Mujer elegante con un sombrero de ala ancha estilo vintage en una calle europea, evocando la sofisticación de Agatha Christie y Coco Chanel.

El Sombrero que embellece y enamora

“Los argumentos se me ocurren en los momentos más insospechados, como cuando voy caminando por la calle o me estoy probando un sombrero en una tienda y, de repente una idea espléndida me viene a la cabeza”.
Agatha Christie

Pues sí, de ese trío que se ha conformado a lo largo de los años, muchísimos años, un “estoy aquí y esto es moda y elegancia” me había quedado por escribir sobre el sombreo, que al igual que el paraguas o los guantes, fueron mucho más que artículos de uso para mujeres y hombres; fueron artífices de historias y que los hicieron lo protagonistas indiscutibles del momento. La moda lo que hizo fue traerlos al presente para conocerlos a fondo no solo su esplendor del momento también en su origen que, en más de una ocasión, no solo resulta interesante, también, algo … ¿misterioso?

El sombrero, he aquí una prenda de vestir que antaño fue de uso cotidiano y llenó en épocas, en todos los países una necesidad, para posteriormente evolucionar y convertirse en costumbre y, por lo tanto, moda.

Por más que se ha buscado en sus orígenes estos se pierden en la noche de los tiempos porque ¿cuándo y dónde apareció por primera vez esta indumentaria? A pesar de que este punto ha sido investigado desde siempre, nadie lo sabe con certeza, y en lo único que se ponen de acuerdo es en que el sombrero fue adoptado por los griegos de la antigüedad, para usarlo como protección del Sol y de la lluvia, y que chinos, japoneses y egipcios también lo usaban o lo habrían usado; en cuanto a China y Japón, un dato curioso, parece que era obligatorio.

Leyendo aquí y allá he podido averiguar que, en Egipto, el sombrero, no era como tal, sino más bien una cinta decorativa, estamos hablando del sombrero femenino, que las mujeres colocaban alrededor de la cabeza con la finalidad de servir de sostén del peinado. ¡Peinados siempre muy elaborados!

Estamos en la Edad Media, parece que las damas nobles, al igual que las egipcias, usaban con el mismo fin un complicado cono (¿sombrero?) del cual pendían tules y sedas que el viento convertía en flotantes; más tarde aparecerían las plumas… pero de ellas hablaremos después.

Recorriendo el tiempo llegamos a los siglos XVIII y XIX y principios del XX, los sombreros se hacen notar por su cromatismo (variedad de colores), formas diversas y distintos materiales que se utilizan para su confección, y todo ello se renueva continuamente obedeciendo, sin rechistar, los dictados de la moda más caprichosa.

Antes de continuar, no quiero olvidarme de unas anotaciones que tengo aquí, sobre el turbante de la India y el fez de los turcos, que no son propiamente sombreros como los de Occidente pero que se han introducido en la historia del mismo.

Tal como hoy conocemos el sombrero y bajo su aspecto del tocado, ha sufrido con los siglos muchas y muy significativas mutaciones a las que no han sido ajenas el concepto “civilización” típico de las sucesivas épocas así, por ejemplo: El sombrero como símbolo de una categoría social; el sombrero como distintivo religioso; el sombrero sinónimo de alcurnia. Aquí, es interesante mencionar, en el caso de alcurnia, presente en los sombreros incas prehispánicos; el turbante de los árabes, o cierto turbante de algunos de ellos, atributo de rango jerárquico en la sociedad mahometana.

Pero volvamos al sombrero femenino, al tocado que viste y realza cualquier atuendo que la mujer lleve, el que hoy en día ya no lo vemos en las cabezas de las mujeres en sus salidas habituales, solamente una parte muy pequeña de la sociedad lo utiliza habitualmente y a la pregunta de ¿por qué? simplemente respondemos, por status. Reinas y princesas, damas pertenecientes a la nobleza y también esposas de mandatarios importantes no asisten a ningún evento sin llevar la cabeza cubierta.

Hoy, bajo otro concepto de uso, se sigue llevando, porque los grandes diseñadores, como es el caso de Coco Chanel que empezó su andadura por la moda diseñando sombreros y tocados y, nos recuerdan que con sus colecciones de sombreros que no son un accesorio más en el guardarropa femenino, es un accesorio clave en la elegancia.

¿Pero dónde y cuándo usar sombrero?

Veamos lo que nos dicen los expertos como Ferragamo, Ives Saint Laurent, Prada etc. Todos ellos tienen un código de uso que te comparto.

“El sombrero es un accesorio que puede usarse en una variedad de situaciones y momentos en la vida de una mujer y cada una tiene sus propias reglas de estilo que deben de tomarse en cuenta para crear el propio”

Playa: Sombreros de paja, quizá de ala ancha, protegen del sol, y si sabes elegirlo bien en función de tus rasgos faciales puede transformar tu traje de baño en un conjunto digno de una portada de revista.

Eventos Sociales: Veamos primero los usuales, bodas, bautizos y primeras comuniones, los sombreros que se recomiendan son los “tocados”, pequeños y con un cabello de preferencia recogido. Este tipo de sombreros ter hacen ver muy elegante, favorecen tu atuendo y te hacen resaltar entre los asistentes al evento.

En la Ciudad: El entorno urbano demanda un sombrero más “libre”, más informal sin dejar de ser elegante. Un sombrero tipo boina es la mejor opción pues se adaptan al look citadino, a un look de mujer que va cada día a la oficina.

Yo te confieso que por varias razones uso sombrero habitualmente, para cubrirme del sol por prescripción de la dermatóloga, porque en invierno me proporciona confort con el clima, y cuando voy a algún evento social, cultural etc. porque lo traigo conmigo desde mi infancia; mi madre nos vestía tanto a mi hermana o a mí con sombrero para ir a cualquier lado… así que el sombrero, está en mi guardarropa.

Si tú aún no te has animado a usarlo, pue no sé qué estás esperando. Ponte uno, el que te guste, el que sientas ante el espejo que te favorece y con ello dale un toque de glamur a tu estilo. ¡Hazme caso!

Podríamos seguir y seguir, hurgar en la historia más profunda de su origen, nada claro, pero creo que por hoy creo que hemos hablado de moda y todo alrededor de la cabeza, y pienso que ha sido interesante. Otro día, en otro artículo hablaremos del sombreo que usó y usa el caballero y en ese momento también comentaré de su fabricación que lleva aspectos muy interesantes. ¡Porque debemos de saber un poco de todo!

No termino sin dejarte esta reflexión:

Cada vez que te fijes en un sombrero, en una boina, y porque no en una gorra que te parezca excéntrica u original, piensa por un momento en la historia que hay detrás de ella, porque los sombreros nos recuerdan que la moda como tal no existe de manera aislada, sino que está estrechamente relacionada con el cambio social, las tendencias artísticas y culturales y finalmente el conocimiento individual de cada uno que lo usa.

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