La idea de la ceniza
Al inicio de la lectura de esta obra uno se pregunta, al menos yo lo he hecho, si el objetivo final de la autora es escribir esta novela porque es su oficio, su vocación, y partiendo de ahí, dar o transmitir algo a los lectores; o más bien es una necesidad que tiene ella de hablar de su pérdida, del proceso del duelo que vivió
Según vas avanzando en su lectura de lo que casi podría haber sido una investigación sobre el tema de la muerte, el lector se da cuenta que todo surge a partir de una pérdida personal que irremediablemente la une al duelo.
En el momento que ya se está comprometido en su lectura tienes que estar haciendo paradas para reorganizar los contenidos que a veces parecen pertenecer a un ensayo y tratar de no perderse en el juego filosófico que plantea la autora, con referencias continuas a unos u otros escritores o filósofos famosos, lo que nos lleva a plantearnos nuevamente, si nos encontramos frente a una novela o un tratado del tema que presenta, y todo lo relacionado con él.
Cuándo uno piensa que todas las emociones son individuales, aunque sean las mismas y que se conforman según el que las vive; y que intervienen distintos factores sobre todo los culturales, los religiosos y también políticos, en ese momento la obra pierde parte de la intención que pretende la autora, pues se pueden plantear otras muchas preguntas girando siempre sobre lo mismo.
Una historia de amor a través de una serie de correos electrónicos, tampoco eso es nuevo, y me parece que se quiere hacer hincapié en su originalidad.
Ha existido una comunicación epistolar desde que la gente aprendió a leer y escribir. Hasta hace unos años no eran correos, eran largas cartas que a veces, con las distancias tardaban en llegar, pero que cuando se abrían y uno se encontraba con la letra de él o de ella, se borraba la ausencia. El amor guardado en esas cartas permitía, ignorando el paso del tiempo, vivirlo como el primer día, acción que se repetía una y otra vez, en un escenario que la mente mantenía intacto.
Definitivamente, es un libro difícil de leer y de entender, que tiene un inicio nada usual, con un recorrido sobre la idea de usos y costumbres del duelo en algunas de las culturas antiguas, que nos presenta su autora y que resulta muy interesante y muy instructivo.
Es definitivamente un libro candidato para el lector que le gusta emprender retos además de documentarse.
María Virginia Jaua. Madrid. España. 1971.