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Aniceto Ortega del Villar, Músico

He observado que cuando hablamos en México de arte, nos enfocamos en la literatura y en la pintura, y pocas veces se hace referencia a la música siendo que México es un país muy musical, hubo por ahí una mujer esposa de un diplomático español del tiempo de la colonia que lo definió con una frase muy bella cuando dijo “en México la música tiene un sexto sentido” 

Pues bien, yo he querido hoy reivindicar, darle algo de visibilidad a ese sexto sentido empezando por traer al blog a este músico hidalguense, Aniceto Ortega del Villar, que no sé si sea tan conocido como sus marchas: La marcha Republicana y la marcha Zaragoza.

Parece que su condición de doctor en medicina opacó en gran medida su identidad como músico.  En aquellos años la peor desgracia que podía caerle a una familia de la alta sociedad era que un joven fuera un artista, en este caso un músico, y aunque en toda casa de gente pudiente había siempre un piano, este tenía dos funciones. Primero subrayar el status económico y segundo para que las jóvenes estudiaran algo de composición musical como parte de su formación como señoritas de buena familia.  Pero solo eso.

Atrapado en esta circunstancia Aniceto, que era miembro de una familia ilustre no podía aspirar a ser solo un compositor, un músico, y a pesar de que él y su hermano Francisco tomaron clases de música durante años llegado el momento tuvo que escoger una carrera entre las dos que se consideraban de buen nivel; medicina o leyes, y el joven Ortega del Villar optó por medicina y en ese momento supo que su afición por la música  quedaría ya solo para sus ratos de ocio.

Aquí quiero abrir un paréntesis para referirme brevemente a su condición de médico, también brillante, pues se le reconoce como el primero en adivinar la importancia que tenía la práctica de la medicina preventiva e introducirla en el país, y también por ser el primer galeno en México en realizar una transfusión sanguínea a una parturienta con hemorragia severa. Conocimientos que adquirió en sus prácticas en Europa.

Pero volviendo a Aniceto músico, compositor y pianista, de su estadía en París para seguir estudios de medicina aprovechó para frecuentar, siempre como aficionado, algunos medios musicales lo que no impidió que dada su gran facilidad para la música reforzara sus conocimientos, y tiempo después de su regreso a su país se le conocía en el medio como el Chopin mexicano.

Como hago referencia al principio de su composición musical se conocen y han pasado a formar parte de la historia de la música en México, la Marcha Zaragoza,  en honor al general Ignacio Zaragoza vencedor de los franceses en Puebla, y la Marcha Republicana. Ambas se estrenaron en un concierto con tintes patrióticos el 1º. de marzo   de 1867, al cual asistió el Presidente de la República, Lic. Benito Juárez.  El concierto tuvo tal éxito que se repitió el 18 del mismo mes de marzo, pero en esta ocasión la banda militar fue acompañada por una orquesta de diez pianos, y por veinte pianistas.  ¡Un hecho inédito!

Y se conocen más anécdotas sobre esta composición tan célebre. Se sabe que cuando el ejército prusiano entró en París el 10 de marzo de 1871, su banda de guerra iba tocando la Marcha Zaragoza, como una humillación al pueblo francés.

Por desgracia la mayor parte de su obra se desconoce pues aparte de las marchas y de la Ópera nacionalista Guatimotzin, la mayor parte de sus trabajos se perdieron y lo que los descendientes del músico pudieron rescatar se encuentran en resguardo desde el mes de septiembre de 2018, en la Biblioteca Nacional de México.

Aniceto Ortega del Villar nació en la ciudad de Tulancingo el 17 de abril de 1824, cuando esta ciudad pertenecía todavía al Estado de México. Muere en la Ciudad de México el 17 de noviembre de 1875 y sus restos reposan en el panteón francés de la Piedad

¡Hoy por derecho propio Aniceto Ortega del Villar es un hidalguense ilustre!

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