El hombre de la mancha cabalga de nuevo

El hombre de la mancha cabalga de nuevo

El Hombre de la Mancha está vigente porque su historia le ha jugado y le ha ganado al tiempo, y  ha llegado hasta Corea para que su historia se siga escribiendo a través de ese tiempo que se detuvo cuando Cervantes escribió El Quijote.

Hoy, el castellano se ha escuchado en un escenario donde habían desfilado muchísimos países y muchísimas lenguas, mientras los patines de unos y otros ejecutaban programas y rutinas con una exactitud casi matemática que se envolvía en los guiños que transmitían los brillos y coloridos de sus trajes, entusiasmando  así, a propios y extraños. Luego apareció Javier sobrio, con sus vestidos austeros como los del manchego, sin un color estridente, sin brillos ni lentejuelas, solamente a tono con la aridez de la tierra seca de Castilla;  el color solamente en una discreta bandera de España en el tacón del  patín, patín que rasgó el hielo cuando sonó el Hombre de la Mancha. 

Entonces  la literatura le dio la mano al deporte y nos olvidamos de la perfección y del grado de dificultad de los giros y  de  los saltos, porque lo difícil se simplificó y lo que nunca se imaginó aconteció y el hielo se convirtió entonces en una hoja blanca donde Javier Fernández  patinando, escribía una página más  del genio del Hombre de la Mancha.

Para los  Quijotistas, como Unamuno, o para los Cervantistas como Azorín y  para los que nos gusta leer buena literatura…pues ahí está don Quijote,  cabalgando de nuevo.

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