Retrato de María Jesús Puerta Angulo, ingeniera catalana ganadora del concurso NASA con su proyecto Esperanza basado en inteligencia artificial.

La proeza de llegar a la NASA y ganar: María Jesús Puerta Angulo lo hizo

¿Cuántos hemos levantado la mano en algún momento y hemos dicho no puedo? Estoy segura que sería una larga lista en la cual yo me pongo a la cabeza. Por diversas razones hemos ido arrinconando nuestras capacidades, en especial por la edad, esa edad que en los tiempos que vivimos se ha convertido en juez implacable. Hoy si ya tienes 65 años ya te etiquetan, en la mayoría de los casos, como fuera de circulación, como inservible. O como un comentario que escuché que, se hizo referente a una mujer con algunos años más “ella debe de hacer calceta y ver las tele novelas” ¡Qué triste, que se haga un comentario tan a la ligera, sin valorar a la persona a la que va dirigido!

Pero hay que aceptar que la culpa es nuestra por habernos hecho a un lado al llegar a esa franja del tiempo. Afortunadamente hay mujeres como es el caso de María Jesús Puerta que dijo “si puedo” a pesar de como ella dice pertenece a una generación que creció con la tv a blanco y negro, y con la máquina de escribir, pero aun así se acopló a los cambios, a la vorágine tecnológica de los últimos años y ahí está, ganando con su proyecto en una resolución hecha por 200 jueces.

María Jesús Puerta Angulo es ingeniera de minas además de divulgadora y consultora en innovación y sostenibilidad y tiene también un master en arquitectura sostenible. Indudablemente todo este bagaje de conocimientos la sostuvieron a la hora de arrancar con su proyecto, ella estaba segura que podía con ello y más. Pero había que trabajar con la IA, como se trabaja todo ahora y yo no sé si ella pensó en ese momento en Cervantes y la famosa frase “con la iglesia hemos topado Sancho”.

Lo que quiero señalar aquí, principalmente para todas las que hemos rebasado en mucho o en poco esa edad, como digo, fatídica, que no hay razón para detenernos en ese límite, solo es cuestión de un acto de fe y buscar la forma que nos resulte más cómoda de aprender a usarla.

Volviendo a María Jesús, por lo que he podido investigar su acercamiento a la IA fue casi en su totalidad autodidacta, a parte de un par de cursos que tomó creo que a distancia. Lo que ella buscó en solitario fue ya orientado a proyectos concretos. Cuenta en una entrevista que la inteligencia artificial fue su mejor becario que le ayudó a liberar tiempo y acelerar tareas repetitivas mientras ella se centraba en lo esencial. Trabajó con ChatGPT, creo uno específico para cada tema que tenía que desarrollar a los que les solicitaba apoyo en las tres áreas principales para armar su proyecto: Redacción y estructuración de documentos técnicos y de divulgación. Tormenta de ideas y contraste de enfoques para los procesos de reciclaje. Validación de alternativas y métricas de viabilidad en condiciones lunares.

Pero su cercanía con la IA se originó mucho antes del proyecto de la NASA, se inició a raíz de que le detectaron un cáncer de mama y fue durante su tratamiento que empezó a aplicar técnicas de Inteligencia Artificial a la salud, fue así que desarrolló un sistema de apoyo para la detección precoz del cáncer.

A lo largo de la entrevista, elle en varias ocasiones repite que hay que acercarse ya a la IA, descubrir todo su potencial y no tenerla ahí para ocuparla de vez en cuando para alguna consulta. María Jesús repite una y otra vez que todos tenemos que integrarla en nuestro día a día

Con su proyecto Esperanza, mismo nombre que el que le dio al ideado para la prevención del cáncer, logró reducir a 50 kilos los 4.500 de residuos iniciales en la luna que se planteaban tener que gestionar.

A la convocatoria se inscribieron 1.200 proyectos de aproximadamente 80 países y en la primera fase se seleccionaron seis ganadores cinco americanos y uno extranjero el de María Jesús.

El proyecto plantea la creación de un sistema autosuficiente que convierte los residuos sólidos y el regolito lunar, (he buscado lo que era), el polvo superficial del satélite en materiales útiles como como son los metales, los plásticos, combustibles y una especie de cemento lunar. Con la ayuda de la tecnología de inteligencia artificial y con datos reales del programa Apolo, ha creado un simulador que integra procesos de separación magnética, fundición, pirolisis y mezclado

En fin, hablar de todo el proceso me llevaría muchas páginas y además comentando aspectos complicados para los que no sabemos de ingeniería. Lo importante a señalar es como una persona que tenía un conocimiento bastante precario de lo que es la inteligencia artificial, logró adentrarse en ella y convertirla en su aliada.

¿Qué vemos en esta historia? Yo veo a una mujer madura, muy preparada académicamente hablando, con ideas claras que quiere llevar a la práctica, una mujer que no ha pensado que tiene que limitar sus sueños, porque ha llegado a los 57 años . Veo a una mujer que confió en sí misma y su capacidad de aprender aún hoy sobre un campo como es la IA, y que le había, quedado ya un poco fuera de mano. La veo como una mujer que frente a las dificultades se alió con la tecnología para seguir creando; y que el reto de la NASA no solo demuestra su capacidad científica y técnica, sino también una trayectoria donde la inteligencia artificial la asume como una herramienta de esperanza y futuro exitoso.

¿Vamos a seguir diciendo, yo no puedo, o, ya a mi edad…?

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