Yo conozco Guadalupe
Sí, yo conocí Guadalupe en la provincia de Extremadura, en España de dónde se dice es originaria la virgen de Guadalupe, y hoy aquí con la cercanía de la celebración del 12 de diciembre quiero irme atrás en el tiempo y contar hechos que no son conocidos por muchos pero que resultan sumamente interesantes, lo mismo para los devotos como para los que no lo son, porque finamente, es parte de la historia que quizá en algún momento quedó atrapada en la leyenda.
No voy a referirme a las apariciones en el Tepeyac, ni al indio Juan Diego, ni al obispo Juan de Zumárraga. Voy a contar de una talla en cedro oscuro que mide 60 centímetros, de una virgen de color oscuro que como la mayoría de las tallas estaba desnuda cuando se encontró cerca del rio Guadalupe.
Es la virgen Nuestra Señora María de Guadalupe, patrona de Extremadura y coronada como la reina de la Hispanidad. La virgen que Hernán Cortés llevaba en su estandarte cuando se aventuró a la conquista, que ya existía y se veneraba en España tres siglos antes de la caída de la gran Tenochtitlan.
La historia cuenta que esta imagen fue tallada en el siglo 1 por Lucas el Evangelista y que al morir es enterrada con él, para un tiempo después ser exhumada y llevada a Constantinopla junto con otras reliquias, y después de habérsele atribuido varios milagros y ya con una gran devoción cristiana, es enviada a San Leandro, arzobispo de Sevilla.
La historia se entremezcla con la leyenda y así se cuenta que en el año 711 con la invasión árabe unos religiosos huyen con la imagen y con otras reliquias, las cuales entierran en distintos puntos cerca del rio Guadalupe donde permaneció por 500 años hasta que un pastor, conocido por el nombre de Gil Cordero, la encontró a finales del siglo XIII.
El pastor, que iba buscando una vaca que se le había perdido estaba lamentándose de su mala suerte cuando de repente encontró al animal, ya muerto. Se disponía a desollarlo cuando la vaca revivió, a la vez que se apareció una mujer que le dijo al asustado pastor que no tuviese miedo que ella era la madre de Dios, que fuera al pueblo y que le dijera a todos que allí había una imagen de ella, que quería que la desenterraran y que le levantaran en ese lugar una capilla que con el tiempo, iba a ser una gran iglesia.
Pero bueno, de esa iglesia y de otras anécdotas relacionadas con la historia de María de Guadalupe tendremos que hablar en el siguiente artículo