la provincia de Huelva, era uno de los marineros que se embarcó en ese primer viaje de Cristobal Colón y, que según parece, se aficionó a la práctica de fumar pues en su regreso a España a bordo de la carabela La Niña llevaba consigo gran acopio de la hierba y así fumando llegó a su pueblo natal lo que causó gran revuelo y el consabido temor ante un hecho insólito, sobre todo porque provenía de ese otro mundo desconocido.

El caso es que la Inquisición tomó cartas en el asunto, un tanto para apaciguar a la población y también para tener el control mientras se ahondaba en esa misteriosa hierba llamada tabaco, que para los clérigos de la época ya el hecho de que fuese una costumbre entre los pueblos indígenas que lo utilizaban para sus ceremonias religiosas, paganas, lo colocaba en el rango de lo demoniaco, pues unos y otros decían que eso de echar humo por la boca solo lo podía hacer el demonio, nunca un hombre.

Rodrigo de Jerez, que pasó a la historia con el poco apreciado título de ser el primer europeo en probar el tabaco y convertirse en el primer fumador, se enfrentó a un tribunal eclesiástico; se dice que fue su propia esposa que lo denunció al encontrarlo fumando a escondidas.

 Estuvo siete años en la cárcel y para cuando salió cual fue su sorpresa al encontrarse con que el hábito de fumar se había extendido entre la aristocracia y también entre el clero en toda España.  Pero parece que eso de fumar no era nuevo en la península ibérica pues se han encontrado pipas que se remontan al siglo I a.C. Lo que nos lleva a preguntar, ¿dónde conseguían el tabaco.?

Oficialmente es en el año de 1559 cuando llegan las primeras semillas de tabaco desde América a España..  El rey Felipe II   le encarga esa tarea a Francisco Hernández de Boncado, cronista e historiador de las Indias; se plantan en las tierras alrededor de la ciudad de Toledo, donde se conocen como los Cigarrales debido a la plaga que constantemente asolaba esa zona.  No sé, estoy aventurándome, pero pienso si el nombre de cigarrillo no será debido a esa circunstancia.

 Volviendo a los cigarrales, no solamente el problema de las plagas, también la inclemencia del clima de esa meseta castellana, hizo que se tomara la resolución de trasladar los plantíos al sur de la península y a las islas Baleares donde las temperaturas son más cálidas. Sevilla se convierte entonces en la capital  mundial del tabaco cuando se instala la primera fábrica tabacalera de Europa. Un hermoso edificio que hoy en día forma parte del complejo universitario.

México, a su vez, fue sujeto protagónico en esta historia del tabaco, pues a partir del siglo XVIII se crean en México las primeras guarderías infantiles para los hijos de las obreras que laboraban en la fábrica tabacalera de la capital.

Es el Virrey de la Nueva España, Marqués de Branciforte   que crea la guardería infantil o “escuela amiga”  en dicha  fábrica  en el año de 1796 siendo seguro la primera de América, y probablemente la primera en el mundo.

Hoy presumimos de guarderías como si fuese un logro del status moderno, y ahora resulta que ya las había, porque la circunstancia plantea la necesidad y con ella se da con la solución, en el siglo XVIII,

Tampoco ha variado mucho el rechazo al fumador, aunque si la forma y la manera de hacerlo. Hoy a 532 años de distancia, aunque el fumar ya no es delito   y ya no existe la Inquisición, resulta que los fumadores a golpe de ley se encuentran, digamos acotados y restringidos cada vez más para poder sacar la cajetilla y encender un cigarrillo, pues a menudo se encuentran con miradas de desaprobación y cada día más se les prohíbe fumar en  espacios públicos.

Quiero aclarar que yo no fumo ni nunca he fumado, que no estoy a favor ni en contra, pero la verdad es que muchas personas lo hacen, que la gente fuma y que América, el continente de lo exótico nos envolvió con ese humo mágico y misterioso.

Para bien o para mal, todos somos un poco cautivos de los viajes de Cristóbal Colón, de sus hallazgos, de lo que trajimos y también de lo que llevamos

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