Valores. ¿Compromiso o responsabilidad?
Debemos adaptarnos a los tiempos cambiantes y seguir manteniendo principios inmutables. (Jimmy Carter)
Yo diría que ambos. Compromiso porque todos lo deberíamos de tener, en principio, con nosotros mismos y luego con los demás, para edificar una sociedad fuerte y capaz de restructurarse así misma en medio del desvarío existente, y después la responsabilidad que adquirimos al convertirnos en padres. Este sería el punto más importante, formar a los niños con ese blindaje que representan los valores y que los va a llevar a transitar por la vida con honestidad. Si los padres de hoy en día se aplicaran en fortalecer esa parte de la educación de sus hijos, poco a poco la sociedad iría cambiando a mejor sin necesidad de tanta faramalla. Pero la realidad es que poco hacemos para ello.
Para la gente de mi generación fue fácil transmitir esos valores porque a nosotros a su vez, ya nos habían educado con ellos, no se repetía ni se hacía tanto ruido con esa palabra porque sencillamente en los hogares, en la vida diaria, se llevaban a la práctica. Pero hoy los conceptos han cambiado, la forma de vivir nos ha llevado a dejar la educación de los primeros años de nuestros hijos en otras personas, no dudo que capacitadas, por ejemplo, en la maestra de los primeros grados, desde pre primer, pero estarás de acuerdo conmigo que no es lo mismo encauzar un grupo aunque sea con un número reducido, a que tú, mamá, papá guíes a tu hijo en esos, que en el decir de sicólogos y pedagogos son el basamento donde se va a edificar la personalidad del niño.
Ahora vivimos con un orden trastocado, y me refiero a los adultos. Lo importante, lo fundamental, como pueden ser la cooperación que ya es difícil de encontrar, o la puntualidad, que casi te da un estatus llegar siempre un poco retrasado, la tolerancia que pareciera que nos molesta que alguien piense distinto a nosotros, la prudencia, ¿pensamos antes de actuar o de expresar verbalmente un comentario que puede ser hiriente para l otra persona? y así infinidad circunstancias ante las que perdemos el control, y ¡claro! ahora le echamos la culpa de todos nuestros comportamientos al estrés.
Entonces es importante volver la vista atrás para darnos cuenta que los valores son fundamentales para ser lo que se espera que seamos, un gran ser humano.
La sociedad en la que hoy estamos viviendo, nos ha cambiado el oro de los valores, que la propia palabra los define como un baluarte indispensable para vivir bien con uno mismo y con los demás, por los espejos y abalorios, relucientes, llamativos, que nos atraen sin poder remediarlo. Es triste, y preocupante y lo peor del caso es que como se ha perdido el sentido verdadero y profundo de quienes somos, de nuestra esencia, pues esos abalorios nos hacen sentir fuertes e importantes en lo laboral, en lo social… ¿y en lo que respecta, a la familia?
Aquí quiero hacer hincapié en lo que es el eje de este artículo: ¿Qué papel juegan los padres en la educación, en este caso de los valores en los primeros años de sus hijos? Pues juegan absolutamente todos los papeles porque los valores se aprenden en el seno del hogar, a través de una palabra que se acompaña de un gesto y quizá de una mirada que se cruza con la del niño, y que día tras día va creando un mapa de referencias en su mente. La madre, que en un principio lleva la tarea de enseñar al pequeño no regaña, no se enfada, corrige con paciencia y cariño dándole una sencilla explicación ante “esto no se hace” buscando las palabras adecuadas para que el niño lo capte con facilidad.
Cuanto más sofisticada es la familia y el planteamiento de su manera de vivir, más alejada y ajena se encuentra de los valores, por lo tanto, un niño criado en ese tipo de hogar crecerá un poco a su libre albedrío, carente de los principios fundamentales que lo formen como un buen ciudadano para el día de mañana.
Hay que tener siempre presente la definición de valor que según mi percepción definiría así: El valor es un principio o una cualidad positiva que guía el comportamiento humano hacia el bien, y que todas las personas deberían practicar. Y el antivalor: claro lo opuesto al valor, es decir un principio o conducta negativa, y que representa todo aquello que va contra el bien común y la dignidad humana. Claro, estas definiciones no son aptas para que se le den a un niño pequeño, pero se pueden tomar como guía para crear, sobre esa idea una explicación más sencilla. Espero que todo lo escrito hoy ayude a conformar la enseñanza de lo básico en valores, en el hogar