Reyes magos

Por seguir con la noche de reyes

Cerrar los ojos, mirar hacia dentro y hacer un inventario de como andan nuestras reservas de todos esos elementos como la tolerancia, la gratitud, la consideración hacia los demás y, varios más que necesitamos para estar bien en nuestra mente, en nuestro espíritu y en nuestro corazón.  Nadie sabe mejor que uno mismo quién es, como es; si mantiene a raya la envidia, la crírica, y todos esos vicios que nos empequeñecen como indivíduos  y no nos dejan crecer como deberíamos de hacerlo para lograr ser ese ser perfecto de la creación.

 Aclaro que no me pronuncio bajo ningún aspecto religioso o de creencias de ninguna índole, eso atañe al ámbito totalmente personal; es simplemente algo que toca lo que somos: seres humanos. 

Cualquier tiempo es bueno para llevar a cabo este ejercicio, pero yo  creo firmemente que la noche del cinco de enero es el mejor momento, pero, ¿Por qué esa noche?

Pues porque en esa noche todos volvemos a ser de alguna manera niños, por unas horas nos transportamos ayudados de algún recuerdo o imagen de nuestra infancia a ese escenario donde hacíamos un repaso de nuestro comportamiento, de si nos habíamos portado bien y a la vista del resultado siempre, siempre, nos prometíamos ser  más buenos y hacer menos travesuras.

Creo que merece la pena rescatar ese acto de contricción y traerlo a nuestro momento actual y llevar  los buenos propósitos más allá de ir al gymnasio, no abandonar la dieta y levantarnos más temprano.

No sé si rectificar es de sabios, pero si es de gente que ha avanzado un paso más hacia la superación y el equilibrio consigo mismo.

Publicaciones Similares

  • Lo que nos puede enseñar el cine

    El cine no es lo mío, así que no puedo referirme al tema con mucho conocimiento, pero creo que a veces viendo por casualidad una película que a priori parece una simple historia romántica, según te adentras en ella, aprendes mucho más que en una clase magistral. Una historia común, con personajes con los que nos sentimos identificados, porque de una u otra manera todos somos, como dice el evangelio, hijos de Dios, viviendo una vida terrenal con emociones y sentimientos muy parecidos.

  • Pachuca se desdibuja y llora su olvido.

    Reflexiono: hoy al paso del tiempo te quiero igual, con la mina cerrada, con tus callejones escondidos, con los barrios altos tratando de mantenerse en el pasado que le dio protagonismo a la ciudad y diseñó un perfil de gente luchadora para sus habitantes; con los soportales que pelean día a día por seguir siendo símbolo de una ciudad en parte castellana; y con tantas cosas qué sin darnos cuenta, quizá, dejamos perder con nuestro silencio.
    Tomado de la Carta a Pachuca enero 2009.
    María José Almudí Antín
    Escritora

  • Las lenguas

    Las lenguas, llaves extraviadas del conocimiento Miro siempre hacia adelante, y lo hago pensando quizá en la única forma que va a existir en hacerlo dentro de muy poco tiempo y que es la pluralidad de los idiomas, en su conocimiento y su utilización como el conocimiento de uno y de los demás de ser…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *