El Conde de Montecristo
Continuando con el tema del artículo del pasado viernes, referente al escritor Alejandro Dumas, en este caso quiero referirme a una de sus obras, el Conde de Montecristo, que, aunque no es la más conocida del escritor, ya que ese calificativo lo ostenta d’ Artagnan y los Tres Mosqueteros, en la que hoy nos ocupa, sin dejar de der una novela de aventuras, el género literario se margina un poco para darle todo el protagonismo al fondo del argumento y los cambios que experimenta Edmundo Dantes al enfrentarse a sus sentimientos y como transita por ellos a lo largo de toda la novela. Para finalmente prevalecer la bondad.
De inicio, como todas las obras que se han ganado ser un clásico, produce en el lector que se acerca a ella, ese vértigo antes de encararla, y surgen las dudas y un cierto miedo por no tener la certeza de si seremos capaces de asumir el compromiso de terminarla cuando caemos en la cuenta que nos enfrentamos a más de mil páginas, de lectura y un número considerable de personajes, que al igual que en don Quijote, de Miguel de Cervantes, aparecen y desaparecen pero en ningún momento se van de la novela.
Con la decisión tomada de abordar su lectura, una historia, a su vez conformada por varias que están íntimamente relacionadas y giran alrededor de una vida, la vida de Edmundo Dantes. Emociones que viven en cada una de sus páginas, de dolor, alegría, tristeza, cansancio y soledad, que el protagonista las recorre una a una desafiando la muerte o la locura.
Esta extensa narración conocida como el Conde de Montecristo es antes que nada una magnífica novela de aventuras, como todas las obras del escritor francés, pero que va más allá de la aventura. Es una novela que se empieza a leer y ya no se puede dejar de hacerlo. Dumas con una narrativa impecable y, minuciosa, recrea una historia sencilla pero llena de imprevistos que te atan a su lectura.
Él crea un personaje complejo que pasa de ser alguien bueno, noble, sentimental y, poseedor de la felicidad; a convertirse en un hombre vengativo, frío, y calculador planeando su venganza.
Edmundo Dantes, en plena juventud es apartado de su prometida y de su padre que son las dos personas que conforman el centro de su vida, acusado de un crimen que no cometió, y encerrado de por vida en una prisión. Ante esta situación solamente un sentimiento puede mantenerle cuerdo y se llama venganza.
Se dice sin comprobar, que Alejandro Dumas se inspiró en otra venganza, la de un hombre llamado Jaques Peuchet que fue encerrado injustamente y que pasó largos años planeando como vengarse de los que lo habían privado de su libertad.
¿Cómo va aquello de que la venganza es un plato que se come frío?
El Conde de Montecristo se publicó por primera vez en una serie de 18 entregas como lo que se conoce con el nombre de folletín durante los años 1845 y 1846.
Como un último comentario, recomiendo siempre que la lectura de un clásico se haga siempre a partir de una buena edición; con esto quiero decir que no es posible reconocer la cuantía cultural que encierra si se recurre a leerlo en un texto adaptado o resumido..