La luna y algunas cosas por descubrir
Anaxímines, explicó que los fenómenos naturales, como son los eclipses solares o los eclipses lunares, eran eventos cíclicos y no portadores de presagios divinos. Pero aún hoy en pleno siglo XXI pensamos y creemos, porque hay quien cree, que presagian buenos y malos acontecimientos. ¿Será debido a qué nos gusta jugar a la adivinación?
Ahora, que en días pasados acabamos de contemplar esa hermosa luna llena, soberbia y aún hoy día con todo y que nos hemos dado algunas vueltas por allí arriba, yo pienso y no creo ser la única, que sigue siendo de alguna manera, una desconocida que guarda secretos o curiosidades aún por descubrir, y es que siempre tenemos una cercanía con ella desde que el primer hombre levantó la vista al cielo y la descubrió. Así es, desde el inicio de los tiempos, la Luna ha ejercido una fascinación permanente sobre la humanidad, es y fue una guía nocturna, un calendario natural, también un símbolo de lo femenino por aquello de que compartimos un ciclo de 29 días; por lo mismo se dice de ella que es la representación de la fertilidad. Además, sin olvidarnos de que ha sido musa de poetas, músicos y soñadores… y sobre todo camino de científicos.
Salvo lo que se piensa la Luna es una pequeña roca, de forma redonda que gira en el espacio, que no siempre estuvo ahí, donde la vemos ahora. Resulta que hace unos 4,500 millones de años, un cuerpo del tamaño de Marte, llamado Theía, chocó con la tierra y de parte de sus restos nació la Luna, y al principio estaba mucho más cerca, se veía casi tres veces más grande. Nos cuentan que la Luna se aleja de la Tierra unos 3.8 centímetros cada año.
En un principio, se adoraba como una divinidad, dándole la misma importancia que al Sol, posteriormente en la antigüedad todas las culturas tuvieron su representación: En Egipto, había un dios lunar llamado Khonsu, que protegía a los viajeros nocturnos y sanaba enfermedades. Grecia y Roma tenían su representación femenina. Selene (figura griega) que conducía un carro plateado por el cielo; Roma tenía a Luna, que también se asociaba con Artemisa o Diana.
Hacemos una parada de este recorrido en Mesoamérica, y nos encontramos con Coyolxauhqui, diosa mexica de la Luna, Ix Chel, diosa maya del amor y de los partos; y no hay que olvidar el conejo lunar presente en los códices mixtecos. La leyenda cuenta que Quetzalcóatl lanzó un conejo al cielo en agradecimiento y su figura quedó grabada en la Luna. Pero la leyenda del conejo se encuentra también en China donde la diosa Chang´e, vive en la Luna junto a un conejo blanco.
Como sea que es, y está, a pesar de situarnos en el siglo XXI, el misterio, la leyenda, las teorías, algunas superando la ciencia ficción de nuestro tiempo, y las traemos de antes y las mezclamos con las actuales, total, porque no podemos dejar que pierdan su encanto.
Antes se decía, por ejemplo, que la Luna llena provocaba transformaciones, o locura, por eso lo de señalar a alguien que nos parece poco normal como “lunático”. También la Luna como espejo del alma, se usaba para el arte de la adivinación; Y en cuestiones de amor se creía que si una pareja miraba la Luna al mismo tiempo unía los corazones de esas dos personas para siempre.
Ya en nuestros tiempo seguimos conociendo hechos que nos hacen pensar que el mito sigue ahí para muchos; si no, ¿Cómo explicar que en los años 70 se estuvieron vendiendo terrenos en la Luna, y que además hubo quien los compró? Falsos por supuesto, o que el astronauta Eugene Cernan dejó en el suelo lunar escritas las iniciales de su hija, ¿por qué razón algo tan personal se deja en otro mundo?
Cada dato que vamos conociendo nos aviva más la imaginación: Que el lado oscuro de la Luna nunca se vio hasta que en el año de 1959 Rusia mandó la sonda Luna 3, fue la primera nave que fotografió la cara culta, el hemisferio que nunca vemos desde la tierra porque la Luna mantiene siempre la misma cara orientada hacia la Tierra, esto debido a un fenómeno llamado acoplamiento de marea. La sonda tomó 29 fotografías, 17 de las cuales mostraron el verdadero rostro de nuestro satélite, nada que ver con la “cara amable” que nos ha mostrado siempre. En este caso las fotos mostraron muchas más montañas y cráteres, nuevas formaciones geográficas y muchas menos planicies oscuras, lo que conocemos como mares lunares compuestos por una superficie de polvo finísimo y que ahora a raíz del alunizaje nos dijeron que huele a pólvora quemada.
Esas planicies tan buscadas y estudiadas para futuros asentamientos en el satélite, porque ahora parece que la Nasa se ha encarrilado nuevamente a enviar vuelos tripulados, parece que urge ver la posibilidad de hacer de nuestra Luna un lugar habitable para ser, podríamos decir, “una estación de servicio y acopio” para las naves que en un principio deben de ir a Marte”
Todo es fascinante, todos esos proyectos y las personas que trabajan en ellos podríamos decir que son y están como fuera de este mundo, pero tampoco han descubierto el hilo negro; hay una versión anterior. Mucho tiempo atrás, ya existía, ese último punto de contacto para ver que todo estuviese bajo control antes de lanzarse a lo desconocido; y me refiero a las Islas Canarias, que en su momento fungían como último puesto de revisión para las carabelas que navegaban hacia América, allí Colón, en uno de sus viajes, le hizo un arreglo al timón de la “Pinta”, que desde que zarpó de la península le había dado problemas. También eran el último lugar dónde se podían abastecer de agua, carne en salmuera etc. ¡Dónde se hacía la despensa! Y también se recogía la correspondencia real.
Con otro nombre, y a una distancia de siglos, es lo mismo, solo que en este caso nosotros seguiremos mirando cada noche la Luna sabiendo que aún que ya estemos instalados allí, ella tiene mucho que mostrar, y que contarnos.
¡Al tiempo se habrá de conocer!