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Halloween, Todos los Santos y los Fieles Difuntos

¿Qué conocemos de esas celebraciones?

La palabra Halloween tiene su origen en la expresión “All Hallow Eve que significa víspera de Todos los Santos y está muy relacionado con la tradición de la religión católica, pero también con las creencias paganas del pueblo celta y del pueblo romano que celebraban el fin de la cosecha y el recuerdo de los fieles difuntos. La celebración celta se denomina Samhain.

Era en el crepúsculo del día 31 de octubre y el día 1º, de noviembre cuando se celebraba el fin de la cosecha y el mundo de los espíritus. Marcaba también el inicio del invierno y el año nuevo celta. Durante esos dos días los hombres dejaban de realizar sus labores en el campo y todos sus quehaceres cotidianos.

Cierto o no, la leyenda nos cuenta y esto es muy interesante, que el 31 de octubre y el 1º. de noviembre, las leyes que rigen el mundo desaparecían o se quedaban en suspenso para que los vivos pudieran visitar el mundo de los muertos y estos a su vez podían recorrer la tierra. Y mientras se suscitaba ese trasiego de vivos y muertos de uno al otro mundo, los demonios se hacían presentes lo mismo que las hadas que revoloteaban por todo el pueblo. Las mujeres celtas depositaban en la puerta de sus casas distintas viandas para agasajar a los malos espíritus y que no les hicieran ni a ellas y sus familias ningún daño.

Al Halloween de la antigua Roma se le conoce como “Mundus Patet” y que traducido del latín significa Mundo Abierto. Los romanos creían que durante ciertos días se abría una puerta que permitía a las almas de los difuntos volver a la tierra a visitar a sus parientes. Era en esos días que celebraban el fin de sus cosechas y el recuerdo de sus familiares difuntos.

Al igual que los demonios a los que hace referencia la leyenda Celta, Roma también se refiere a los espíritus benévolos llamados lares y a los malignos conocidos como larvae y maniae y que las fuentes romanas describen a los primeros como espectros que se alimentaban de la vida de los mortales y a los segundos como esqueletos horribles que aterraban a los vivos.

Todos los pueblos de la antigüedad han hecho ofrendas a sus difuntos y a sus dioses, en especial, buscando la protección para con sus cosechas, por lo que se deduce que absolutamente todas las celebraciones tenían su origen en el campo, pues esas culturas en un inicio se dedicaron a la agricultura.

Lo mismo que las celebraciones a los difuntos, y al más allá, se deben en un principio al miedo a la muerte y al desconocimiento de lo que puede haber después de esta vida.

Con la llegada a América de la evangelización, todo cambia y la Iglesia Católica incorpora a la fe cristiana, a las celebraciones del día de los fieles difuntos y de todos los santos, elementos de los ritos prehispánicos y es lo que al día de hoy se celebra tanto en México como en el resto de países hispanoamericanos. Celebraciones todas de gran riqueza por su origen en las raíces indígenas de sus culturas autóctonas y por su fusión con el mundo cristiano.

Habría mucho que contar sobre todo lo que conforma las celebraciones y los ritos que celebramos en estas fechas; por ejemplo, el altar de muertos ya existía en España desde que se tiene recuerdo y llega a México con la conquista; quizá esos mismos Celtas y Romanos que estuvieron allí durante tanto tiempo nos legaron también ese altar primitivo y puede que luego la iglesia lo incorporó a sus celebraciones luctuosas.

Pero, en fin, ese y otros datos curiosos, como puede ser los distintos rituales que se llevan a cabo en los panteones o cementerios en este día de difuntos, esto, lo dejo para otra ocasión.

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