Johannes Gutenberg y su caja de letras
Hoy quiero recordar a este hombre, el inventor de la imprenta, y lo quiero hacer en el blog en el espacio que he denominado, Arte y Concepto, porque aunque su creación en un principio, no es arte como tal, como lo conocemos y como nos referimos a él, sin embargo se acoge muy bien bajo esas dos palabras, y lo expreso así porque con su invento proporcionó al mundo una cercanía al arte del conocimiento a través del libro impreso. Con ese invento el mundo se llenó de libros, y por ende de lectores, la cultura se abrió paso a gran velocidad dejando atrás la oscuridad de la Edad Media.
Si abrimos un libro de la historia de Europa, nos encontramos con que nos dice que en el siglo XV hay dos hechos que cambiaron al mundo, y son, la invención de la imprenta, por Gutenberg y el descubrimiento de América por Cristobal Colón. Claro que ambos hechos tienen sus detractores y son viables para el debate; se dice que los chinos ya habían inventado la imprenta 400 años antes de Gutemberg, según, un tal Bi Sheng había descubierto la impresión de tipos móviles; y claro está, todos hemos oído y leído sobre las visitas a América de parte de los Vikingos mucho antes de la llega de Colón al continente americano. Pero no hay un testimonio de ello, y la historia una vez más otorga, a estos dos hombres el reconocimiento merecido.
El 23 de febrero de 1455 finalizó la impresión de la Biblia con el texto de la Vulgata, la traducción que hizo Jerónimo Estridón, al latín en el año 382 d. de C.
Era un trabajo de una delicadeza exquisita, la tipografía que imitaba las intrincadas letras de los monjes, sobre todo las mayúsculas de inicio de párrafo, era negra y los subtítulos y las ilustraciones, a color. También se la conoce como la Biblia de las 42 líneas, que era la cantidad que tenía por página.
Claro un trabajo tan minucioso ameritaba una encuadernación igualmente exquisita y de gran calidad, así que las tapas se hicieron en piel de cordero. Se imprimieron, o diríamos ahora, se hizo un tiraje de 200 ejemplares; 135 en papel y unas 45 sobre pergamino. Hoy solamente se conservan 48 ejemplares de los cuales solo 21 están completos; solo 13 son impresión en pergamino y de todas ellas solo 1 ejemplar está completo. Es un incunable
Pero de los incunables hablaremos otro día, es un tema muy interesante y con una estrecha relación con la aparición de la imprenta.
Pero paso a paso ¿cómo era el proceso?
De entrada, hay que decir que era un algo laborioso y el cual requería paciencia. Primero se ponía a fundir plomo en un horno, una vez completamente fundido se vertía en unos moldes con las letras y signos del abecedario y a continuación se dejaba enfriar para después pulirlos. Después de esta primera etapa, los tipos se combinaban formando las palabras y los espacios y se introducían en cajas de madera. Cuando el texto estaba armado, se le pasaba tinta, aceite y hollín para finalmente una prensa se apretaba contra un papel o un pergamino y por último se dejaba secar.
En mi juventud recuerdo haber visto el procedimiento de armado de la caja con las letras, cuando iba al edificio Galas, no sé si todavía exista situado en la calzada de Tralpan, era una imprenta muy grande. Iba algunas noches a corregir las galeras de una revista llamada Feminidades
Volviendo a Gutenberg, todo este proceso de la invención de la imprenta que duró años, él tuvo altas y bajas, fracasos de inicio y algunos éxitos que lo alentaban a seguir, pero con periodos de pobreza y siempre buscando algún benefactor que le diera el apoyo económico que necesitaba.
Finalmente regreso a su ciudad natal, Maguncia en 1465, donde estuvo bajo la protección de Adolfo II de Nassau, arzobispo de la ciudad, que lo apoyó en sus últimos trabajos editoriales en sus últimos tres años hasta su muerte.
Johannes Gutenberg nació, no se sabe con certeza la fecha, pero se maneja el año de 1398 en la ciudad de Maguncia, Alemania. Falleció en la misma ciudad en 1468.
En México se estableció la primera imprenta junto con un molino de papel en el año de 1539, a instancias de Fray Juán de Zumarraga. La corona española le dio el permiso para establecerla con la ayuda de un impresor sevillano. Las primeras impresiones que se hicieron fueron abecedarios y obras religiosas.
Ahora cada vez que tomemos un libro perfectamente impreso y encuadernado, démosle un minuto en nuestro pensamiento a la imprenta de Gutenberg.