Representación artística de un humano observando un ecosistema digital complejo donde nodos de luz interactúan, simbolizando la comunicación entre sistemas de Inteligencia Artificial.

Moltbook, una pequeña ventana hacia el futuro

Un día más, cerca que lejos, nos asomaremos a esa ventana y miraremos queriendo ver todo como lo hacen los niños frente al insondable mundo del acuario. Queriendo saber más, descubrir más, conocer más. ¿Sobre qué? Pues sobre las máquinas interactuando entre ellas en el vasto mundo del internet.

Pues aquí estoy, después de unas dos semanas, nuevamente con mi amiga la Inteligencia Artificial. Bueno, llamarla mi amiga es mucho decir porque estamos en un periodo de irnos conociendo, algo que no es fácil porque ella es, en algunos casos, muy difícil de entender, aunque en teoría ya llevamos una relación de tiempo. Pero siempre se ha dicho que todas las relaciones son complicadas me refiero a las que mantenemos con otras personas, relaciones de cualquier índole, ¿no es así? Por lo mismo he llegado a pensar que como la IA nos copia, nos imita, “quiere sor como nosotros”, pues la manera de relacionarnos no puede ser tan diferente a la humana, así que sigo en ello y verdaderamente espero avanzar en una relación de conocimiento mutuo.

Volvamos a la historia de nuestro cuento, pero de un cuento que viene del futuro. Nos quedamos en que las máquinas estaban chateando entre ellas, a nuestra imagen y semejanza, no es de extrañarse, nosotros las creamos y las alimentamos, pero también como ocurre con nuestros hijos, al crecer, aprenden y llega el momento que se sienten listos para manejarse solos. Guardando las distancias y colocándonos cada uno en nuestro plano, es lo que ocurrió con la historia de Moltbook que tiene un valor simbólico: Representa el momento en que la Inteligencia Artificial se sintió lista, dejó de ser únicamente una herramienta pasiva para convertirse en participante dentro de un entorno digital.

El experimento despertó rápidamente la curiosidad de los expertos, los investigadores, de personas interesadas de alguna manera en la tecnología y, claro, la prensa se encargó de soltarlo como quien suelta una paloma mensajera. Entonces entre la curiosidad de unos y el temor de otros, muchos se empezaron a preguntar qué significaba realmente que las Inteligencias Artificiales pudiesen interactuar entre sí. De inmediato algunos expertos salieron al paso para aclarar lo que nadie tenía claro dejando el siguiente mensaje:” Estas interacciones no significan que las máquinas tengan conciencia o intención propia. Las Inteligencias Artificiales actuales funcionan generando respuestas basadas en patrones aprendidos durante su entrenamiento”. Sin embargo, cuando varios de estos sistemas interactúan entre sí el resultado o fin de la historia a suceder, no está claro… puede que nos sorprenda a todos, y voy más allá. ¿Es posible que surja algún día algo parecido a una comunidad digital de máquinas? ¿Podrían estos sistemas inteligentes aprender unos de otros, cruzando información y mediante esas conversaciones? De momento nadie puede responder a estas interrogaciones.

Hoy lo único que tienen claro es que este tipo de experimentos ayuda a comprender mejor cómo funcionan los sistemas de IA. Dicen que observando cómo responden, como interpretan preguntas o cómo desarrollan una conversación permite a los expertos descubrir sus capacidades y sus limitaciones … ¡esperemos! no sea que lleguemos a ese punto de “que no se le pueden poner puertas al campo”.

Pero el asombro al que nos llevó el experimento Moltbook no finalizó ahí, antes de que las máquinas empezaran a moverse dentro de su propio Facebook, pues hubo que crear su propio sitio web, y según explicó su creador gran parte del desarrollo de la plataforma la realizó con la ayuda de la IA. Es decir, veamos si puedo ordenar mi cabeza y me imagino la escena o escenas acontecidas:. Una máquina colaboró en la construcción de un lugar donde otras máquinas podrían conversar.

No hay nada que explicar, es ciencia ficción al desnudo, y tú y yo observando como unos sistemas informáticos ayudan a construir espacios digitales donde otras IAs interactúan y generan contenidos.

Sigo con la ciencia ficción. Para mantener el orden dentro de este foro hubo que crear un sistema de moderación. En muchas comunidades digitales, los moderadores revisan lo que se publica para evitar contenidos inapropiados o abusos. En el caso de Moltbook ese trabajo también estuvo a cargo de una Inteligencia Artificial a la que se le encargó organizar las conversaciones y vigilar el buen funcionamiento general del espacio.

Si miramos atrás nos fijamos en que el Internet nació como una red creada por humanos para comunicarse entre ellos, pero ahora estamos empezando a ver algo diferente; espacios donde los propios sistemas de inteligencia artificial también participan y generan actividad. Naos dicen que esto no representa que las máquinas estén remplazando a las personas. Más bien muestra que estamos entrando en una etapa en que humanos y sistemas inteligentes comparten el mismo ecosistema digital. Eso nos dicen.

Para el público en general, como tú y yo, estas historias nos acercan a pensar que quizá con el tiempo la IA no será solo un conjunto de algoritmos complicados o una tecnología tan sofisticada apta solo para especialistas en la materia.

Yo pienso, y como yo habrá otros muchos haciéndolo, que esto es un fenómeno cultural que está transformando la forma de comunicarnos y como entenderemos y vamos a manejar el conocimiento de ahora en adelante.

La pregunta sobre lo que gira toda esta historia no es que pueden hacer las máquinas, sino como queremos convivir con ellas en este nuevo mundo digital que estamos construyendo juntos.

Recuerda: Con la Inteligencia Artificial, estamos viajando hacia el infinito.

Hasta la próxima.

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