Noche de Reyes
¿Por qué no creer en la magia que envuelve esa noche tan especial? yo diría casi única porque es la noche de los niños, al menos en mi infancia así era. La cabalgata era estrictamente eso, una cabalgata con los tres reyes magos tan bien preparados para su papel que nadie dudaría de su autenticidad y con una indumentaria que envidiarían los ya lejanos Magos de Oriente; siempre acompañados de los pajes repartiendo golosinas y seguidos con los camiones cargados con grandes cajas que llevaban los regalos… y nada más. No iban carrozas de Disney, como ahora, y mucho menos se concebía que aparecieran acompañando a sus Majestades esas carrozas cariocas que parecen de un desfile de carnaval.
Todavía recuerdo el silencio que de repente se hacía en esa primera fila de niños cuando avisaban que los reyes ya estaban en la ciudad y nos pedían que encendiésemos nuestros pequeños faroles de papel para iluminarles el camino.
Es una lástima que los adultos dejemos escapar esas ilusiones de la infancia de nuestros hijos, que son tan importantes para que con el tiempo, al crecer tengan ese fondo de recuerdos felices que les de esa estabilidad tan necesaria.
Pero yo, a pesar de mis años, que son muchos, sigo creyendo en la noche de reyes, una noche donde aparecen los milagros y las historias más inverosímiles se hacen presentes con soluciones mágicas. ¿Quién obra el milagro? Cada uno de nosotros tenemos nuestra muy particular respuesta; pero lo que si es cierto para mí es que hay alguien que maneja esa magia y si crees en ella, saldrá a tu encuentro esa noche.