¿Leemos?
Sí, solo es una palabra ,la que podemos tomar como una pregunta, cómo una invitación, o quizá como el inicio de una frase que nos lleve hacia cualquier libro dando inicio a una conversación. Pero no, no se trata de eso, en este caso es solamente una herramienta que necesitamos poseer si es que queremos convertirnos en escritor o escritora.
Hace unas semanas publiqué un artículo sobre el oficio de escribir, lo hice movida por esa gran cantidad de anuncios gancho que últimamente aparecen en las redes sociales, invitándote a que escribas un libro que será un éxito editorial, es más, que con él puedes llegar a ser el ganador o el finalista de uno de los más famosos concursos literarios; y así, no uno ni dos, son varios los que aparecen al cual más atractivo para el que lo está leyendo sin conocer nada se convence que con uno o varios cursos de los que se ofertan ya está listo para escribir esa gran obra literaria.
¡Qué fácil! lo presentan! y ¡que ingenuo quien lo lee y piensa que es así!
Retomo de mi artículo anterior lo siguiente: ¿Qué tengo que saber?
Pues lo primero que tenemos que saber es que para escribir hay que ser lector, y con esto no quiero decir que hoy tomo un libro, el que sea, quizá alguno del que he escuchado algún comentario, me fijo en la sinopsis, el prólogo y leo quizá unas cuantas páginas y lo dejo. No, ser lector es tener un tiempo destinado a la lectura, es ir encadenando esos tiempos, uno con otro y otro más, hasta despertar en nosotros ese interés de conocer, de saber más y aficionarnos a ese alimento diario del intelecto.
Claro está, que si hasta ahora has sido un lector de “ocasión” pues te va resultar al principio un poco cuesta arriba hacerte con ese hábito lector, pero para eso también hay sugerencias y algún que otro truco que te pueden ayudar a situarte en el camino de la lectura. Yo tengo los míos y te voy a compartir aquí los que considero que son iniciáticos.
Busca un tiempo, unos 30 minutos, pero que después no tengas otra actividad que te haga estar mirando el reloj. No te sientas presionado por tener que cubrir esa cuota de minutos, sobre todo al principio, ten en mente siempre que no estás obligado a nada y que nadie te puede imponer que tiempo debes de dedicarle a la lectura, dónde debes de hacerlo ni que debes de leer. Es una decisión personal que avala un acto voluntario.
Escoge de preferencia un lugar tranquilo, lejos de ruidos y de movimiento de gente que te distraiga porque cuando uno está empezando este ejercicio lector, aunque tengas una lectura sencilla a veces cuesta concentrarse. Es recomendable que tu espacio de lectura sea siempre el mismo pues con el paso de los días asocias el lugar con la tranquilidad y lo conviertes en ese tu rincón lector y al paso del tiempo en tu pequeña biblioteca.
Visita una librería, una buena librería, detente por unos largos minutos mirando lo que muestran los aparadores, generalmente son las novedades y los títulos más vendidos recientemente Echa una mirada atenta a obras y autores, quizá en este primer recorrido visual algo te llame la atención, algo en alguno de ellos, una palabra, una referencia sobre el tema etc.
De no ser así no importa, adentro de ese local hay un mundo de posibilidades y con toda seguridad encontrarás uno que te interese y que te haga sentir satisfecho de comprarlo y después cómodo al leerlo.
No le tengas miedo a los clásicos, pero no es el momento de enfrentarse a ellos, a una lectura demasiado intensa para alguien que está empezando a tomarle gusto a la lectura. Llegará el tiempo de leer a los grandes; quizá esa es la razón por la que hay quienes se olvidaron de los libros después de haber tenido un desencuentro con un clásico.
No existe un libro malo, pero en este momento el mejor libro para ti es el que al hojearlo te atrape, que desde que lo tomes en tus manos te haga pensar que en sus páginas hay algo que en principio te interesa. No importa si es un libro premiado, o muy comentado y recomendado por algún crítico literario, o simplemente uno más de los muchos que se publican cada año. Ese es tu libro.
Espero que estos consejos te sirvan para irte situando en el mundo lector, pero recuerda, los logros no se ven de un día para otro, no vas a ponerte a escribir porque te has leído uno o dos libros, pero, te está dando de inicio, esa solidez para descubrir qué necesitas saber para sentarte ante una cuartilla en blanco.
Habrá otros aspectos que abordaré aquí, y otras herramientas que son necesarias conocer y dominar antes de dar el salto definitivo a la escritura.
Recuerda: la lectura alimenta el intelecto y el espíritu.
Al final del artículo puedes dejar tu comentario, o también hacer una pregunta que te interese. Con gusto te responderé