Hablamos de Cien Años de Soledad
En la Ciudad de México, en sus largas y solitarias noches, Gabriel García Márquez, sumido en un estado casi onírico, trabaja en su novela, mientras escucha en la lejanía los sonidos de la ciudad que le ponen marco a los relatos fantásticos que, poco a poco, salen de su memoria para darle vida a las cuartillas que esperan ansiosas los relatos de Aracataca