¿Realmente sabemos leer?
Si lo tomamos literalmente, claro que sí, sabemos leer y escribir. Pero esa es la parte superficial de la lectura, si se me permite decirlo, lo que hacemos en este caso es un recorrido visual por las páginas y por cada línea de un párrafo y captamos lo que está escrito ahí. Pero la lectura es un acto profundo de comprensión de algo que está detrás de esas líneas y que como en un juego de acertijos espera que el lector adivine y descubra.
Yo, en ocasiones me pregunto si la mayoría de las personas cuando toman un libro, supuestamente para leerlo, es con el propósito de profundizar en la obra, en su contenido para captar de esa manera el mensaje que todo libro tiene para dejarte, pero que indudablemente no lo descubres al hacer una lectura superficial. Creo que no, en general se buscan títulos que nos vienen sonando por aquí o por allá, que tenemos la referencia de alguien que lo ha leído y que nos hace el comentario de que es muy bueno, y, qué, por supuesto ya lo han llevado al cine y muchos han visto la película. Eso nos lleva a leerlo, queremos conocer la historia que cuenta y poder decir en un momento dado que salte a la conversación, sí “yo, ya lo leí.” Nada más.
Toda esta introducción es para llegar al punto que me quiero referir hoy:
Los Clubes de Lectura
Últimamente se han puesto de moda nuevamente, hay que hacer la aclaración, porque siempre han existido, como existen otros grupos con otros tipos de actividades y que por lo general tienen como objetivo socializar. Repito, se han puesto de moda nuevamente porque no son permanentes, no siempre cuentan con el interés suficiente para abrirlo, o después de un tiempo algunos de los asistentes dejan de interesarse, y poco a poco desaparecen.
Ahora nuevamente, y como sucede siempre habrá de repetirse el patrón que va de la euforia hasta el dejar de interesarse; y esto sucede porque no hay un proyecto de lectura como tal, no se analiza lo que se lee, solo se comenta. Un club de lectura es simplemente un lugar donde se ocupa un equis tiempo en
socializar con otras personas a través de un libro, en general una novela y frecuentemente, de aparición reciente.
Para aprender a leer en toda la dimensión y profundidad que tienen esas dos palabras, pues hay que asistir a un taller de lectura, lo que sucede es que ir a un taller nos parece algo obligatorio, un compromiso y en ocasiones también el temor a no estar a la altura te limita, lo cual no deja de ser una tontería, porque lo mejor es llegar a él en blanco, solo con las ganas de descubrir el mundo de la literatura.
Un taller de lectura es como te comento, un espacio para la reflexión; un tiempo de viajar hacia el conocimiento más amplio de todo y de todos; un mundo abierto para descubrir la creatividad; y lo más importante el sitio perfecto para conocer y conectarte con la verdadera lectura.
En ocasiones cuando he impartido talleres de lectura, en especial a maestros me he quedado se puede decir enganchada al proyecto, siempre pensando que se pueden manejar distintos enfoques de taller, siendo lo mismo, la lectura, pero para gente que no esté centrada en la docencia y lo ocupe como una herramienta en su profesión; solo para cualquier tipo de persona que tenga como objetivo acercarse a la literatura tener un mayor “roce” con la cultura a través de la lectura. Es decir: Aprendiendo a leer.
Por ejemplo, hay un tema que me gustaría trabajar en un taller y es:
¿QUÉ LEEMOS LAS MUJERES?
Quizá me anime a darlo.
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