Procesión de Semana Santa en una calle andaluza: la Virgen Dolorosa avanza sobre un paso adornado con cirios encendidos, mientras una mujer de luto canta una saeta desde un balcón, rodeada por una multitud silenciosa.

La Semana Santa y la implicación Mariana.

El próximo domingo 13 de abril, dará inicio en todo el mundo católico la Semana Santa, la que conocemos desde que tenemos uso de razón, donde se conmemorar la pasión de Cristo. Inicia el Domingo de Ramos y finaliza el Domingo de Resurrección. ¿Pero qué hay del rito que atrapa de una u otra forma a creyentes y no creyentes? Las procesiones

Las procesiones con su solemnidad; su devoción, cada una con su historia que le da su origen un pasado pagano, en las civilizaciones grecorromanas. Eran como lo son ahora un evento público donde la gente acompañaba a imágenes o símbolos de distintas divinidades como Isis o Juno, y otros, en una procesión acompañada de música y danzas, incienso y cánticos mientras los trasladaban a los templos.

Con la llegada del cristianismo, es curioso, esas procesiones paganas no desaparecieron, sino que fueron “adecuadas” a la nueva religión y en el siglo IV cuando el Imperio Romano se declara oficialmente cristiano es el momento en que los pasos salen ya a la calle.

Los pasos ¿qué son? Me lo han preguntado en distintas ocasiones, porque existe la creencia que el paso es la plataforma donde va colocada la imagen y que debajo de él van los famosos costaleros que levantan a hombros ese enorme armatoste.

Si, efectivamente los llamados costaleros son hombres pertenecientes a la cofradía correspondiente y que suelen ser personas que quieren pagar una manda, van también como un acto de fe y redención o agradecer un favor recibido etc. Verdaderamente es un recorrido, donde se han de pagar todos los pecados cometidos ya que es de una gran resistencia, disciplina y coordinación, pues, cuando el mayordomo de la hermandad da la orden, primero de levantarlo y, a continuación, avanzar, todos deben de hacerlo al unísono.

Las cofradías o hermandades son el hilo conductor y a la vez el sostén de la tradición en España de la Semana Santa desde el siglo XIII, ligadas por lo general a barrios y parroquias; se crean con la finalidad de fomentar la devoción y organizar cultos. Su desempeño ha sido fundamental; algunas de ellas cuentan con miles de hermanos y siglos de antigüedad. Hoy por hoy, aparte de su quehacer religioso cumplen una función cultural siendo guardianes de la memoria colectiva de las tradiciones de muchas ciudades.

Pero no, el paso no es la plataforma donde va la imagen, el paso es la recreación de una de las escenas de la Pasión de Jesús. Por ejemplo. Jesús orando en el monte de los olivos; o Jesús siendo azotado; etc.

Hay una procesión que lo muestra perfectamente. Es la más larga de todas las que salen en España, se lleva a cabo en la ciudad de Valladolid y se la conoce como la procesión de la Pasión del Redentor. Se recrea, en 33 pasos pertenecientes a 20 cofradías distintas, toda la pasión. Hoy es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Las procesiones se suceden una tras otra, en las ciudades grandes, medianas o en los pueblos, no importa en qué región te encuentres, siempre hay una imagen que sale de procesión, una virgen que se venera por encima de todo y todo el año.

Sí, María está presente bajo muchísimas advocaciones: La Virgen de la Caridad, del Pilar, de Covadonga, del Rocío, de la Paloma, de la Piedad, de la Esperanza, llamada cariñosamente en Sevilla como la Macarena y también en Sevilla la Esperanza de Triana, por su barrio; la virgen de los Dolores etc. .Sin olvidarnos de las Vírgenes del País Vasco o de Cataluña, que en su mayoría son de origen druida.

Total, a donde vayas hay una virgen, creo que es un caso único en el mundo, yo estoy convencida que España es un país católico porque es, antes que nada, un país Mariano.

No puedo irme sin dejarte una imagen del Viernes Santo, imaginarla en alguna ciudad de Andalucía.

Es ya de noche, un silencio total, reverente envuelve la calle estrecha llena de gente que espera ver aparecer a su Virgen, la Dolorosa, una madre que hoy perdió a su hijo. La ciudad está de luto y dando fe de ello se muestran los balcones adornados con crespones de color negro. En medio de ese silencio aparece el paso dando la vuelta a la esquina, midiendo centímetro a centímetro para no quedarse atascado entre las dos aceras.

Vestida de negro riguroso, solo la acompañan en su soledad los más de cincuenta cirios encendidos que la iluminan y muestran su rostro con esas lágrimas de cristal que el artista colocó en sus mejillas, y sus manos entrelazadas queriendo encontrar algo de consuelo.

A un leve sonido como de cristal efectuado por el mayordomo, el paso se detiene suavemente sobre el empedrado de la calle. Desde un balcón una mujer, vestida toda de luto, cubierta la cabeza con esa mantilla que nos da identidad, deja salir una voz rota por el llanto le canta a la Virgen a capela una Saeta, esa copla del cante flamenco creada para cantarle al dolor y dejarlo salir.

La voz se apaga, la Saeta finaliza, y el paso a una sola voz, del mayordomo se levanta sobre los hombros de los costaleros y avanza nuevamente. La procesión continúa.

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