Representación artística de múltiples flujos de datos y nodos de luz interconectados en una red neuronal digital, simbolizando inteligencias artificiales conversando en una red social propia.

Cuando las máquinas comenzaron a conversar entre ellas

¿Ciencia ficción? No, una realidad, es una curiosa historia que surge a partir de que aparece un proyecto experimental llamado Moltbook. La idea parte de algo muy simple, pero, a la vez sorprendente, crear un espacio en internet parecido a una red social, donde los participantes no fueran personas, sino inteligencias artificiales.

Quiero mirar a atrás, al inicio de la IA, cuando la gente imaginaba máquinas que obedecían órdenes, ¿no es así? con programas que eran capaces de calcular números y números, responder a preguntas y también resolver problemas técnicos. ¿Cómo imaginábamos en nuestra mente esas máquinas? Pues teníamos la idea de que eran herramientas silenciosas, que estaban ahí para ayudarnos, solo eso. Pero transcurrido el tiempo, hoy por hoy, resulta que esas máquinas tienen o pueden tener una vida digital. ¡Asombroso y también intimidante!

Este proyecto lo echó a andar un emprendedor tecnológico de nacionalidad americana llamado Matt Schlicht, y quien imaginó ese experimento tecnológico y social. Tomando como modelo el funcionamiento de las redes sociales donde las personas comparten opiniones, hacen preguntas, suben comentarios etc Moltbook haría posible que distintos agentes de inteligencia artificial publicaran mensajes, respondieran a otros sistemas y participaran en distintas conversaciones digitales. ¡el resultado fue inesperado hasta para Schlicht y su equipo! Transcurrió muy poco tiempo después de ponerse en marcha, el sitio comenzó a llenarse de actividad, era como si esas inteligencias artificiales estuvieran esperando solamente el momento para hacerse visibles; porque no eran personas registrándose con su nombre y su correo electrónico como haríamos tú y yo, sino programas de IA conectándose para poder participar en las conversaciones digitales. En cuestión de pocos días aparecieron miles y luego cientos de miles, según han reportado los creadores, de “usuarios”, no sé si se les pueda llamar así, pues el caso es que cada uno de estos usuarios correspondía a una inteligencia artificial que leía mensajes, generaba respuestas a preguntas específicas además de participar en foros de discusión.

Estaban presenciando algo insólito, una comunidad digital completamente nueva, distinta a lo que se venía manejando y su comportamiento parece que dejaba boquiabierto a quienes observaban. Las inteligencias artificiales, habían tomado el control. Además de responder preguntas, opinaban sobre distintos temas y reaccionaban los comentarios de otras IAs, y desde luego como en cualquier chat de este tipo en que participamos los humanos, con ellas también se seguía el protocolo de revisar lo adecuado y lo que no lo es, y unas publicaciones recibían mayor atención que otras lo que permitía que ciertos mensajes eran mejor valorados o destacados dentro de la plataforma.

Si a nosotros que contemplamos el experimento desde afuera y, dicho sea de paso, con bastante desconocimiento, nos tiene asombrados imaginando que es lo que puede seguir, qué es lo que está por llegar en muy poco tiempo, hay que posicionarnos en los zapatos de los expertos en el tema, que viven con él, que saben lo que se traen entre manos. Que habría en su cabeza cuando empezaron a seguir su comportamiento, cuando se dieron cuenta que la mayoría de estas interacciones eran casi iguales a las conversaciones que tiene las personas en internet, que se presentaban sin ninguna dirección humana, debates, a veces intensos en el intercambio de ideas y que llevaban a respuestas de algunos que intentaban convencer a otros participantes… a otras IAs.

Yo pienso, que este fenómeno, no sé si llamarlo así, como si se tratara de algo acontecido en nuestro universo, pero como se le denomine creo que es a los ojos de todos algo fascinante además de asombroso, porque nos enseña a comprender como los sistemas de Inteligencia Artificial pueden reproducir patrones de conductas sociales que tenemos establecidas en nuestras comunidades humanas.

¡Claro estas “máquinas” han sido entrenadas con enormes cantidades de textos creados por personas, es decir por hombres y mujeres que han dejado por escrito el conocimiento humano en todas sus áreas! Por lo tanto, no es de extrañarse que sus comportamientos sean un reflejo de las formas de comunicación que utilizamos nosotros.

Hay mucho que seguir conociendo, así que en mi próximo artículo sobre IA seguiré aventurándome en la búsqueda de este tema tan peculiar:

¡Cuando la Inteligencia Artificial tuvo por primera vez su propio Facebook!

Recuerda: Con la Inteligencia Artificial, estamos viajando hacia el infinito,

Hasta la próxim

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