Ilustración artística que contrasta la exploración lunar tecnológica con la sensibilidad humana, mostrando un robot humanoide avanzado en el suelo lunar texturizado y, de fondo, la Tierra y constelaciones brillantes.

Una pregunta: ¿En la Luna habrá sitio para todo y para todos?

“Milena tenía una gran curiosidad con la Luna, su maestra les había dicho que era un satélite, y desde entonces, ella no dejaba de pensar como una cosa tan bonita tenía un nombre tan extraño y también creía que era un poco feo. Esa noche mientras recorría el camino del cielo buscando a la Luna, pensó que quería conocer todo sobre ella, saber de dónde venía, quizá lo hacía de muy lejos y ya tenía muchos años y estaba, a veces, cansada y por eso no siempre brillaba con la misma intensidad.”

Del cuento ¿Oye Luna, quién eres?

María José Almudí

Leyendo sobre este fenómeno que se ha reactivado últimamente a raíz de la aparición de la Inteligencia Artificial, me refiero al desafío que han hecho propio las grandes potencias sobre el ir más y más allá en el espacio profundo, porque ahora lo que hasta hace poco se consideraba algo lejano, el poder ir a Marte, resulta por lo que se publica continuamente, es algo que se tiene ya en la palma de la mano. ¡Quién lo diría! Y claro, sujetos y confiados en la IA, lo cual quiere decir que sin esa herramienta ese sueño de viajar a las estrellas, todavía sería eso, un sueño sin visos de poderse concretar.

Pero hoy hemos aterrizado en la Luna, un territorio de todos y de nadie, y como expresé en algún momento, urge regularizar su status ante las naciones de la Tierra, antes de que algún país llegué allí con ansias de dominio y llevando con él la amenaza de la guerra.

En esta carrera por llegar y tomar posesión del Satélite están los Estados Unidos, un país diríamos, ”presumido,” que gusta de alardear de sus logros y triunfos, aunque algunos se pongan en duda, y que se maneja a base de talonario. Luego está Rusia, la que fue en su momento, la número uno en la carrera espacial, y que hoy al no ser la gran potencia que fue la Unión Soviética, no se sabe a ciencia cierta en que están trabajando, pero hay indicios que se escapan de su secretismo que advierten, para el que lo quiera ver, que no se les puede ignorar. Finalmente se ha hecho presente en una historia, que colinda con la ciencia ficción, China, el gigante asiático, silencioso, prudente en lo que habla y en lo que calla, sin alardear, manteniendo un perfil bajo, una actitud que resulta inquietante para algunos de los muchos que están pensando ya en sacar su “boleto para ir a la Luna.”

Pues sí, China ha aparecido y lo ha hecho para presentar su robot para la Luna, como se ha dicho, es un obrero de la construcción, como quien dice va aplanar el terreno y a construir lo que se necesite para albergar a los astronautas que van a permanecer allí. Este excéntrico robot tiene un peso aproximado de 100 kilos además de su trabajo de albañil llevará la consigna de transportar, desplegar, e implantar nuevos sensores e instrumentos en las ubicaciones previamente antes del aterrizaje de la sonda Chang’e – 8. Además, como todos sus antecesores, recolectará muestras de la superficie lunar.

A todo esto, la historia con injerencia de ciencia ficción, sigue creciendo. El profesor Gao Yang, que dirige el Centro de Robótica Espacial y Energía de Hong Kong, China Continental y otros países hace unos días hizo unas declaraciones muy interesantes:

“Hemos oído que es probable que la Misión Chang’e -7 sea la primera en ver aterrizar un robot humanoide en el Polo Sur de la Luna, pero nuestro robot irá a una parte diferente del Polo Sur, es una zona muy extensa y tenemos curiosidad por explorarla por completo. Está será una demostración novedosa de robótica humanoide en la Luna, realizada por China. Estamos muy orgullosos de este diseño.” Yo agregaría: y el que tenga oídos que oiga, porque a mí esas palabras me resultan toda una declaración de intenciones.

Ahora, todo esto, absolutamente todo, depende del buen funcionamiento de la Inteligencia Artificial, no debemos perderlo de vista, sin ella no estaríamos hablando de este proyecto, entre otras cosas porque debido a que se han diseñado distintos instrumentos científicos por diferentes entidades, no habría forma de garantizar que el robot y los objetos en cuestión, interactuaran como se deseaba. Bueno, una explicación más fácil: La IA puede rastrear e identificar objetos, lo que le permite formular una estrategia antes de ejecutar una tarea.

Pero ahí no termina su trabajo, igualmente la IA será la encargada de que el robot pueda desplazarse en forma segura, sabemos que la superficie lunar es accidentada y se caracteriza por oscuros cráteres de impacto y crestas iluminadas permanentemente por el sol, donde gracias a funciones como el procesamiento de visión remota y el mapeo 3 B se espera que los desplazamientos sean más fáciles.

Este modelo de robot se diferencia de otros similares, porque recordemos que precisamente los chinos ya cuentan con una colección importante de ellos, creo que cada uno creado para un trabajo específico; pues bien, este robot lunar tiene solo cuatro ruedas lo cual le permite superar obstáculos más altos que el del radio de la rueda, y esa capacidad de tracción a 4 ruedas los expertos la describen como extraordinaria, además la ciencia se embarca con la imaginación, para crear, y ¡claro! para seguir soñando porque al final para ser creativo hay que ser soñador, y ésta súper máquina sabe mucho de eso; sino cómo podemos encajar solo con ciencia eso que dicen: debe de soportar despertar durante al menos 24 noches lunares y cada noche lunar dura más de 330 horas. Su vida útil es de dos años.

Con tanta ciencia, tanta Inteligencia Artificial, tantas operaciones con unas matemáticas que escapan de las que conocemos la mayoría, las que algunos han llamado “la música de la composición matemática”, que será nuestra forma de comunicación en un futuro… yo algo un alto, y miro esa Luna que Milena busca cada noche en el cielo, y como ella me pregunto: Oye Luna, ¿quién eres?

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