Polvo de pimentón rojo sobre una cuchara de madera, acompañado de pimientos secos.

… Y entonces llegó el pimentón

Pimiento molido o pimentón, es el polvo rojo o anaranjado a que se reduce tras la molienda el pimiento rojo. El resto del polvo de moler los pimientos y que queda en la piedra del molino se conoce como “rija”

Estos días lluviosos, y algo frescos que parecen avisarnos de un invierno frío, me ha hecho pensar en los platos típicos de la temporada invernal, calientes y energéticos, los llamados “platos de cuchara”, un solo plato que concentra un menú completo; y de ahí mi pensamiento se fue en busca de un ingrediente indispensable en este tipo de guisos, el pimentón. El conocido como “oro rojo” que, con su color brillante, su aroma envolvente, y, su sabor único e incomparable embellece a la cocina mediterránea, y que hace que la cocina española sea tan exitosa. Mucha gente tiene ese frasco de polvo rojo en su especiero, pero no sabe utilizar su contenido.

Desde siempre se había identificado los pimientos, y los jitomates con el imperio azteca, con México, porque allí los descubrieron los Cronistas de Indias; pero investigaciones recientes nos muestran que el pimiento sería originario del imperio inca, es decir en el territorio que hoy son Perú y Bolivia. Se han encontrado evidencias de que los incas los cultivaban hace la friolera de 6.000 años, pues han aparecido restos en la Cueva del Guitarrero en la provincia de Yungay. Pero también en México, en Tehuacan, estado de Puebla se encontraron vestigios de una plantación que pudo haber sido el primer cultivo hecho por el hombre. Se llegó a esta conclusión dado que el tamaño de las semillas era más grande que la de los pimientos nacidos espontáneamente. Como otros tantos productos, los pimientos llegaron a España de la mano de Cristobal Colón, ese navegante al que año tras año se ataca en este continente al que él no imaginaba llegar, sin valorar su hazaña, y lo positivo de su llegada América…pero esa es otra historia.

Cuando se los ofreció a los Reyes Católicos de regreso de su primer viaje iban también los jitomates, la vainilla, el maíz, etc. y Colón entregó un resumen sobre esos frutos desconocidos en España hasta ese momento, pero parece a que sus majestades no les agradó mucho a pesar de la descripción elogiosa del almirante: “dan un gusto mejor que el perejil, y es mejor con la carne y el pescado que la muy buena pimienta”. Hoy sabemos que todos los pimientos y por ende el pimentón que se consume en el mundo, dulce, picante, descienden de aquellos que Colón descubrió en su primer viaje a América y llevó de regreso a España.

Para su difusión fue determinante su cultivo en los conventos de los frailes Jerónimos donde se inició la producción del pimentón en los monasterios extremeños de Guadalupe o de Yuste y en Murcia, en un convento situado en las inmediaciones de Añora. Después, desde España estos pimientos viajaron por toda Europa, llegando finalmente a Hungría y los Balcanes entonces gobernados por el imperio Otomano.

El pimiento se integró a la alimentación de los europeos en general porque en principio resultaba atractiva por ser una especie barata, que se cultivaba fácilmente y que se adaptaba a terrenos y climas variados; y en ese peregrinar de país en país fue bautizada con nombres diversos por los que hoy se le conoce.

Spanicher Pfeffer en Alemania, Peperone en Italia. Piment en Francia, Spanish Pepper en Inglaterra y Paprika en Hungría.

Es un hecho que el pimentón nació en España, y como digo, de la mano de los frailes Jerónimos, además de que existen evidencias de la utilización del pimiento en la cultura precolombina de Perú, lo cual lo remite a la península Ibérica. Pero es cierto que existe constancia que a Hungría llegó en 1526 cuando los otomanos tomaron Mohacs. La crónica nos dice que los turcos plantaron unas semillas que dieron después de un tiempo unos hermosos frutos que los campesinos llamaron “tököbörs” que significa pimienta turca roja y que posteriormente se empezó a llamar como aparece hoy en día en algunas marcas, “paprika”, que por cierto, es una palabra de origen búlgaro

Paprika o pimentón la verdad es que hoy, a tanto tiempo de su descubrimiento, es una especia indispensable en la gastronomía de cualquier país. Sabrosa, al paladar, atractiva a la vista, y además económica.

¡Buen provecho!

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