Hablamos de Cien Años de Soledad

Hablamos de Cien Años de Soledad

Es la década de los 60, el escritor con alrededor de treinta y tantos años, empieza a trabajar en su novela Cien Años de Soledad. Según comentó él mismo en distintas ocasiones, fue un proceso de creación literaria intenso, febril y apasionado que duró 18 meses.

Durante ese tiempo encerrado en su estudio, en un ambiente casi místico, logra poner la palabra escrita a conversar con el pasado, ese pasado que su abuela le describía lleno de un realismo mágico que él supo captar, a la vez que lo llevaba a adivinar un futuro quizá no muy lejano.

El escritor, fue tremendamente influenciado por esas historias que se contaban en su casa cuando él era un niño y vivía en Aracataca, Colombia. Fantasmas y presagios, abrazados en la magia del Caribe, vivían en su mente y en su corazón desde su más tierna infancia.

La magia del relato oral de la abuela, aunado a la cadencia de su voz, que, sin lugar a dudas, creaban un aire de encantamiento que hacía que aparecieran los personajes como salidos de la chistera de un mago. ¡Cómo no se iban a quedar resguardadas en la memoria de ese niño! Mucho después, aparecería esa fascinación que ya, García Márquez el hombre, sentía por la historia de los pueblos de Hispanoamérica, y bajo ese conjuro se escribió Cien Años de Soledad.

Indudablemente es una novela, podemos decir, emblemática del realismo mágico, aunque a mí en lo personal me gusta mucho más el entorno donde se sitúa ese mismo realismo mágico, en la novela de Juan Rulfo, Pedro Páramo. Me acerco más a Comala, que a Maconbo, dos pueblos ficticios y mágicos.

Pero siguiendo con la novela que nos ocupa; tiene ese punto, muy bien logrado donde lo extraordinario se integra de una manera natural a lo cotidiano, es con una narración sencilla y bien lograda que el escritor te lleva a ese encuentro de lo ficticio, con hechos muchas veces asombrosos, y con lo real en el pueblo de Macombo.

Es entonces, cuando el lector avanza en su lectura y, ante la fusión de lo real y lo mágico, que se cuestiona la percepción que se tiene tradicionalmente del tiempo real, como creemos que es, y también el tiempo o tiempos de la memoria; finalmente nuestra “caja negra”, abriendo paso a lo que se plantea en la novela, que la realidad y la imaginación son indisolubles.

¿Tú qué opinas?

La novela cuenta con 20 capítulos donde se describe, podemos decir de una manera hasta cierto punto desordenada, para que me entiendas, no de una forma “lineal” la historia de la familia Buendía a lo largo de varias generaciones, en el pueblo de Macombo, y con un número importante de personajes que van de mayor a menor importancia, que aparecen y desaparecen como los fantasmas de las historias.

Algunos de los más importantes, más que por su protagonismo, yo creo que lo son por la carga emocional que tienen los personajes y que García Márquez supo marcar muy bien.

José Arcadio Buendía: El patriarca y fundador del pueblo de Macondo, que se empeña en descubrir lo imposible, los secretos del mundo,

Úrsula Iguarán: La matriarca, una mujer de gran fortaleza y longevidad que logra mantener unida, a pesar de todo, a las generaciones de la familia.

Aureliano Buendía: El coronel melancólico y profético. Es la figura central de la repetición de los ciclos históricos.

Amaranta: Quizá, al menos para mí, el personaje más interesante de todos ellos. Una mujer que se ve atrapada entre el deseo y el deber, y que por lo mismo simboliza el sacrificio y la fatalidad.

Finalmente, yo creo que Cien Años de Soledad es más que una novela, es la experiencia humana que se refleja en la historia de una familia y un pueblo que

trasciende en el tiempo. Muestra con lo que te encuentras a través de tu vida, y eso es para todos, la esperanza y la desesperación; el sueño y su contra parte, la realidad, y, finalmente: la vida y la muerte en una conjunción total, al darte cuenta que no existe la una sin la otra.

El mensaje que te deja la obra es que te invita a reflexionar sobre la identidad, el destino y el porqué del mundo está tan lleno de contradicciones.

Con 40 años de edad, después de muchos rechazos por parte de editores que consideraban la obra demasiado fantástica, García Márquez logra que le editen su gran novela: Cien Años de Soledad, y en ese momento empieza a abrirse su camino al Premio Nobel de Literatura.

Una gran novela, como he dicho, y seguiré diciendo; pero también, siempre seguiré pensando que Gabriel García Márquez le quedó a deber al Nobel

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *