Al colegio con la Inteligencia Artificial.
¿Quizá presente desde el jardín de niños?
Pues eso parece, según he podido leer en distintos artículos. Existe una cierta inquietud, yo creo que derivada del desconocimiento que hay sobre el tema, y más aún, el problema que se ha suscitado en las escuelas de nivel medio superior y superior que han tenido que echar mano de programas “detectores” de trabajos que presentan bastantes alumnos, y que desde luego no son de su autoría, sino de la IA.
Entonces yo pienso, dentro de lo poco que conozco al día de hoy sobre el tema , qué quizá lo que se ha pensado es que, incluir la enseñanza de la IA el inicio de la educación escolar, pude ser la mejor manera de no solo conocer a fondo ese instrumento que ya definitivamente formará parte de su vida laboral y profesional, sino lo más importante, aprender la ética que debe de acompañar su uso y utilización.
Para retomar el punto inicial, el caso es que esta idea se lleva a la práctica en los Emiratos Árabes Unidos, integrar en los programas escolares de sus escuelas la educación sobre la IA. Desde el kínder hasta la secundaria, de una forma gradual aprenderán sobre la tecnología, como aplicarla en su día, a día etc. Para llevarlo a cabo todos los módulos se han diseñado para adaptarse a cada edad y se incorpora a la curricula regular, en lugar de impartirse fuera del horario escolar Este proyecto forma parte de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial 2031 del país cuyo objetivo es situarse como número uno en el conocimiento y capacidades de la IA.
Este que indudablemente es un gran proyecto, que no se detiene ahí, pues se incluyen universidades como la Universidad Americana de Sharjah y la Universidad de los Emiratos Árabes Unidos, comprometidas con el uso de esta tecnología en los sectores de la Educación superior y desde luego todo el apoyo para los programas de posgrado.
Llegamos al punto del dinero, un proyecto de estas características tiene una inversión millonaria; pero hablamos de los dueños del oro líquido, el petróleo, por lo que el costo se minimiza porque existe eso que se dice, “hay de donde echar mano”. Se resume a un total de 100 000 millones de dólares.
Poniendo la mirada atrás en el tiempo, sin comparar, y guardando las distancias adecuadas, nos posicionándonos en su momento, vemos que nada de esto de la enseñanza a cambiado tanto. La educación siempre ha buscado estar a la cabeza de lo que surgía.
Veamos por ejemplo, en la década de los 50, todas las instituciones educativas, incluyeron en la secundaria, al menos en mi país y en otros europeos la materia de mecanografía, porque saber escribir a máquina se consideraba indispensable para obtener un buen trabajo, o simplemente ser poseedor de una buena preparación Lo mismo ocurrió con la taquigrafía, la chica que pretendía convertirse en una secretaria ejecutiva debía de tener ese dominio.
Después llegamos al Internet, lo que se convirtió en una verdadera revolución, el que más y el que menos se acercó a ese mundo desconocido que ofrecía una serie de ventajas imposibles de imaginar hasta ese momento. Y la verdad es que nos acoplamos muy bien en esta nueva herramienta, y, sí, parece que se tomó conciencia de que era “el futuro” y en la mayoría de las escuelas se incluyeron las famosas clases de computación y los niños de primaria ya crecen escolarmente con ese conocimiento.
Pero ahora estamos frente algo tan grande, tan grande, que la mayoría de nosotros todavía estamos en proceso de digerirlo, y en este punto, pues no se sabe bien como integrarla a nuestra formación académica. Por lo tanto, el hacerla parte de nuestra escolaridad, como lo van a hacer los Emiratos Árabes, desde el primer día del primer año escolar es una manera de eliminar varios puntos difíciles. Primero el temor al desconocimiento y no saber si vas a poder manejarlo; los niños no saben de eso. Segundo, utilizarlo con responsabilidad, es decir, sin malicia, los niños tampoco la conocen, y tercero, creando de manera natural y sencilla su incorporación a cada año escolar, sin sobresaltos.
Hay mucho en lo que trabajar, y mucho en que coordinarse maestros, padres de familia y ya en su momento estudiantes, porque finalmente ellos son los demandantes del aprendizaje.
Una cosa si debemos de tener presente. Quizá volver los ojos a la manera de enseñar y de aprender en los tiempos de las grandes civilizaciones como Grecia y Roma, donde la educación se enfocaba más al diálogo, al debate, a la reflexión, al encuentro con otras mentes; y dejar de verla básicamente como “información.” Porque la IA, dentro de todas sus posibilidades y que son muchas de ayuda y mejora para la enseñanza, nunca podrá crear y recrear química y la mágica que se produce en el aula.
En lo personal creo que el tema es muy de aquí, de hoy y de ahora; así que si te interesa voy a seguir abordándolo en mi próximo artículo.
Recuerda: Con la Inteligencia Artificial estamos viajando hacia el infinito.
Hasta la próxima.