Una vez más… noche de reyes
Ya me he referido con anterioridad a esta festividad del 6 de enero, lo he hecho de una forma más de reencuentro con uno mismo, de reflexión, que siempre nos hace tanta falta. Mirar atrás en los recuerdos de nuestra infancia y ajustar nuestro hoy a lo que experimentábamos en aquella noche mágica del 5 de enero, tan lejana para muchos, que con arrepentimiento sincero prometíamos portarnos bien
En la distancia de los años yo me pregunto si lo seguimos haciendo, si esa noche salimos con valentía al encuentro de nuestros errores y fallas, con el convencimiento de que siempre hay que rectificar en algún comportamiento, o actitud.
Nuestro tiempo es otro, nuestro escenario también, y las necesidades que nos mueven, pero más allá de lo que menciono, es lo mismo. Es la necesidad que tenemos de mejorar, para ser mejores niños en aquel momento, y hoy mejores adultos.

La fiesta de la Epifanía que es el nombre que le da la iglesia a esa llegada al mundo del niño Jesús y que significa la manifestación evidente de una divinidad, para todos viene arropada con la llegada de los tres reyes magos, que solamente un solo evangelio los menciona, el de San Mateo.
El evangelio no menciona que fueran reyes, ni gobernantes de ningún país, solo se refiere a ellos como magos y esa es una palabra persa que significa sacerdotes o astrólogos.
Curiosamente en el castellano antiguo a los astrólogos se les conocía también como estrelleros y hacía alusión a los estudiosos del firmamento que sabían leer las estrellas. Llegados a este punto ubicamos la historia como nos la han contado, que los magos siguieron a la estrella que los guio hasta Belén.
Tampoco hay certeza de que fueran tres los magos, porque el evangelio tampoco lo aclara, y fue el Papa León I que en el siglo V determina que eran tres. Se piensa que esta decisión fue tomada porque si aparece escrito que le dieron al niño tres regalos.
La fecha del día 6 de enero, no aparece en el evangelio y según la iglesia, fue San Agustín quien en el sermón de la fiesta de la Epifanía les decía a los feligreses que los magos llegaron a adorar al niño 13 días después de su nacimiento, lo cual haciendo cuentas nos da esa fecha.
Una curiosidad más. Durante varios siglos se presentaban a los magos a los tres, que eran de raza blanca, pero con la llegada del renacimiento a mediados del siglo XV, se representa a Baltasar como perteneciente a la raza negra y se hace un ajuste para que cada continente, de los tres conocidos hasta ese momento, tuvieran una representación en la historia de la adoración de los reyes magos al niño Jesús.
Melchor, es blanco, representa al continente europeo e irá montado en un caballo; Gaspar es la representación de Asia y tiene un perfil rubio y debe de aparecer montado en un elefante; finalmente Baltasar, ya como el rey negro representa al continente africano lo veremos en un camello.


Pero esta descripción tampoco es exacta porque salvo Melchor que siempre aparece montado en un caballo, los otros dos magos hemos visto en distintas representaciones pictóricas que cambiaban de cabalgadura.
Pero claro, eso era antes, mucho antes, porque ahora sus majestades van a la cabalgata en carrozas tipo películas de Disney, y el descubrimiento de la tecnología les permite llegar a su destino en helicóptero, en avión etc. Y esa imagen es la que recordarán nuestros hijos y nuestros nietos.
Yo, finalmente me quedo con la cabalgata que presenciaba cuando era pequeña, con la seriedad de los personajes que interpretaban a esos magos, que en verdad te hacían pensar que había que portarse bien.
Un año más, a todos les deseo una feliz noche de reyes.