El libro, un mundo para leerse
“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… solo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”
Jorge Luis Borges
Seguimos en el mes de abril y con su cercanía a los libros, a la lectura etc. y el próximo martes 30, celebramos el Día del Niño y con él pasaremos página en nuestro calendario, dejaremos entonces el tema “visto para sentencia” como se suele decir en el lenguaje de jueces y abogados. Eso quiere decir que se ha hecho bien el trabajo y por lo tanto debe de dar buenos resultados.
Me gustaría pensar que todo lo que se ha comentado aquí, en el blog, ha resultado de interés para los que han seguido los artículos publicados, aunque es un planteamiento muy somero, pero, aun así, quiero creer que cercanos a ese Día del Niño habrá papás que van a regalar libros a sus hijos y por eso mismo voy a dar algunas recomendaciones para las distintas edades, como también algunos consejos para hacer que el niño o la niña se interesen en ellos.
Saber de todo sería lo ideal, y ese todo se encuentra, para los niños en la infancia, cuando aún no conocen las letras y se relacionan a través de las imágenes que ocupan casi toda la página, de colores vivos; que representan animales y también objetos que les son conocidos situados en entornos que reconoce. Libros sin texto, solo dibujos que el pequeño al verlos creará en su mente sus propia historia alrededor de ellos. Este primer contacto con un libro le ayudará en su desarrollo y socialización.
No caigamos en aquello de que todavía no sabe leer y por eso no le damos la importancia que de verdad tiene el libro en la primera o primeras fases del descubrimiento de todo y de todos en la mente de nuestro hijo.
En la siguiente etapa, cuando el pequeño ya tiene una relación establecida con los libros, pues la mamá le lee un cuento cada noche, y para los que ya empiezan a leer, es importante ir formándoles su pequeña biblioteca en un rincón de su recamara, allí le iremos acomodando cada libro que le hemos leído, y al igual que con sus juguetes el niño o niña podrá tomarlo en cualquier momento para inter actuar con él.
Para ese momento de lectura, madre e hijo, o en solitario, yo recomiendo los cuentos clásicos, los de siempre, como pueden ser: Los tres cerditos, el patito feo, caperucita roja etc . Estas historias que siempre tienen un final feliz, pero que llevan un trasiego a través de sentimientos no siempre agradables, pero que a su vez ayudan a que el niño los entienda y supere los miedos que le puedan generar.
Para los que ya manejan una independencia lectora, hay dos títulos que recomiendo siempre: El Principito de Antoine de Saint Exupery. Una lectura indispensable para grandes y chicos para descubrir los grandes valores que deben de acompañarnos porque como se cuenta en esta historia “Solo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
Otro título es el Libro Salvaje, de Juan Villoro, con un personaje y unas circunstancias en su día a día tan cercanas a las que puede tener cualquier chico de su misma edad. Juan el protagonista por razones inesperadas tiene que ir a pasar sus vacaciones a casa de un tío, lo cual no es de su agrado, pues lo recuerda como un ser excéntrico, pero una vez en esa casa empieza la aventura.
Este es un texto que enseña a ver la otra parte de la lectura, que desmonta la idea de que los libros son pesados y aburridos.
Un último consejo que siempre funciona. No le impongas a tu hijo un título un libro en especial, no lo hagas bajo la premisa de que “yo lo leí cuando tenía tu edad”, no le elijas la lectura, deja que él o ella lo escojan.
Vayan juntos a la librería, con el propósito de distraerse y de pasar un buen rato. Una vez allí tú mamá o papá dedícate a buscar algo que a ti te interese leer y deja que él haga lo mismo. Este primer contacto con el mundo de los libros, sus historias, planteamientos, y los comentarios de expertos siempre presentes en la contra portada de cualquier libro lo llevarán a elegir libremente lo que quiere leer.
Yo te garantizo que el libro que escogió lo va a leer, y no solo eso, lo va a querer comentar contigo.
Ese es un estupendo inicio. ¡Hemos ganado un lector!