Hablando de juguetes, dinosaurios y Prehistoria
“Las huellas de la vida” (Tracy Chevalier).
Una novela que trata de dos mujeres, figuras históricas, de distinta edad y distinta clase social en la Inglaterra victoriana, pero que las une su afición a los fósiles, y que antes de Darwin, a principios del siglo XIX descubren el primer ejemplar de un Ictiosaurio. Los científicos de la época llegaron a la conclusión que un animal así no pudo haber existido. Entonces paso a formar parte de los ejemplares no reconocidos del Museo de Historia Natural de Londres.
Ahora que acabamos de pasar esa festividad de los Reyes Magos de Oriente, esa noche mágica del 5 de enero, que llena de ilusión a los más pequeños con sus carrozas llenas de juguetes, el que más y el que menos pensando, a su paso, en ese juguete en particular que va en su carta dirigida a sus Majestades.
Los juguetes, como todo, con el tiempo han cambiado en el gusto y elección de los más pequeños, y la muñeca de toda la vida ahora se ha convertido en una guerrera galáctica y el siempre elegido camión de bomberos, se ha cambiado por una nave espacial, y así todos o casi todos han ido sufriendo cambios, actualizaciones y muchas veces el retiro definitivo. Pero existe uno que se ha mantenido y que como algo cíclico vuelve con más fuerza, me refiero a los dinosaurios. ¿Es curioso no? porque el aspecto de dichos bichos no resulta ser ni muy amigable ni muy atractivo y sin embargo esa figura de la prehistoria desarrolla una empatía especial con los niños. No importa a que juguetería vayas, siempre existe una zona donde están ellos, como los reyes de ese espacio y que no dejan indiferente a nadie. Pero no solamente se presentan en las jugueterías o en los grandes almacenes, y aquí quiero referirme a un lugar en concreto.
Resulta que cerca de mi domicilio existe una tienda, que se compone de un mini super y una cremería, el lugar no es muy grande pero siempre hay muchísimos clientes pues sobre todo la cremería es excelente; hasta aquí todo normal, pero resulta que a la entrada a mano derecha hay una vitrina, creo que con cuatro entrepaños, y la mercancía que se muestra son distintos modelos de dinosaurios: grandes, medianos, unos que emiten sonidos, otros que sacan unas púas alrededor de su cuello etc. Todos impactantes y de excelente fabricación, pero lo más curioso es que esa vitrina no aparece para reyes o el día del niño… no, está todo el año mostrándonos parte de la prehistoria y sus habitantes. ¡Y con ventas permanentes por lo que he podido observar!
¿Cómo han sobrevivido al capricho del gusto infantil a lo largo de años y años? No tengo la respuesta, pero han ido escalando todos los escenarios y se han adueñado de ellos: Cuentos, películas, juegos de mesa, legos, video juegos, además de los Picapiedra, y sin descartar sus moles enormes instaladas en parques de diversiones y museos.
Me pongo a pensar qué por su tamaño, su forma, su estructura externa debieron de ser terroríficos, aunque luego supimos que no lo fuero tanto. Desaparecieron de la faz de la Tierra de un soplo, sobre lo cual se ha especulado largamente. La teoría más aceptada es la del “enfriamiento” del clima dado que esos monstruos eran animales de sangre fría y dependían del calor externo para sobrevivir. Pero no es la única, también se ha manejado la caída de un gran asteroide en la Tierra. No importa como haya sucedido, no puedo imaginar cómo habrá podido ser el estruendo del derribo de sus veinte o treinta toneladas de peso.
Aparentemente, erizados de “armas”, parecidos a los tanques o a los acorazados, y sin embargo débiles. Sí, débiles pues en esos enormes cuerpos se alojaba un cerebro que ahora sabemos no llegaban a tener ni siquiera el tamaño de un garbanzo y esto hacía que fueran incapaces de valerse por ellos mismos en cualquier iniciativa. Ante este planteamiento yo sigo haciéndome preguntas, cómo, por ejemplo: ¿si no servían para nada, porque eran tan descomunales? ¿si no servían para nada, por qué estaban en el planeta?
Pero quiero ir más allá en mi lista de preguntas en especial con ésta: ¿hay o hubo en algún tiempo dinosaurios en otros planetas? Y de ser así, ¿Cómo llegaron a la Tierra? Porque mucho se habla y se escribe, se lleva al cine sobre los “hombres” que hay en otros mundos de ahí afuera, claro hipotéticamente hablando. Imaginamos y creamos fisonomías y aventuramos cálculos de su posible nivel de inteligencia, pero nada se habla o se escribe de si hay dinosaurios, monstruos, pues a lo mejor eso es lo que los futuros visitantes se encontrarán. ¡Qué sorpresa!
Si como aseguran los científicos especializados en el espacio, lo que ellos llaman universo conocido, puede haber cien millones de planetas como la tierra, es decir mundos habitados cabe perfectamente que los habitantes sean dinosaurios, ¿por qué no? Yo, solo quisiera que tuviéramos presente que aquí, en la tierra, es sabido que el hombre y demás mamíferos llegaron más tarde; que antes de hombres y demás mamíferos, habitaron el planeta los dinosaurios, los que desaparecieron como quien dice de un soplo.
Un famoso Premio Nobel, Harold Urey en algún momento expreso la idea que en algunos de esos cien millones de planetas podría existir vida inteligente dentro de cuerpos con formas diversas de monstruos y que al igual que nosotros están ahora contemplando la posibilidad de vida en otros planetas.
Esta es una idea que también ha expresado recientemente el investigador J.J. Benítez, basándose en relatos que ha investigado sobre avistamientos de ovnis donde sus tripulantes se presentaban con un cuerpo humanoide y una cabeza de rata o de cabra etc.
¿Por qué no dinosaurios?
Todo está abierto a la especulación, habrá que esperar a llegar a alguno de esos planetas y ver que sorpresas nos tienen. Pero hoy por hoy es un hecho que todo el mundo y la historia que rodea a los dinosaurios en la tierra, al igual que sucede con los niños nos sentimos inexplicablemente atraídos hacia ellos.
Hay que visitar las librerías, comprar y leer sobre el tema, para que no nos coja desprevenidos lo que pueda presentarnos el futuro.