Librería de libros usados, un tesoro por descubrir
Quevedo escritor del siglo de oro español consideraba que los libros eran un puente entre el lector y las mentes de grandes autores incluso aquellos ya fallecidos. Por eso mismo, los libros de segunda mano, menospreciados o ignorados por muchos son verdaderamente un tesoro para el conocedor de ese mundo, para el lector de raza, para el descubridor de textos olvidados, para el cazador de tesoros que adivina que detrás de una encuadernación hostigada por el tiempo se encierra esa conversación que me hablará de cosas nuevas y admirables.
Volvemos la vista atrás y pensamos en esos libros que no podemos encontrar en una librería convencional, comprometida con la política de ventas exitosas, no con un compromiso de nivel cultural, y entonces aparece la librería de segunda mano, con un acervo extenso, peculiar, interesante, variado, pero sobre todo desconocido.
Las librerías de viejo, de libros usados, o las librerías de segunda mano, como quiera que se las nombre, son más que un espacio donde se han ido amontonando libros de toda índole, por lo general de personas que ya no los querían, o de algunas donaciones de bibliotecas después de la muerte de su propietario, pero finalmente el motivo por el que llegan ahí no importa es lo mismo, esos libros estorbaban, y se desprenden de ellos, pero repito, ese espacio guarda mucho más que un equis número de volúmenes.
Estas librerías todas ellas tienen una historia fascinante desde siglos atrás; han sido un punto clave para promocionar la lectura, han facilitado el acceso a la cultura y se convirtieron en receptáculo de los libros en desuso, donde sin lugar a dudas se han preservado de la destrucción verdaderas obras maestras de la literatura.
Cruzar una puerta de una de esas librerías, siempre es un viaje a lo desconocido, la búsqueda de una aventura inestimable, y del conocimiento.
Finalmente, como digo siempre, un encuentro con un libro que no tenías en la mente, pero que cuando lo sacas de la estantería y lo retienes en tu mano por un segundo sabes que tienes que leerlo.
No me dejarán mentir los que son lectores persistentes si les digo que así es como vamos armando nuestra biblioteca personal, con autores que desde una primera lectura de una de sus obras nos atrajo, nos pareció interesante y por tanto empezamos a seguirlo; también alguna obra en especial que nos cautivó desde su primera página de lectura y a partir de ese momento buscamos distintas ediciones de la misma; y eso, ¡ojo!, No nos convierte en coleccionistas. En mi caso confieso que tengo distintas ediciones de don Quijote de la Mancha, para mí, un libro profundo en sus conceptos y enseñanzas, y atemporal.
De los mejores recuerdos que guardo de mi juventud son las visitas que hacía los sábados por la mañana, ya una vez instalados en México, junto con mi padre a las librerías de viejo que estaban situadas en aquellos años detrás de la Alameda Central, creo que la calle se llamaba la Avenida Hidalgo, estoy hablando de la década de los sesenta. Muchas de esas librerías pertenecían a exiliados de la República Española, como nosotros y se creaban tertulias con intelectuales españoles y mexicanos, y en ocasiones coincidías con alguno de ellos como es el caso del poeta León Felipe y escucharlos hablar y expresar sus ideas era un verdadero deleite a la vez que tomabas una clase magistral, aprendiendo lo que nunca te enseñan en la universidad: La verdad sobre sentido del ser y el existir, para entender mejor nuestra vida.
En la Ciudad de México sigue habiendo librerías de segunda mano, pero la mayoría han cambiado el concepto que se tenía de ellas. Ahora algunas se han convertido en librerías de un ejemplar único para coleccionistas que buscan tal o cual edición, de un equis título o autor. Hay otras que solamente se dedican a los clásicos, o títulos agotados.
Pero esa no es la librería que tú y yo que somos una especie de arqueólogos de la lectura, que vamos al encuentro de lo que no se sabe qué, buscamos. Nosotros queremos llegar a un espacio que podríamos emular al de la novela de Ruíz Zafón, la Sombra del Viento y encontrarnos con el Cementerio de los Libros Olvidados.
Por cierto, en una última visita a una de esas librerías de segunda mano, que para mí goce, y disfrute está muy cerca de mi casa, y suelo visitar, me encontré con este libro que estoy leyendo, ¿En qué creen los que no creen? de Umberto Eco.
Como comenté al principio, no lo iba buscando, pero una vez lo saqué del estante y lo tuve en mi mano por unos instantes supe que tenía que leerlo.
Si visitas una librería de esas características y te atrapa un libro que no estaba en tu pensamiento, no te resistas cómpralo y disfruta su lectura.