Juan Rulfo. Hacedor de la nueva novela mexicana

Juan Rulfo. Hacedor de la nueva novela mexicana

Acaba de ser el aniversario de su nacimiento, este 16 de mayo hubiese cumplido 107 años y estoy segura que de haber llegado a esa edad hoy contaríamos con una acervo literario del escritor que pocos hubieran logrado.

Pero él no lo necesitó porque con una sola novela, posicionó a las letras mexicanas en un lugar inalcanzable, en lo más alto. Entonces Con Pedro Páramo, el mundo descubrió México, y el realismo mágico que acababa de irrumpir en la literatura moderna de la pluma de este autor nacido en Sayula, Jalisco.

¿Pero cómo era ese hombre que vivía, por aceptación propia, detrás de ese nombre Juan Rulfo?

Él cómo todos nosotros estuvo, atrapado en su circunstancia, como dijo el filósofo Ortega y Gasset, Yo soy yo y mi circunstancia y tengo que salvarla a ella para salvarme yo. A mí en lo personal me gusta mucho ese razonamiento porque tiene cabida en casi todas las situaciones de la vida.

En el caso de Rulfo cabría preguntarse, ¿no pudo o no quiso salvar su circunstancia? O quizá debió de ser así para que apareciera el escritor, quizá se necesitó que casi todo lo que le rodeó circunstancialmente, no se redondeara o no llegara a formalizarse.

Su infancia fue difícil, en medio de la revolución y la guerra de los cristeros, su padre muere asesinado, al poco tiempo fallece su madre y él va a dar a un orfanato. Todos estos acontecimientos hacen de Juan Rulfo un niño triste, introvertido, que jugaba solo, que se aislaba de los otros niños.

Quizá ese es el tiempo donde nace el escritor que iba a llegar a ser, esa cercanía que tenía con la soledad, con la que él se hablaba de tu, que se aislaba para poder hablar con sus silencios; escudriñaba en su melancolía y vivía ese desierto, ese espacio despoblado que más adelante llegó a plasmar en toda su obra.

Definitivamente su línea de vida no era para la ciudad, y cuando llega con 17 años con la pretensión de estudiar, lo que no logra hacer al no revalidar sus estudios, él se plantea entonces el buscar trabajo como un subsistir, pero dándose ese tiempo puente que separaría, lo mismo que uniría el vivir físico con el vivir intelectual y que daría respuesta a dos preguntas: ¿dónde? Y ¿cuándo? Pero fijando su mirada siempre en otro entorno muy distinto al de la capital, en su querida provincia.

Pasaba de un trabajo a otro, en principio se desempeñó como clasificador de archivos de la Secretaría de Gobernación para después tener un peregrinar laboral; fue agente viajero, vendía llantas por toda la república y ese trabajo le permitió unirse para siempre con ese México que él adivinó mágico y que ya el destino le había pactado un encuentro.

Lo recordamos hoy como el artista que fue: cuentista, novelista, editor, además de un estupendo fotógrafo, aunque esta faceta siempre se vio opacada por su gran estatura literaria.

Juan Rulfo escritor de una sola novela, Pedro Páramo, suficiente, única e imperecedera.

Año 1970. Recibe el Premio Nacional de Literatura de México.

Año 1983: Le otorgan el Premio Príncipe de Asturias en España.

Año 1985 La Universidad Autónoma de México lo nombra Doctor Honoris Causa.

Fallece el 7 de enero de 1986

En realidad, solo abandonó este espacio físico, porque él sigue aquí, vivo, en cada línea que concibió con su pluma Sheaffer de tinta color verde, y que llevaba siempre consigo.

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2 comentarios

  1. Me encanta la forma de describir al gran autor de Comala y Pedro Páramo, con sus sombras y entre líneas leyendo vivencias ya conocidas por el joven lector, pasajes de aprendizaje para el maduro lector, sí él.., Juan Rulfo, desconocido por muchos, valioso para conocedores. Gracias

    1. Gracias a ti por leerlo, comentarlo, y compartir tu apreciación sobre lo que quise transmitir al escribir estos artículos sobre Juan Rulfo. Espero que continúes disfrutando de lo que siga publicando. y me encantaría seguir recibiendo tus comentarios.

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