El Sueño del Celta. Una novela fuerte para un lector fuerte
Quiero decir que es un libro difícil de leer, cierto. Por lo mismo no es para cualquier lector, sino más bien para el que ya lleva algunos años buscando separar la paja del grano en su lectura. Con esto aclaro que el que se anime debe de estar dispuesto a transitar en una narrativa excelsa, pero complicada en una primera lectura.
El Sueño del Celta relata la vida de Roger Casement. Consul Británico que denunció las atrocidades del colonialismo en el Congo Belga y posteriormente en la Amazonía Sudamericana a principios del siglo XX. Conoció de primera mano la terrible explotación humana a la que eran sometidos los esclavos. Los informes con tales relatos se conocieron a nivel mundial y convirtieron a Casement en un héroe defensor de la libertad y la dignidad de los pueblos esclavizados.
La novela se narra es dos tiempos, o en dos planos diferentes pero que terminan integrándose, es decir, es una novela que vista desde la técnica literaria está contada bajo los parámetros del relato binario.
En los capítulos impares el lector se acerca a Roger Casement, un irlandés que estuvo la mayor parte de su vida al servicio de la corona británica, que amaba más a Inglaterra que a su propio país. Los capítulos pares lo sitúan en la cárcel, acusado de traidor por esos ingleses que sirvió fielmente gran parte de su vida, esperando se le conmute la pena de muerte a la que se le ha condenado.
En casi 500 páginas el escritor narra con una técnica magistral, el planteamiento y desarrollo de la historia que se va construyendo a través de los recuerdos de Roger Casement. en la cárcel. Primero el Congo, segundo la Amazonía; tercero Irlanda.
Página tras página el autor nos muestra el excelente narrador que es, describiendo con la meticulosidad del que esculpe, la belleza y majestuosidad de escenarios y paisajes; y como un galeno avezado en la disección llegar hasta lo más recóndito del alma humana con lo bueno y lo malo que en ella conviven. Sin herir y sin lastimar, pero llegando a la verdad más cruel de los acontecimientos. Lo hace con un lenguaje barroco, un lenguaje culto, ahondando en las descripciones, y explicaciones de historias encadenadas.
No es fácil trabajar con un personaje qué, aunque verídico, murió hace un siglo, lo más probable es que las anécdotas creadas a su alrededor enturbien la historia real y en ese caso, aunar en buena convivencia literaria lo real de lo que no se puede comprobar representa una tarea que solo la puede llevar a buen término uno de los grandes de la literatura.
Según se avanza en su lectura uno se da cuenta que es una novela histórica, pero también debido al magnífico trabajo de investigación que llevó a cabo su autor, se descubre lo que es una crónica periodística, y en medio de todo uno descubre que el sueño del Celta está repleto emociones; de pasión; codicia; traición; justicia. etc. Vargas Llosa nos muestra la literatura al desnudo.
¿Quién es el celta? ¿Quién es Roger Casement?
Cada lector, al finalizar la lectura de la novela habrá creado su propia imagen del personaje.