Tres veces al amanecer
El autor dice y cito textual: Tres veces al amanecer es “una historia autónoma” que “no tiene forma de novela ni tampoco son exactamente cuentos. Me gusta no poder darle un nombre”.
Yo lector, me encuentro entonces un poco descolocado ante un libro el cual no puedo clasificar en un rango o en un estilo literario y con esa andadura echo mano de mi buena intención y me lanzo a leer. Al poco tiempo, surge otro obstáculo, no he leído ni conozco su novela anterior: Mr.Gwyn que parece estar íntimamente ligada a la que nos ocupa, de tal forma que mi afán de posesionarme en su lectura se detiene de vez en vez ante diálogos que se incorporan a esta novela pero que vienen de la obra anterior y que me hace perder el hilo de la historia.
Historia que en realidad son tres, pero que también se puede decir que es una al tener los mismos protagonistas un hombre, una mujer, distintos momentos de su vida y edades diferentes en cada historia.
Personajes que nunca estuvieron conformes con su hoy y el aquí y se lanzan en esa ficción a la búsqueda de un cambio, ante la imposibilidad de empezar de cero; lo hacen en ese tiempo cuando la noche se resiste a partir y la luz del amanecer llega despacio y somnolienta.
La historia o historias tienen mucho diálogo, son unos diálogos que se agazapan en ese tiempo de oscuridad donde todo se puede decir y que también se quedan ahí porque no pueden permanecer más allá del amanecer. Cuando llega el día nada permanece.
En un ir y venir entre la ficción y la realidad el argumento tiene el gran protagonista un hotel. Entran y salen, suben y bajan; el hotel tiene todos los espacios a su disposición según el escenario que se necesite para la representación que hacen en ese momento los dos protagonistas.
De alguna forma, recuerda el teatro de lo absurdo de Ionesco, cada historia es como una aparición breve, con personajes que no se conocen y que confiesan cosas que nunca harían en otro escenario y en otro momento.
La novela es corta, cada historia es de 25 páginas, pienso que la razón es que ese tiempo insólito en que sitúa el relato es muy difícil de sostener sin caer en la ciencia ficción.
Es ese tiempo insólito o anómalo en que se desarrollan las tres pequeñas narraciones que permite darle un cierre casi perfecto al libro con un regreso a casa. Los personajes finalmente tienen un nombre; Pearson para la protagonista y Malcolm para el protagonista. Un coche ya entrado en kilometraje, un honda, es el vehículo, que viaja, con la nostalgia y el deseo de volver a reconstruir el hogar, más allá de la destrucción del fuego. El restañar el dolor del abandono o de la huida y, volver a casa.
Ese destino al que Baricco ha dejado a sus personajes que se asomasen, que lo cuestionaran, que lo distorsionaran, que soñasen con cambiarlo, ese se queda en la banqueta, cuando el viejo Honda empieza a marchar por una carretera, siempre derecho por esa es la recta hacia la realidad.
Como comentario final quiero decir que es más una obra de teatro, que lo que sea que el autor decida llamar porque seguirá siendo un libro, difícil de entender.
Alessandro Baricco. Turín (Italia) 25 enero 1958